MORAZÁN: SU ENTORNO FAMILIAR

Por: Carlos E. Ayes

Los padres de Morazán, Eusebio Morazán Alemán y Guadalupe Quezada Borjas, contrajeron matrimonio en el año de 1791; de su matrimonio nacieron cuatro hijos.

El primogénito llegó al mundo el 3 de octubre de 1792, en la villa de San Miguel de Heredia de Tegucigalpa. Fue bautizado con el nombre de José Francisco el 16 del mismo mes por el cura párroco Francisco Márquez, quien se convertiría en su mentor.

Los otros tres fueron: Benito, Marcelina y Cesárea.

Benito, siguiendo los pasos de su tío Manuel de Jesús, abrazó el sacerdocio.

Marcelina, casada con el señor Mauricio del Rosal, tuvo a Guadalupe del Rosal Morazán.

Cesárea no se casó, pero dejó dos hijas de Antonio Cerrtato: Felícita y Jacoba Morazán.

Los abuelos maternos de Morazán fueron Juan Bautista de Quezada y María Borjas Alvarenga. Don Juan Bautista era de origen español y criolla doña María. Además de a Guadalupe, tuvieron tres hijos más: José María, quien desposado con Manuela Borjas procrearían a Micaela Quezada Borjas; Juana María y Manuel de Jesús, quien llegará a ordenarse sacerdote.

Los abuelos paternos fueron el inmigrante italiano Juan Bautista Morazzani y Gertrudis Alemán, natural de Yuscarán e hija de Francisco Antonio Alemán.

Don Juan Bautista nació en Roma, donde fue bautizado en la iglesia de San Roque, pero de familia corsa. Llegó a Honduras allá por el año de 1760; sin lugar a dudas, en pos del oro de América, el que a tantos europeos arrancó de su suelo; obligándolos a aventurarse a los azares de terribles borrascas oceánicas para ganar las doradas tierras de la promisoria América, sin más haberes que un morral colmado con sueños de fabulosas fortunas.

Para convertir en realidad sus anhelos se estableció en el Real de Minas de San José de Yuscarán; en donde, además de acumular una regular fortuna comerciando con los mineros, llegaría a procrear ocho hijos como producto de su compulsiva reincidencia matrimonial, que reitera luego de sufrir repetida viudez. Cinco fueron de su primera esposa, Doña Gertrudis Alemán: José Eusebio, Juan Miguel, José Inés, Rita y María Concepción.
José Bernardo y Jacinto, con doña Luisa Espinal, su segunda esposa; y con la tercera y última, doña Manuela del Castillo, únicamente tuvo a Juan Nepomuceno.

Morazán, con maestros privados recibe clases de lectura, escritura y aritmética. Con el padre Murga toma lecciones de gramática latina, y con sacerdotes de “La Merced” gana otros conocimientos, hasta que el superior decide suspender la enseñanza.

El matrimonio de su prima Micaela Quezada Borjas (hija de su tío José María) con don Dionisio de Herrera llegó a emparentarlos, circunstancia que propicia el nacimiento entre ellos de una sólida amistad.

Con el licenciado Herrera mejora su francés, y en su rica biblioteca se ve absorbido con las obras de los pensadores y escritores de la ilustración del siglo XVIII: Diderot, fundador de la “Enciclopedia”. Montesquieu, creador de los tres Poderes del Estado, cuya obra “El Espíritu de las Leyes” inspiró las doctrinas constitucionales. Rousseau, el filósofo que establece el principio que el Estado moderno debe ser democrático y obedecer a un acuerdo entre los hombres, reconociendo que el poder soberano reside en el pueblo.

Voltaire; quien, contrario a Rousseau, desprecia al populacho, ofrece un diseño que se convierte en modelo de la burguesía liberal; para Voltaire el destino del hombre está en sus propias manos, cree que la existencia de Dios es de utilidad práctica para frenar al populacho y asegurar el orden en la sociedad.

Conoció también los escritos de d’Alembert, el famoso matemático y hombre de ciencia; que estableció el “equilibrio dinámico”, enunció el “principio de los trabajos virtuales”, mismo que derivó un método que aún es aplicable en ingeniería para el cálculo y diseño de estructuras hiperestáticas. Su pensamiento filosófico lo dejó plasmado en sus “Elementos de Filosofía” y en el trabajo que denominó el “Discurso Preliminar”, publicado en la “Enciclopedia” de Diderot.

Morazán también se encontró, en la biblioteca de don Dionisio, con las “Campañas de Napoleón”, una “Historia de Europa” y los clásicos romanos, los que lee con verdadera avidez. Así, su espíritu y afán de superación encuentran la oportunidad que le permite forjarse una instrucción superior a la de sus contemporáneos.

El 30 de diciembre de 1825 contrajo matrimonio en la antañona Santa María de Comayagua, adonde se había trasladado para asumir el cargo de secretario general del gobierno del Lic. Dionisio de Herrera, con la bella y joven viuda: María Josefa Ursula Francisca de la Santísima Trinidad Lastiri Lozano viuda de Travieso, hija del comerciante español Juan Miguel Lastiri y Margarita Lozano.

La unión fructificaría una única hija: Adela. De su primer matrimonio, contraído a la corta edad de 13 años, María Josefa había concebido cuatro hijos: Paulina, Tomasa, Ramona y Esteban Travieso Lastiri.

El distinguido oficial del Ejército napoleónico Nicolás Raoul, que acompañó al emperador hasta el final, y que también sirvió en el Ejército Federal luchando bajo el mando de Morazán, escribió un parangón entre ambos:
“Napoleón hizo su carrera militar en el mejor colegio de su época, bajo la dirección de los mejores jefes.
Morazán no tuvo instrucción ninguna en el arte militar, ni quiso tomarla prácticamente en los cuarteles, ni tuvo jefes a quienes imitar, pero sus planes de guerra y de combates dejan tanto que admirar como los de Napoleón. Napoleón aprovechó los elementos de la civilización, la cultura y el prestigio de Francia. Morazán vivió en otro medio: reinaban en Centroamérica las tradiciones de la Edad Media. Sin su genio iniciador y reformista nada se habría hecho. Napoleón aprovechaba las cosas existentes. Morazán las creaba, porque nada existía capaz de entrar en el plan del porvenir. Napoleón buscaba su propio engrandecimiento y el de Francia. Morazán exclusivamente el de su patria. Napoleón solo tiene fe en la fuerza. Morazán solo reconoce la fuerza del derecho y el Ejército le sirve para afianzar las instituciones. En materia de virtudes, Napoleón no puede sostener el parangón con Morazán.”

Murió traicionado por un amigo y asesinado por sus enemigos el 15 de septiembre de 1842, a escasos días de su cumpleaños número 50, frente a un pelotón al que ordenó obedecer su propia voz de mando. La pena capital la dictó, sin haber sido juzgado ni oído, el coronel de origen portugués conocido como “Tata Pinto”. Por la noche, leales amigos inhumaron su cuerpo y el de Villaseñor, que murió a su lado.

Camino al cadalso, uno de sus más encarnizados enemigos, un señor de apellido Carranza, le ofreció el brazo. Morazán le dice: “Crea, señor, que no he de huir, ni me falta valor para llegar al patíbulo”.

Como a los perspicaces escudriñadores de la historia no pasan desapercibidas las debilidades de los grandes hombres, por más aguerridos que estos sean, descubrieron que su indefensión ante las armas de la invicta Eva le costó la paternidad de seis vástagos; tres de ellos nacidos en Honduras, dos en Guatemala y una en Costa Rica:

-Adela Morazán Lastiri, única hija de su matrimonio. Nació en 1838 en San Salvador, quedando a su muerte de cuatro años de edad. Contrajo matrimonio, en El Salvador, con don Cruz Ulloa en 1855, cuando contaba con 17 años. El matrimonio procreó cuatro hijos: Francisco, Esteban y las gemelas Josefina y Mercedes.

-Francisco Morazán Moncada, hijo de Francisca Moncada. Se casó en Nicaragua con Carmen Venéreo Gasteasoro, procreando tres hijos: Francisco, Carmen y Mercedes. Escribió el testamento que le dictara su padre pocas horas antes de ser muerto.

-José Antonio Ruiz Morazán, hijo de la señora Rita Zelayandìa de Ruiz. Contrajo nupcias con Dolores López, de cuya unión nace un único hijo, el que en la infancia les fue arrebatado por la muerte. Abrazó la carrera de las armas, en la que alcanzó el grado de general.

-En Guatemala tuvo con doña Juana Fuentes Franco v. de Robles, natural de Asturias, a Nicolás y a Josefa Fuentes Morazán.

Nicolás, casado con Amelia Robles, tuvo 5 hijos: Filadelfo, Víctor, Asisclo, María y Luisa.

Josefa Fuentes Morazán engendró una hija con el señor Hipólito Ugarte, de nombre Atala Beatriz Fuentes Ugarte; Josefa, casada con el señor Felipe Gálvez tuvo a Manuel Gálvez Fuentes.

-En Costa Rica quedó con apenas dos semanas de embarazo la señora Teresa Escalante y Ocampo de Freer, de origen salvadoreño, llegando a dar a luz una niña el 2 de junio de 1843, la que fue bautizada el 15 de septiembre, primer aniversario de su muerte, con el nombre de Dolores. Dolores Freer contrajo matrimonio con Daniel Gargollo, esta unión les produjo dos hijos: Adela y Luciano Gargollo Freer.