El talento siempre se impone a la chequera

Olimpia armó un súper equipo, dio un golpe mediático contratando a Pedro Troglio, un técnico más conocido por su pasado futbolístico que por su capacidad como entrenador.

El argentino llegó al país como el «salvador » de un equipo que hace años era un barco a la deriva y que no ha sido capaz de encontrar el rumbo pese a los intentos desesperados de sus dirigentes.

Poder absoluto para fichar futbolistas de su gusto, cuatro extranjeros que salvo Maidana, los demás no han enseñado grandes cosas y su nivel deja mucho que desear.

El inicio fue esperanzador, los triunfos llegaron de inmediato y los seguidores albos se ilusionaron con un equipo que podría marcar una época, pero el tiempo se encargó de poner las cosas en su lugar.

Llegó el primer partido grande contra Marathón y los albos sufrieron para sostener un empate.

Luego vino Real España, un proyecto de equipo, plagado de juventud y Olimpia lo empató con una dudosa actuación arbitral.

Las falencias albas comenzaban a pasar factura, sin embargo la caída llegó contra Platense.

Dos partidos frente a los tiburones sirvieron para mostrar a un Olimpia sin ideas de juego, incapaz de superar a un rival que acaba de cambiar de entrenador.

Castellón le dio una lección gratuita de táctica y estrategia en 180 minutos, no pudo el argentino superar a un rival que lo maniató y lo deja en evidencia.

Olimpia está lejos de ser un equipo, lo han sostenido las individualidades y ha dejado claro que le puede ganar a los chicos, contra los grandes no le va bien, a Troglio le falta conocer más el fútbol catracho y queda demostrado que los dólares que se gastó Olimpia en cuerpo técnico y extranjeros promedio no son suficientes para imponerse al talento, hoy los albos son terceros y ven cómo el más odiado rival, Motagua, sin grandes fichajes lo ve desde arriba…