Destrucción de bosques en Honduras y América Latina

(Parte II)

Por: José Rolando Sarmiento Rosales

Sobre el tema de la destrucción de bosques también se entremezclan en México: aceite de palma y crimen organizado, por ello  Mariana Blanco Puente, coordinadora del proyecto Transformación Social Ecológica de la Fundación Friedrich Ebert de Ciudad de México, dijo en entrevista con DW que en ese país las pérdidas forestales se producen principalmente debido a “megaproyectos industriales, de compañías mineras, hidroeléctricas e inmobiliarias”, que tienen un impacto muy fuerte en los ecosistemas boscosos. Según la FAO, unos 9.4 millones de personas habitan en territorios forestales en México, donde se dañan 91 mil hectáreas de bosque por año. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México, la restauración de una hectárea deforestada cuesta cerca de 700 mil pesos mexicanos (unos 35,800 dólares).

El monocultivo de la palma africana o palma aceitera, para producir aceite comestible y otros derivados, se extiende en la zona sur de Chiapas a lo largo de unas 4 mil hectáreas, lo que afecta zonas de bosques primarios o en recuperación. Además, la experta subraya que esos cultivos se hallan muy cerca de zonas boscosas protegidas. En cuanto a iniciativas para frenar la deforestación, Blanco Puente explica que el problema de los programas de reforestación, tanto de ONG como por parte del Estado, es que “chocan con otras actividades locales”, es decir, que conviven en el mismo territorio, pocas veces de manera armoniosa, la agricultura, la ganadería y la explotación forestal, con proyectos de reforestación.

“La tala ilegal es muy difícil de regular, y la situación de deforestación en México es crítica”, subraya Mariana Blanco Puente. Según la fundación InSight Crime, uno de los mercados criminales más dinámicos de México es el de la madera ilegal. Esto se da en Chihuahua y en Durango, estados del norte mexicano donde hay una gran producción de madera aserrada. En Chihuahua crece, según InSight Crime, la alarma sobre la actividad de organizaciones de narcotraficantes que estarían disputándose el control del negocio. En Michoacán, por otra parte, se gana territorio con la tala para la producción de aguacate, debido a la demanda internacional de ese producto.

Por lo general, los diferentes países de América Latina buscan, además de la reforestación -que también puede realizarse para producir más madera-, la restauración de los bosques, un proceso de recuperación de las funciones ecológicas del mismo. Los bosques brindan innumerables beneficios, como fuente de alimentos, medicina y combustible. Y las políticas para protegerlos no están unificadas ni son siempre parte de la agenda de los gobernantes. A pesar de eso, existen iniciativas multilaterales y de las Naciones Unidas, como REDD+, que busca estimular a los países en desarrollo a reducir las emisiones de CO2 por deforestación de bosques. Con respecto al Pacto de Leticia, con el que se cerró la cumbre presidencial por la Amazonía, Ignacio Gasparri cree que “por más que haya buenas intenciones, si los gobiernos no se involucran directamente como mediadores en esos procesos, no es seguro que los proyectos iniciados por comunidades tengan la escala suficiente” como para contrarrestar la grave deforestación.

Aquí en Honduras el 7 de marzo del presente año Diario LA TRIBUNA titulaba: ICF reporta más de 160 incendios forestales en Honduras en 2019.   Al menos 161 incendios forestales han afectado 5,317.43 hectáreas en Honduras, según estadísticas del Instituto Nacional de Conservación y Desarrollo Forestal (ICF).  El municipio de Puerto Lempira es el que presenta la mayor área afectada (3,496.48 hectáreas), mientras que el municipio del Distrito Central es el que presenta el mayor número de incendios (54 incendios). Mientras tanto, este día elementos del Cuerpo de Bomberos, controlan un incendio donde se han quemado unas 12 hectáreas de bosque que fueron consumidas por las llamas en el cerro El Trigo y Guacamaya, colindante con el parque nacional La Tigra, según informó el bombero de Cantarranas, Norlan Calix.

“Estamos trabajando en un incendio desde las 6:00 de la mañana en la montaña conocida como Guacamaya, donde andamos cinco bomberos y esperando el apoyo que nos llegue y también apoyo aéreo”, comentó.   El incendio es de grandes proporciones de unas 12 hectáreas afectadas y estamos utilizando varios métodos de extinción, tenemos un ataque directo e indirecto para protección de nuestro personal.  Estamos un poco retirados y lo que básicamente estamos haciendo es proteger una cuenca de agua que está en la cercanía. Además, participaron 17 miembros de Amitigra, los que lograron controlar el fuego, quienes no descartan que en el siniestro hubo mano criminal.