Peligrosa inducción a la violencia

Por José Antonio Pereira Ortega
Coronel ® [email protected]

Duele comentarlo, pobre de mi pueblo y de mi país, hemos tocado fondo y debemos ponerle un alto y revertir esta decadente condición, no decir por decir ¡¡¡Ya basta!!!, materialicemos eso, armémonos de valor y respondamos como se debe nosotros los hondureños, hay que entender que somos los llamados a hacernos respetar y mantener la tranquilidad y la paz entre nuestro pueblo, no demos espacios para que cualquier mequetrefe venga de afuera a juzgarnos, que sigan creyendo que todavía estamos en estado de ser conquistados, es increíble que algunos foráneos hasta se han tomado la atribución de adoctrinar las barras de los equipos de fútbol con cantos y porras que incitan a la violencia, y lo peor, nadie de las autoridades deportivas haya reparado en eso y tomar medidas.

A manera de ejemplo de nuestra tolerancia, menciono que hay unos entrenadores foráneos, que se dan a la tarea de despotricar unos contra otros, se insultan, cuestionan nuestras leyes y se agarran a golpes en los estadios con aficionados, en cualquier otro país ya los hubieran declarado non gratos, aquí los idolatran.

Espero que los amables lectores comprendan mi indignación, mi reacción está dada por los repugnantes actos cargados de criminal violencia, nadie se puede quedar indiferente ante los repudiables hechos criminales perpetrados contra la integridad física de otros jóvenes, por desalmados jóvenes que se escudan en supuestas barras, las cuales han sido cooptadas por delincuentes y las han convertido en fachada de organizaciones criminales, sedientas de sangre y obstinadas en mantener en desorden el país a cualquier costo.

Esta vez quiero exhortar y promover el interés del gobierno, los tres poderes del Estado y del pueblo y no quedarnos indolentes, la violencia en los estadios es de larga data pero no se había llegado a lo que estos criminales fanáticos han llegado, basta recordar que se perdieron vidas humanas y que esta vez no son parientes y probablemente ni conocidos, pero estos hechos han sido repetitivos y hay que pararlos antes que nos alcance a nosotros, a nuestros parientes o a nuestros vecinos y amigos.

Debo enfatizar en un hecho a manera de alerta, el hecho es que actos criminales como estos nos afectan a todos de una forma u otra y no hacer nada, beneficia a los criminales, pueden suceder en cualquier lugar a cualquier hora y en cualquier momento, hay que tenerlo en cuenta por favor atendamos esta criminal violencia que nos está debilitando y ganando la partida, parece indetenible.

Hay que darse cuenta que la inusual violencia en nuestros jóvenes se ha radicalizado y todo lo quieren resolver peleando y no es privativo de los estadios, se ha generalizado, sino lo creen les recomiendo observar las agresiones cotidianas en el sistema vial, en donde son recurrentes los incidente, como mínimo se insultan por todo, igualmente pueden revisar las “redes sociales” convertidas en “mortales”, a través de ellas se difunden mensajes y videos cargados de violencia y contenido pornográfico, hasta en los muñequitos, y qué decir de los videojuegos, no hay control ni censura.

En principio el problema debe atacarse en debida forma, con diligencia, con contundencia, no hacer hechos populistas con fines propagandísticos para la futura elección o patrocinio de funcionarios que deben cumplir sin esperar reconocimientos por su trabajo, para eso fueron electos.

Visto así recomiendo que dejemos de preocuparnos, debemos ocuparnos todos y cada uno de nosotros, no dejar en manos del Estado una tarea que cada día se les complica más, todo porque priorizan destacar la actuación del funcionario sobre el bienestar y seguridad de las personas, estimo que no basta con estar justificando una inversión en seguridad que linda en déficit en estos momentos con los asesinatos colectivos, publicitados incorrectamente como masacres.

No sé si es pertinente insinuar culpables, una vez ocurridos los hechos sobran los redentores y soluciones a montón, pero sí destaco que los responsables deben atender correctamente sus responsabilidades por ejemplo: qué rol jugó la CONAPID dueña del estadio, qué hizo Copeco, conocedores que estos eventos comportan una gran movilización de personas, qué le toca hacer a la Corporación Municipal responsable por el orden y seguridad de sus habitantes, por qué la Policía no actuó previniendo unos tres días antes conociendo los antecedentes y lo controversial y peligroso del juego, qué hicieron la Liga Nacional y la FENAFUTH, qué hicieron los cronistas y narradores deportivos que muchos de ellos en vez de llamar a la concordia llaman a la confrontación, solo recuerdo a un “connotado” y comentarista que ha llamado públicamente a “matar” árbitros, pareciera que en vez de detenerla, se tratara de incitar y promocionar una sospechosa violencia para ridiculizar al gobierno, sin reparar que quien queda en ridículo es nuestra Honduras no sus funcionarios.

Dejémonos de casaca, es tiempo de enfrentar nuestra realidad, no quisiera darle la razón a un analista nacional, que a manera de chanza comenta: “Dios hizo el mundo y Walt Disney hizo a Honduras”.