
Hola mis amables lectores. Aquí nuevamente con ustedes. Hay que pensar en el futuro siempre, pero para conocer el porqué de algunas cosas del presente, hay que echar un vistazo al ayer.
RECUERDOS
Ya estamos en un ayer. Quienes estudiando en la escuela Estados Unidos , en la Álvaro Contreras, en el Instituto Moderno o en el Instituto Central, para citar algunos centros educativos del casco capitalino, sus alumnos compraron algo alguna vez en aquel “Pollito dorado” del Barrio Abajo.
Era una especie de cafetería o pulpería a la vez. Ahí las golosinas, porciones de pollo, pasteles y refrescos de fruta bien helados, embotellados en los envases tradicionales de Coca Cola, eran apetecidos por la juventud de los sesentas y setentas.

No pudimos precisar con las personas indagadas, quienes fueron sus propietarios ni el porqué del nombre.
Julia Rodríguez lo recuerda. “Claro, era nuestra ruta de ida y regreso a nuestro barrio. El Barrio Abajo. Cuando nuestras madres nos daban “para el fresco”, solo pensábamos en el “Pollito dorado”.
Nos íbamos con los compañeros y vecinos del barrio de vuelta de clases a degustar a ese lugar que se colmaba de estudiantes. Tenía un ambiente muy especial que será siempre recordado por aquellas generaciones. Un toque especial que gustaba a la juventud de entonces aunque no contó con nada de lujo.
A propósito. Esa frase: “para el fresco” se quedó en el argot popular. Aún se escucha cuando alguien se refiere que de vuelta de un pequeño favor y que no lleve costo anunciado, le dé… “ para el fresco”.

COMERCIAL DESDE COMIENZOS
Las primeras casas que se construyeron en los alrededores de la parroquia eran de quincalleros (personas dedicadas a vender baratijas), labradores de piedra y artesanos que trabajaban el cobre y se dedicaban a construir peroles (ollas).
Casi todo cambió con el tiempo. Las residencias fueron ocupadas por negocios de todo tipo. Ya entrado el siglo XX, llegando los años setentas, muchos recuerdan los negocios existentes en el barrio el Centro.
Gran actividad comercial en la avenida Salvador Mendieta. En la llamada “bajada” de La Fuente. Ahí por el también reconocido “Hoyo” de Merriam.

Famosas tiendas como Rivera y compañía del acaudalado empresario y político don Roque J. Rivera que vendía artículos de fina calidad por departamentos.
Esquina opuesta a esta tienda estaba Importadora Mundial, que vendía toda clase de electrodomésticos y se dice era de la de la misma compañía de Rivera.
Era administrada por un simpático ciudadano que se hizo popular por su amabilidad con su clientela: “Ticky” Medrano. No se sabe si emigró a los Estados Unidos porque nadie supo más de él.

MÁS
Enfrente de Rivera y Cía. existió una farmacia que tenía una gran clientela. “La Francelia”. Su propietario, el doctor Gustavo Ulloa, era también muy popular por su don de gente con su clientela. Después fundó una Droguería con el mismo nombre en los alrededores del Pedregal. Ya falleció, lamentablemente.
Yendo hacia barrio La Fuente existió una cafetería que también hizo historia. “La Venecia”. Sus embutidos fueron muy apetecidos. La gente de la época se deleitaba aquí con esas buenas boquitas libando frías cervezas.
En este mismo sector, ya en la avenida Máximo Jerez, hablando de entretenimiento, existió “Los Pacos”. Restaurante de comida china de día y night club de noche con música en vivo. Aquí pasaron buenos músicos que después nos representaron en cónclaves internacionales.

Enfrente de este negocio operó otro trasnochero llamado “Bar de solteros”, en donde, como su nombre lo indica, se daban cita muchas jovencitas que buscaban ,en sus sueños, encontrar el hombre de su vida para casarse.
Pero muchas vieron frustrados sus anhelos porque ahí más bien los que frecuentaban eran hombres casados con ganas de aventuras fortuitas. Todos operaban hasta altas horas de la madrugada sin ninguna restricción de horarios de cierre, como ahora.

Y…
Hoy todos estos negocios ya no existen. Solo quedaron los recuerdos que les hemos revivido. Quienes los conocieron les trajimos recuerdos y a las nuevas generaciones les queda en la historia por saber…
Y por hoy hasta aquí. Hemos dejado otra HUELLLA de cómo fue en el centro capitalino el movimiento comercial décadas atrás…
QUE DIOS NOS CUIDE A TODOS.