Centroamérica se une contra la venta de imitaciones de lácteos

El Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) y el sector lácteo de Centroamérica se unen para controlar la comercialización de imitaciones y sucedáneos de sus productos.

El IICA junto a la Federación Centroamericana del Sector Lácteo (Fecalac) y la Secretaría Ejecutiva del Consejo Agropecuario Centroamericano (Secac) organizaron un foro para buscar soluciones conjuntas y asegurar el uso correcto de los términos lecheros en los alimentos destinados al consumidor o al procesamiento.

Las autoridades indicaron que la región cuenta desde el 2012 con el Reglamento Técnico Centroamericano de uso de términos lecheros, en el mercado aún se ofrecen productos no lácteos que utilizan estas denominaciones, lo que es un problema que impacta al consumidor y al desarrollo de esta industria.

La especialista del Programa de Sanidad Agropecuaria, Inocuidad y Calidad de Alimentos del IICA, Alejandra Díaz, explicó que en algunos casos colocan el nombre de «crema» a un producto que tiene como ingrediente aceite vegetal y realizan una inadecuada presentación al utilizar imágenes de vacas o recipientes de leche en envases de productos que no son lácteos.

«El problema es mayor cuando los productos se exponen en los supermercados en los mismos anaqueles de los que sí son lácteos, con precios inferiores, lo que induce el error o a la confusión del consumidor, que adquiere productos con valores nutricionales diferentes a los esperados”, destacó Díaz.

La experta afirmó que es importante que las autoridades encargadas de realizar el registro sanitario de los productos, vigilen y verifiquen el cumplimiento del reglamento, trabajen coordinadamente para evitar el etiquetado incorrecto y la comercialización de imitaciones con el uso de términos lecheros.

Datos de un estudio elaborado por la consultora Canadean Wisdom (2016), en América Latina se estimó un aumento de 1.6 por ciento en el consumo de leche animal y de 28 por ciento en el de sustitutos, de ahí la importancia de regular y velar por el uso correcto de los términos lecheros.