La investigación de campo en el contexto hondureño 1/2

Por: Ángela Marieta Sosa
Especialista en derechos humanos

Investigación de campo, es aquella que se aplica extrayendo datos e informaciones directamente de la realidad a través del uso de técnicas de recolección (como entrevistas o encuestas, etc.) con el fin de dar respuesta a alguna situación o problema planteado previamente, existente o en prospectiva.

En tal sentido, Honduras, se ha convertido en el “filet mignon” de los que tienen expertis en el campo de la investigación científica en materia de seguridad ciudadana, debido a la curiosidad que despertó, a nivel internacional, la caída de la curva en la tasa de homicidios, la Universidad de Arizona, planteaba en sus hipótesis, ¿será debido a la separación de categorías de datos de homicidio…?, o, ¿qué fué lo que realmente permitió tan ventajoso resultado de impacto a nivel nacional e internacional?

Este asunto de seguridad ciudadana, en Honduras, ha sido un factor determinante, para que cooperación internacional y asociaciones civiles nacionales y extranjeras se sumerjan en estas aguas, en la búsqueda de la justificación de los datos de homicidios, lo cual ha generado un universo de líneas de investigación que pretenden llegar a concretar en políticas públicas de impacto a poblaciones en diferentes dimensiones de vulnerabilidad.

Lo más estupendo de lo que nos está pasando en el país, es que, al volvernos en el punto de interés para la investigación científica, casi por causa y efecto, o, por dinámica natural del proceso, se trascendió a una dimensión más elevada que está permitiendo definir el origen de la convivencia exitosa o de la deteriorada, y se está transitando del conteo de muertes, al por qué de la disminución o alza de las mismas, y qué hacer, lo cual ha generado madurez en la comprensión del fenómeno de la criminalidad organizada y/o generada por convivencia dañada, a tal punto que se está empoderando a las comunidades de temas tan trascendentales como es la recolección del dato de vida.

Independientemente del intrínseco sesgo que toda investigación posee desde su diseño, preparación, hasta su análisis y publicación, el desafío es prevenir la estigmatización y deshumanización de la información recolectada, para lo cual deben tomarse todas las medidas de seguridad necesarias conforme a los protocolos técnicos de investigaciones de campo en contextos de diferentes tipos de violencia.

Muchas veces, algunos actores de sociedad civil, actúan con pleno desconocimiento de estos protocolos, y se convierten en cajas de resonancia de intereses antipatrióticos, volviéndose una réplica exacta de la cultura paternalista parasitaria, absteniéndose de hacer verdaderos esfuerzos investigativos que sean tan objetivos, que no manipulen el juicio de la ciudadanía, claro está, exceptuando la única inducción permitida, que es la que debe dar fundamentos al tomador de decisiones para impactar en beneficio de la población focalizada, a intervenir.

Ciertamente la investigación científica tocó las puertas de nuestro país, desde un enfoque causalista y no acusatorio, basado en seguridad humana, buscando lo que más se aproxime a la convivencia, realidad económica, alimentaria, de salud, ambiental, personal, comunitaria y política de la población hondureña, comprometiendo la consuetudinaria descalificación que alimenta y robustece los fondos de las Organizaciones No Gubernamentales dedicadas al “perder para ganar”.

La investigación científica es un procedimiento de reflexión, de control y de crítica que funciona a partir de un sistema de pasos, y que se propone aportar nuevos hechos, datos, relaciones o leyes en cualquier ámbito del conocimiento científico, para llevarnos al paraíso prometido de las intervenciones acertadas. Así mismo la información que resultará será de carácter relevante y fidedigna (digna de crédito), pero no podrá decirse que es absolutamente verdadera: la ciencia apunta a descubrir nuevos conocimientos, pero también a reformular los existentes, de acuerdo con los avances en la técnica, la tecnología y el pensamiento, es decir debe persistir la dialéctica para poder evolucionar ante los fenómenos sociales.

Aquellos que realizan esta clase de investigaciones son denominados científicos, y se dice que en el tiempo actual, la principal limitación es la disponibilidad de recursos para sostener la investigación por el tiempo que esta demande, sin embargo creo firmemente, que la principal limitación es la falta de madurez, para articularnos en el desarrollo de estos procesos sin importar el espacio en donde se inicien.