Educación y libertad

Por: Benjamín Santos

En este mes de septiembre se ha anunciado con ribetes de propaganda política la llegada de un intelectual colombiano para servir una conferencia sobre el tema que sirve de titular a esta columna. El anuncio de la conferencia me retrotrajo al tiempo en que funcionaban las Escuelas Radiofónicas bajo la dirección de Acción Cultural Popular Hondureña, integrante del Consejo de Coordinación para el Desarrollo (CONCORDE) que me tocó dirigir, impulsada por la Iglesia Católica y bajo la asesoría de instituciones colombianas orientadas a la educación por radio.

Se seguía como filosofía de la educación la concepción del pedagogo brasileño Pablo Freire, expuesta en sus libros, especialmente en La Educación como Práctica de la Libertad. La idea central era alejar la educación de adultos de la tradicional memorización de textos para introducir un proceso de concientización sobre la realidad en sus causas y efectos para transformarla. De las palabras generadoras se pasaba mediante un proceso metodológica al universo temático hasta que los educandos tomaban conciencia de su situación y se decidían a actuar organizadamente para producir un cambio hasta la realización de sus derechos como personas humanas. Concientizar, organización y movilizar a la población para alcanzar mayores niveles de desarrollo humano era el proceso que debía seguirse.

En el proceso anterior, descrito a grandes rasgos, se producía el despertar a una realidad que obstaculizaba el desarrollo humano. La alfabetización seguía ese camino de manera que era un medio y no un fin en sí mismo. El universo temático en Honduras fue la lucha por la tierra y el resultado al final fue el fortalecimiento de la lucha por la reforma agraria con la consecuente represión en varios lugares del país. El gobierno de turno culpó a la Iglesia y amenazó con expulsar a los sacerdotes extranjeros, situación que condujo a que la Iglesia le retirara progresivamente el apoyo a las instituciones que aplicaban la metodología de Freire, creo que por prudencia y no por miedo.

Conviene aceptar que fuera del grupo que impulsaba la educación liberadora como una convicción, hubo personas que llegaron para satisfacer ambiciones personales y que al final trajeron más daño que beneficios. Se quedaron con algunas organizaciones hasta el día de hoy. De los idealistas, unos murieron trágicamente, otros por causas naturales y muchos se apartaron para dedicarse a sus actividades profesionales y personales. Fue, sin embargo, un hermoso ejemplo de lo que se puede lograr si se actúa bajo las mismas ideas, propósitos y métodos de trabajo. En lo personal renuncié a la Secretaría Ejecutiva del Consejo de Coordinación para el Desarrollo para realizar estudios de postgrado en el exterior.

Sabemos que fuera de la filosofía educativa de Freire y de sus seguidores, la relación dinámica entre la educación y la libertad ha existido siempre. La libertad sin educación conduce al libertinaje y la educación sin libertad conduce a la domesticación y a la práctica de rutinas profesionales sin ningún aporte personal o colectivo. La realidad en la cual vivimos exige una educación que fomente la creatividad en el proceso de transformar la realidad y la acción colectiva. Una educación que solo fomenta la memoria y el individualismo, no conducirá al cambio que tanto se predica y se desea. Más que maestros al estilo del antiguo magister dixit, el maestro lo dijo, se necesitan guías, asesores, para que bajo su orientación los educandos vayan desarrollando sus capacidades naturales.

Para recordar otros tiempos y para ver el enfoque que el expositor colombiano le dará a la relación entre la libertad y la educación, trataré de asistir a la conferencia anunciada, pero si el estado de salud no me lo permite, debo reconocer que el tema ha revivido los recuerdos de otros buenos tiempos. Dediqué a ese esfuerzo los últimos años de mi primera juventud y creo haber dejado una huella con otros compañeros en una etapa crítica de nuestra sociedad. Voy a darme a la tarea de buscar en mi biblioteca los libros de Freire y otros autores partidarios de la educación como práctica de la libertad para recordar otros tiempos que todavía no son viejos en sus propósitos.

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