El feriado morazánico

Hace ciento setenta y siete años el tribuno Álvaro Contreras, sentenció: “Suprimid el genio de Francisco Morazán, y habréis aniquilado el alma de la historia de Centroamérica”.

Con una publicidad avasalladora por radio, prensa y televisión, se anuncia el mal llamado feriado morazánico, lo que viene a ser un feriado carnavalero por todo nuestro país, perdiéndose de esta manera los actos en memoria del héroe, ya no hay actos cívicos, no hay coronaciones a sus estatuas, no se canta su himno, no hay conferencias, no hay foros, su historia se pierde, cayendo en el olvido el héroe que un día encendió la llama de la libertad en las montañas de Centroamérica.

Un grupo de apátridas con mentalidad fenicia y llena de dólares destruyen lentamente su nombre, su memoria. Al paso que vamos un niño de este tiempo, si dentro de diez años, cuando se le pregunte por Francisco Morazán, contestará que fue un turista que paseó por Centroamérica.

La grandeza de sus batallas se resumen de la manera siguiente: La Maradiaga, La Trinidad y Vueltas del Ocote en Honduras; Gualcho, San Pedro Perulapán y San Antonio en El Salvador, Mixco, San Miguelito, Las Charcas y toma de la ciudad de Guatemala; derrocamiento del ejército del dictador Carillo en Costa Rica. Fue electo presidente de la Federación de Centroamérica en 1830, reelecto en 1834. Su obra en estos periodos fue así. En el campo de la educación introdujo nuevos métodos de enseñanza, mejoró la agricultura y el comercio; introdujo la imprenta, impulsó la libertad de prensa, suprimió los diezmos que se daban a la Iglesia Católica, mejoró las relaciones internacionales de Centroamérica, defendió y luchó contra la intervención inglesa en Centroamérica, etc.

Su obra intelectual quedó demostrada en su manifiesto a los pueblos de Centroamérica; en su testamento y en el género epistolar dirigido a su familia y amigos. Su figura se proyectó por toda Latinaomérica. El escritor colombiano José María Vargas Vila, se deshizo en elogios a Morazán a tal grado que lo calificó como un semidiós en Centroamérica, el chileno Pablo Neruda dijo. “Alta es la noche y Morazán vigila”.

Patria, saluda al heroico guerrero, pon en su frente el laurel de la gloria.

Horacio Guzmán
Tegucigalpa, M.D.C.