“COOPERACIÓN DE ASILO”

NO sé de que tercer país seguro me habla” –respondió el canciller hondureño a los periodistas– “nosotros lo que estamos hablando con Estados Unidos es de un convenio bilateral de cooperación sobre temas migratorios”. Pues bien, en un conversatorio informativo con la prensa el director de la División de Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de los Estados Unidos –que estuvo en Tegucigalpa encabezando la delegación norteamericana– aclaró que “buscan establecer acuerdos de cooperación de asilo”. Ello es, “de acuerdo o ajustado a la realidad de cada uno de los países del Triángulo Norte”. Añadió que la intención es “crear mecanismos conjuntos con Guatemala, Honduras y El Salvador, para que las personas que utilizan el asilo como herramienta falsa para tergiversar el sistema legal y fomentar la inmigración irregular hacia Estados Unidos” no puedan hacerlo. “Esa herramienta ya no existe y no va a existir; los Estados Unidos podrá devolver basado en nuestras regulaciones apoyadas por la Corte Suprema, a personas que busquen asilo, al primer país de salvo conducto y se les denegará la petición de asilo, si no ha pedido asilo en otro país”.

Más claro en el propósito que buscan no podría haber sido el funcionario. Como quieran denominar ese mecanismo queda al gusto del cliente. Lo de “tercer país seguro” –como denominación abreviada– ha producido reacciones encontradas en las sociedades, desde que se hizo público durante las negociaciones de México con su vecino del norte para evitar el castigo arancelario y posteriormente en Guatemala, cuando en forma sorpresiva Jimmy sacó el acuerdo de la manga de la camisa. Pese al conflicto desatado con la Corte Constitucional guatemalteca que pospuso la suscripción del acuerdo, a los días, cuando POTUS advirtió qué sanciones le esperaban al país si no jugaba pelota, apareció en el salón oval el ministro de Gobernación guatemalteco firmando –lo que pareció ser un memorándum de intenciones– con su par estadounidense. En Guatemala se dijo que el convenio aplica a los hondureños y salvadoreños, como a peregrinos de otras nacionalidades que pasen por su territorio. Allá, quienes en calidad de refugiados requieran solicitar asilo. El canciller hondureño dijo que lo que Honduras negocia con Estados Unidos es “completamente diferente a lo que firmó Guatemala”. Se menciona que el hondureño contempla recibir a los cubanos, nicaragüenses y haitianos que crucen el territorio hondureño.

(Queda por verse bajo que programa de “atención a refugiados” Honduras, que ya padece de masivas deserciones de sus propios nacionales por falta de oportunidades y otras calamidades, pueda dar atención humanitaria y adecuada a esas personas de otras nacionalidades que permanezcan en el territorio, esperando, en calidad de asilados). Se dice, además, que “el convenio firmado entre Guatemala y Estados Unidos sigue siendo negociado entre ambos gobiernos bajo hermetismo y entrará en vigor cuando ambos intercambien “un canje de notas” en las que aclaren haber cumplido con cada procedimiento legal; pero todavía no hay fecha”. Retomando lo local. El alto funcionario norteamericano se mostró satisfecho al decir: “Hemos incrementado sustancialmente y de forma positiva con ciertos avances la cooperación con los países aliados en México y con Guatemala, El Salvador y Honduras, trabajamos en varios mecanismos”. “Hemos visto que México ha incrementado la Guardia Nacional para aplicar sus leyes de migración y proteger su frontera”. Lo que todavía se desconoce es ¿cómo harán estos países –nos referimos a los pintorescos paisajes acabados– para lidiar con las raíces del problema –ello es, la inseguridad, el desempleo, la violencia, las paupérrimas condiciones en las comunidades– que son el real motivo de las masivas migraciones? De momento, al resignado auditorio solo le quedaría pendiente que le muestren el texto del acuerdo que están negociando.