BOGOTÁ (AP). Ante un tribunal especial creado para el proceso de paz, algunos exintegrantes del que fuera el grupo rebelde más grande de Colombia pidieron perdón el lunes y reconocieron secuestros cometidos durante el largo conflicto civil del país.
Once exrebeldes de las desaparecidas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entregaron a la Jurisdicción Especial para la Paz tres carpetas con su primer testimonio colectivo escrito en el que detallaron la responsabilidad que tuvo la guerrilla en los secuestros de políticos, soldados y civiles.
“Nos acercamos a las víctimas, haciendo una reflexión profunda sobre los hechos de la guerra, para pedir perdón por los errores cometidos”, dijo Rodrigo Londoño, mejor conocido como Timochenko, el exlíder guerrillero que ahora encabeza el partido político de las FARC.
El testimonio se produjo mientras siguen surgiendo grietas en el aún frágil proceso de paz de Colombia. Un pequeño grupo de excomandantes rebeldes abandonó recientemente el acuerdo y anunció su retomaría las armas. Amplias franjas de zonas rurales y lejanas siguen bajo control de grupos armados ilegales que se disputan rutas para el narcotráfico. En tanto, muchos excombatientes que están haciendo la transición a la vida civil han aparecido muertos.
Londoño acudió al Tribunal Especial para la Paz en Bogotá con un asiento de coche para su pequeño hijo y prometió a los magistrados que, pese a los obstáculos que han enfrentado, gran parte de los exrebeldes están comprometidos a proporcionar un relato completo sobre los crímenes de guerra.
“Tras décadas de guerra fratricida, nadie podría decir que hubo algún vencedor”, leyó de un comunicado ante el tribunal. “Por el contrario, generaciones enteras fuimos condenados a la violencia de todo tipo, incluyendo las peores vejaciones. Todos y todas perdimos”.
El tribunal está encargado de la investigación, enjuiciamiento e imposición de sentencias para los crímenes de guerra más graves. Hasta ahora ha abierto media docena de casos contra guerrilleros de izquierda y oficiales militares. La mayoría de los 9,700 exrebeldes que han prometido cooperar evitarán pasar un período tras las rejas al proporcionar una confesión completa.
El primer caso trata sobre los secuestros que los rebeldes de las FARC cometieron entre 1993 y 2012, período en el que el movimiento se expandía.
Los secuestros fueron una práctica común utilizada para conseguir dinero y mostrar su control sobre la población civil. Entre las víctimas hubo políticos importantes como Ingrid Betancourt, quien fue secuestrada mientras realizaba su campaña presidencial.