Una menor de apenas ocho años, alumna de la Escuela “Rafael Pineda Ponce”, murió a consecuencia de haber sido envenenada, según parientes, con un chocolate o galletas que le dio una enemiga de su madre, cuando la pequeña salía del centro educativo, en la colonia “3 de Mayo”, zona norte de Comayagüela.
Tremenda consternación causó ayer la denuncia de una mujer contra una de sus vecinas, a la que acusa de haber envenenado a su nieta, Nataly Lizeth Montoya Márquez, quien cursaba el segundo grado y murió cuando era asistida en la Clínica Periférica (Clíper), ubicada en el cercano barrio Las Crucitas.
La familia doliente reside en la colonia Zapote Centro de Comayagüela, según la afectada, quien denunció el suceso ante la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) y el Ministerio Público (MP).
La abuela de la niña muerta, Lucy Márquez, lamentó ayer entre lágrimas que su hija haya sido víctima de una venganza sin sentido por parte de su vecina identificada como Fany Carolina Torres Morales, quien por envidia habría cometido el crimen.
La acongojada mujer relató que todo sucedió el miércoles anterior, cuando “la niña llegó a las 5:00 de la tarde de la escuela, se quitó la mochila y me dijo que ya no aguantaba el dolor de estómago, al tiempo de perder la vista, para luego convulsionar y echar espuma de la boca”.

“GALLETAS” ENVENENADAS
Entre lágrimas y desesperación, Márquez relató ante los distintos medios de comunicación social, que cuando le preguntó a la niña qué le sucedía, ella “me alcanzó a decir que Fany Carolina Torres le había dado una galleta con chocolates en la escuela”.
En su desgarrador testimonio y denuncia la abuela de la pequeña detalló que hace varios meses interpuso una denuncia en contra de Torres Morales, porque también había envenenado a otra de sus hijas, a quien “le dio unos churros”, pero pese al envenenamiento y la rápida intervención los médicos lograron salvarle la vida.
“También envenenó a mi otra hija (nieta); estuve 15 días en el Materno Infantil, ahí están todos los exámenes, en ese entonces no tuvimos muy claro qué fue lo que le dio, pero ella les da algo en los churros, por eso tenemos varias denuncias en la Fiscalía”, señaló.
De acuerdo con la denunciante, la enemistad comenzó hace un par de años cuando Torres Morales se enojó, porque su hija que es especial y madre de las pequeñas envenenadas dejó de ayudarle económicamente.
Supuestamente desde esa ocasión la presunta agresora agarró un odio tremendo contra toda su familia. Márquez agregó que recientemente su vecina llegó a su punto de trabajo, un puesto de ventas ubicado fuera del mercado zonal Belén de Comayagüela, para agredirla físicamente y como prueba presentó un video de la pelea a los agentes de la DPI.
Según la denunciante, son constantes las agresiones recibidas de parte de Torres Morales, a quien cataloga de ser un “demonio” que llegó a la colonia y a “nuestras vidas”. La señora pidió a las autoridades correspondientes justicia para su nieta muerta, solicitando que capturen a Torres Morales, por “haber envenenado a mi niña que con nadie se metía, además de ser una niña”.

EXIGEN JUSTICIA
Por el presunto envenenamiento de la menor, los vecinos de la colonia Zapote Centro y alrededores lamentaron la muerte de la niña y pidieron a las autoridades correspondientes resolver el caso y si la sindicada es culpable, capturarla y que se le aplique todo el peso de la ley.
En respuesta, las autoridades del MP indicaron que existen pruebas suficientes para investigar el caso. En medio de la trágica situación, el cuerpecito de la pequeña fue retirado la madrugada de ayer de la morgue judicial capitalina.
Posteriormente, el cuerpo fue trasladado a la colonia Zapote Centro, donde residía junto a su familia. Alrededor de las 8:00 de la mañana, el cadáver fue trasladado por sus parientes hacia la ciudad de Talanga, Francisco Morazán, donde fue velada y hoy será enterrado en un camposanto de ese municipio.
Durante el velatorio los dolientes solicitaron una investigación y justicia para la menor, al grado de solicitar que se detenga a la acusada de provocarle la muerte a la menor.

ALEGA INOCENCIA
Por su parte, Fany Carolina Torres Morales (30), la acusada como la responsable de la muerte de Nataly Lizeth Montoya Márquez, alegó que todo se trata de una mentira para vengarse de ella por haber denunciado del delito de robo a la abuela de la menor ante las autoridades correspondientes.
La señalada dijo ser inocente, al tiempo de indicar que “en ningún momento he envenenado a esa niña que dicen, yo tengo a mi hija y es algo muy serio, muy delicado andar difamándome de esa forma, sin tener nada que ver”.
“Con los niños yo no me ando metiendo, ni con las personas, yo soy una persona que estoy en mi casa y no me ando metiendo con nadie, paso encerrada”, añadió en su defensa.
Asimismo, apuntó que “esa señora no puede andar echándome la culpa a mí de algo que de seguro ella hizo o su hija, de envenenar a su niña, a saber qué le dieron de comer o si la alimentó mal”.
Torres Morales explicó que todo se debe a una enemistad que tienen desde hace varios años entre familias, por una denuncia que interpuso en contra de la abuela de la menor, la señora Luz Márquez.
“Todo es porque yo una vez la denuncié, porque se me metía a la casa, me envenenaba la comida, se me metía y me quebraba los llavines, me robaba la ropa y cosas, por eso varias veces la denuncié en la DPI y por eso en venganza viene a echarme la culpa a mí por cualquier cosa o problemita”, dijo Torres Morales.
A la vez, dijo que debido a los problemas ella decidió mudarse de casa para no ser vecina con la mujer y que desde entonces nunca se ha acercado ella o su familia.
“En ningún momento he ido a ese lugar, ni me acerco a ese lugar desde que me fui de ahí”, señaló. “Yo respeto la vida de cada quien, no me meto con nadie, ella no puede andar difamándome así, porque la puedo denunciar, yo ni las conozco y a sus hijas nunca las he tratado”, replicó.

HACIENDO “OFICIO”
Al cuestionarla sobre si se había presentado a la escuela donde estudiaba la niña el día que fue envenenada, la mujer respondió que todo el día estuvo ella sola en su casa “haciendo oficio”.
Enseguida, cuestionó los cuidados que la familia de la menor le daba, “a saber en qué cosas andaban o a saber qué le dieron a esa niña”, sugirió.
La mujer calificó como una grosería los señalamientos de los parientes de la niña “es una grosera, eso que anda diciendo de mí, no es cierto ella es mentirosa, en ningún momento le di galletas a esa niña, para qué le voy a andar dándole galletas”.
También aprovechó el momento para recordar que para ser arrestada la Policía Nacional debe tener pruebas suficientes en su contra y haber realizado una investigación profunda al respecto.
“A mí no me pueden arrestar porque eso es cosa de esa doña, ella me está culpando de lo que no he hecho”, finalizó.
