Desfiles y seguridad nacional

Por Juan Ramón Martínez

No siempre me han gustado los desfiles. Especialmente por el falso sentido militar. Pero esta vez, viendo a unos niños de una escuela rural, desfilando con latas vacías haciendo de tambores, he concluido que sirven para unir a los padres con los maestros, con las autoridades y con los alusivos conceptos de identidad y seguridad nacionales. Y me han gustado. Sin embargo hay cosas que no han sido satisfactorias, sino que, han aumentado mis preocupaciones. Que por supuesto, no tienen que ser compartidas por todos los lectores. Pero las hago públicas, para iniciar reflexiones entre las autoridades y en los líderes ciudadanos.

Hay dos cosas que me permiten creer que no estamos asegurando la soberanía nacional, en forma eficiente. La primera de ellas es la destrucción de la Escuela de Aviación Militar de la Base Soto Cano de Comayagua, en favor  de la nueva terminal aérea que se construye en la parte norte de esas instalaciones. En visita reciente, constaté, con mucha pena, que algunas actividades de los jóvenes pilotos, se hacen en contenedores, porque no se ha honrado el compromiso de construir las nuevas instalaciones para la formación de los soldados del aire. Aprovecho la oportunidad para llamar la atención del Presidente Hernández Alvarado sobre este importante asunto. Y que con su energía, corrija lo que corresponde.

La segunda cuestión que me preocupó fue el desfile aéreo que vimos el 15 de septiembre. Cuatro helicópteros y seis o siete avionetas usadas para entrenamiento o para acciones cívicas, ofrecieron un pobre espectáculo de la capacidad del equipo militar con que contamos para enfrentar los retos de la defensa del país. Especialmente porque hasta hace muy poco, Honduras podía poner en el aire su flota de F-5, los A-37 y los Tucanos. Esta vez, mostramos debilidad, mientras El Salvador, el vecino país hermano, utilizó la fecha para exhibir su poderío aéreo que, a partir de lo mostrado, me confirmó que nos ha superado en forma evidente. Lo que compromete el equilibrio de fuerzas en la región, al limitar las capacidades de negociación del país más importante, el nuestro, en el equilibrio regional. Por momentos, he creído que fue una estrategia no mostrar el poder aéreo nacional. Sin embargo, El Salvador sí exhibió el suyo, mostrando las naves compradas a Chile, –con el visto bueno de Estados Unidos– con las que, nos ha superado en forma indiscutible.

No soy hombre de guerra. Me interesa la paz y la tranquilidad. Pero me preocupo al escuchar algunos líderes, que no entienden las funciones institucionales en la defensa de la soberanía, atacando a las Fuerzas Armadas e incluso atribuyéndoles responsabilidades por no hacer lo que a los políticos corresponde, en los asuntos constitucionales. Y no es que crea que si queremos paz tenemos que prepararnos para la guerra. Estoy convencido que la capacidad de negociación de un país como el nuestro, depende mucho de su capacidad militar. Si nos hemos enfocado en la lucha en contra de las maras y pandillas y en contra del narcotráfico, no hay la razón para que estas dos tareas, inevitables por los retos que nos plantean, nos obliguen a debilitarnos militarmente, mientras los países vecinos se fortalecen o mantienen por lo menos sus capacidades bélicas.

Nicaragua ha profesionalizado su ejército y desde unos guerrilleros improvisados, ha creado una fuerza militar profesional que impresiona. Sus tanques y sus baterías antiaéreas, son una muestra de la capacidad que han desarrollado y que la han mostrado en el 40 aniversario del Ejército Nacional. El Salvador, que era débil en cuanto al arma aérea, tiene una flotilla de A-37 que nosotros no tenemos. Guatemala, ha renovado su equipo y acaba de comprar helicópteros y fusiles para enfrentar los retos de su seguridad. Nosotros debemos hacerlo con la Fuerza Aérea especialmente.

Por lo anterior, no creo prudente que sigamos descuidando la que, hasta hace poco, ha sido el símbolo de la fortaleza nacional. Por lo que, reclamo atención sobre el cuidado y reconstrucción de la AMA en la Base Soto Cano y mayores diligencias en repotenciar y mejorar nuestra flota de aviones militares. Tanto los interceptores como los de transporte y apoyo. Algo y pronto, tiene que hacerse. Y dentro de las negociaciones para defender la unidad y garantizar la soberanía nacional.