Durante la homilía dominical celebrada en la catedral metropolitana San Miguel Arcángel en Tegucigalpa, el sacerdote Juan Carlos Martínez, cuestionó que se ha despertado en nuestra sociedad ese deseo insaciable de cosas, “el consumismo es una enfermedad del sistema capitalista”.
Jesús viene a decir que necesitamos imitar no la deshonestidad del administrador, sino la habilidad para solucionar los problemas, es como que dijera procuren con sus bienes compensar al espíritu de amor que llevan dentro, el único que les aporta vida verdadera, si se dejan esclavizar por la riqueza no encontrarán vida, la alegría u la paz.
La parábola no nos invita a ser injustos sino a ser sagaces poniendo nuestros bienes al servicio de los más necesitados y por eso dice, “ganen amigos con el dinero injusto”.
Acotó que solo cuando compartimos nuestro dinero y lo usamos para crear fraternidad se hace posible el reino de Dios en la tierra y los cristianos necesitan tomar conciencia de la necesidad de aprovechar bien la vida de manera solidaria.
Agregó que “no pueden servir a Dios y al dinero, hay que aclarar que en el texto griego no dice dinero, sino Mammón que era el dios cananeo del dinero, es decir no se puede servir al Dios de Jesús y al Mammón, el dios del dinero”.
Añadió que ciertamente que llamamos Señor a Dios, pero el que manda de verdad en nuestras vidas muchas veces es el dios dinero y “el dinero puede convertirse en un ídolo para nosotros, el dinero puede seducirnos y alienarnos podemos llegar a pensar que todo se compra con el dinero, las cosas más importantes de la vida humana, la amistad, el amor, la salud, la libertad, el sentido de la vida, parece que a todo le podemos poner precio, no se pueden comprar todas esas realidades con el dinero”.
El sacerdote cuestionó que “el sistema neoliberal en el que estamos instalados gira todo alrededor del mercado y la especulación financiera, se idolatra la economía, toda la actividad está en función de la misma, ciertamente la globalización neoliberal, es la globalización del mercado que crea riqueza para unos pocos y empobrecimiento para muchos”.
A su juicio, “el consumismo es una enfermedad del sistema capitalista, uno puede entregar el corazón a muchas realidades convirtiéndolas en dios, pero estas terminan por hacernos esclavos de los demás y de nosotros mismos y solo Dios como absoluto nos libera de los ídolos, nos sitúa correctamente en el camino de la vida”.
Actualmente para muchos hombres y mujeres el ideal supremo consiste en ganar más para tener más, se ha despertado en nuestra sociedad el deseo insaciable de cosas, el consumismo, nada más destructor en el mundo de hoy que la sobrevalorización de la riqueza que genera un sistema mundial injusto que anula a la persona y destruye las relaciones comunitarias.
“Jesús nos invita en el evangelio de este domingo a no poner nuestro corazón en el tener, en las cosas, sino a apoyarnos y a abandonar nuestra vida en Él; Jesús nos invita a liberar nuestro corazón de todo aquello que nos da una falsa seguridad para cimentarnos en aquello que nos hace vivir plenamente; necesitamos que nuestro corazón ansioso se serene y que nos abramos al misterio de su presencia”, recomendó.
Solo necesitamos una respuesta a la aspiración más profunda de nuestro ser, solo iluminar nuestra vida para actuar con amabilidad en las dificultades, en la necesidad y en nuestra vida.
Podemos dirigir a Dios unan oración, “Señor ayúdanos a vivir nuestra vida al servicio del amor no al servicio del dinero y a tener más presente a los pobres y necesitados”.