El caso de la niña de ocho años que habría sido envenenada con unos chocolates y galletas que le habría obsequiado una vecina, enemiga de su madre, la semana pasada, mantiene a la población expectante de los resultados de las investigaciones científicas que pueda arrojar Medicina Forense del Ministerio Público (MP) para conocer oficialmente no solo la causa y manera de muerte; sino el tipo de veneno, si lo hubo, para que se llegue a la claridad del caso.
Se conoció que el fin de semana llegaron al Centro de Medicina Legal y Ciencias Forenses, algunas muestras en torno al caso que investiga la Fiscalía Especial de la Niñez, en donde también se llevan a cabo indagaciones no solo a la madre y abuela de la víctima; sino a vecinos y por supuesto a la personas que es señalada como culpable de la muerte de la niña.

Este caso, es el segundo registrado de tal magnitud de desgracia, ya que en 2017 se reportó la intoxicación de una humilde familia en la colonia “Godoy”, en Trincheras, Choloma, en el norteño departamento de Cortés, sin que hasta la fecha se conozca quiénes son los responsables de haber colocado plaguicidas en la harina para hacer “baleadas” y que se utilizó para “la cena letal” que comió la familia García, el pasado 3 de julio.
En esta caso, un niño de seis años, Edgardo Ariel Reyes, perdió la vida aparentemente envenenado, su hermanita de diez años, Mabel Reyes, fue hospitalizada por varias semanas y a tres años del suceso, hoy se encuentra en estado parapléjico, sin que la justicia le haya llegado, a pesar de que científicamente se comprobó que las baleadas tenían un tipo de veneno para plagas.

La Dirección de Medicina Forense, en ese entonces a cargo de la patóloga Julissa Villanueva, coordinó con un equipo especial de médicos forenses y personal de toxicología y química para llegar a esclarecer el caso.
Según las declaraciones de Villanueva, después de un largo trabajo de los laboratorios criminalísticas, en coordinación con los hallazgos de la autopsia, se documentaron los resultados de las pruebas que arrojaron que las baleadas estaban mezcladas con inhibidores de la colinesterasa, órganos fosforados o fármacos venenosos para tratar plagas (plaguicidas).
“Esto significa que hubo presencia de fármacos que se usan para agricultura en las comidas y fluidos (…), estamos concluyendo que no se trataba de una simple baleada, sino que contenía un ingrediente completamente anómalo, que no debía estar ahí, por ser un veneno para plagas”, explicó la especialista en ese entonces.
La patóloga además informó de exámenes científicos practicados no solo al cuerpo del fallecido, sino a los parientes vivos y según los resultados de la autopsia del menor, perdió la vida por la cantidad de ingesta del alimento en su cuerpo; “se encontraron los inhibidores de la colinesterasa en mayor cantidad que en los resultados de los exámenes en las otras víctimas en la familia; además de lo encontrado en el alimento en mención”, detalló Villanueva.

EL NUEVO CASO
“Fany me dio unos chocolates”, es lo que habría dicho a su madre y abuela, la niña Nataly Lizeth Montoya Marquéz, quien cursaba el segundo grado en la Escuela Rafael Pineda Ponce, en la colonia 3 de Mayo de Comayagüela.
Inmediatamente después se puso morada, comenzó a echar espuma por la boca y la nariz y se desmayó, comentó su madre, Luz Márquez, quien pidió justicia al afirmar que también tenían testigos de que la vecina Fanny Carolina Torres Morales (30 años), le habría dado los chocolates y galletas.
La abuela que era como su madre, comentó que en la desesperación llevó a Nataly Lizeth de emergencia al cliper (Clínica Periférica) del barrio Las Crucitas, pero no soportó y falleció a las 6:30 pm, el pasado jueves.
“Me la mató esa mujer”, expresó en reiteradas ocasiones la abuela y madre de crianza de Nataly, quien además reveló ante los medios que el año pasado la misma mujer le dio un churro envenenado a la hermana menor de Nataly, pero sobrevivió tras pasar 12 días hospitalizada en el Materno Infantil.
En este caso, la Fiscalía investiga la enemistad que según los testimonios de las víctimas llevan cuatro años, al punto que recientemente la denunciada Carolina Torres Morales hirió con un arma blanca el brazo de la madre abuela de Nataly.
“En ningún momento he envenenado a esa niña que tanto dice esa señora, yo tengo mi niña que es un ser muy delicado (…) con los niños yo no me ando metiendo, soy una persona de casa, no me meto con nadie, paso en mi casa encerrada, no pueden echarme la culpa a mí de algo que de seguro ella o su hija hizo, a saber qué le dieron de comer y no puede echarme la culpa a mí solo porque una vez la denuncie que se me metía a la casa, me envenenaba la comida, me robaba las cosas, no puede echarme la culpa de algo que no he hecho, no puedo meterme con una niña porque tengo hijos, yo ni he tratado jamás a sus hijos”, declaró Torres Morales.

LO QUE DEBERÁ HACERSE
En este tipo de casos serán los estudios de contenido gástrico y toxicología forense que revelarían el tipo de veneno que dieron a niña y con ello los fiscales poder sustentar un caso con prueba científica vital para poder llevar a los tribunales y hacer pagar aquí a la, o los responsables de semejante nivel de maldad, expuso por su experiencia en esta clase de casos y por su especialidad en patología, dijo la exdirectora forense, Julissa Villanueva.
“Un análisis minucioso de las autopsias descartará las causas naturales de la muerte versus el envenenamiento denunciado por la familia, la autopsia se enfoca primero descartar las causas sospechosas de criminalidad a través de los estudios toxicológicos en fluidos biológicos, sangre, orina, bilis, contenido gástrico y los análisis microscópicos de los tejidos de todos los órganos en especial el hígado , aparato gastrointestinal y encéfalo”, explicó.
Destaca mencionar que este rastreo minucioso debe complementarse con el análisis de campo de los indicios decomisados como los chocolates, galletas y churros que refiere la madre que la niña ingerió. El departamento forense también de oficio deberá descartar causas de muerte natural en la menor sobre todo las que provocan muerte repentina o súbita de tipo cardiovascular”, agregó Villanueva.
Explicó que en estos casos, la investigación cientifica va más allá, “del mismo modo debe hacerse correlación con los antecedentes de enfermedades preexistentes en la niña para certificar que no era portadora de alguna enfermedad grave. Otra condición que se investiga siempre es signos de maltrato infantil, lo cual se realiza en todos los casos de investigación de muerte de menores o sobre todas las de tipo violenta”.
Para la experta patóloga, las investigaciones policiales también deben ser concretas y buscar elementos vinculantes entre los hechos y los hallazgos científicos de lo contrario no habrán resultados.

Según bibliografía internacional consultada sobre estos casos, las intoxicaciones representan una de las principales patologías en pediatría, las cuales requieren atención inmediata en la sala de urgencias, para el caso en Estados Unidos se reportan más de dos millones de exposiciones a sustancias tóxicas por año.
En la actualidad la cantidad de productos químicos, supera los siete millones de sustancias químicas orgánicas y cerca de cien mil sustancias inorgánicas que individualmente o en mezclas complejas generan unos 80 mil productos químicos y formulaciones que se encuentran en el mercado en medicamentos, productos de uso agrícola, industrial, plaguicidas, artículos de limpieza, cosméticos, pesticidas, hidrocarburos, pinturas, entre otros que solo pueden identificarse de manera científica, se indica.
El 5 de julio de 2017, tanto la Policía Nacional como el Ministerio Público (MP) dedujeron que Francisca Mabel García Irías no tenía responsabilidad en el caso del familia intoxicada, fue puesta en libertad luego de haber sido expuesta ante los medios de comunicación, pero regresó a su hogar para darle el último adiós a su pequeño hijo. Después de eso, no hubo ninguna otra acción policial ni judicial. (Por: Saraí Alvarado)

(Por: Saraí Alvarado)