¿Es la palillona un objeto sexual o la alegría del desfile…?

Por Carlos Medrano
Periodista

Durante los últimos años, la figura de las palillonas, esas agraciadas niñas que con cadencia y buen ritmo alegran los desfiles patrios de las grandes ciudades y que se mueven entusiastamente al ritmo de una pegajosa melodía, se ha venido deteriorando y vulgarizando en todo el país.

Desde el escándalo del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), en la que se vio involucrada una bella joven con el administrador de esta malograda dependencia, siento que la imagen de esta figura ha venido perdiendo su valor.

Recuerdo hace muchos años, cuando no estábamos tan polarizados, las palillonas en efecto eran la atracción del desfile, muchos adolescentes esperábamos ansiosos a institutos como la Escuela Americana, que era integrada por espectaculares jovencitas que parecían modelos de una revista internacional.

Otros colegios, principalmente bilingües, competían por llevar el pelotón con las mujeres más lindas del desfile, vestidas de manera prudente, sin exhibir tanto su cuerpo y exponerse a ser tocadas o ultrajadas por personas que como siempre se exceden con las bebidas.

Hoy los medios de comunicación registran hasta “el último detalle” de las dotadas de hermosura, en su mayoría menores de edad, que muchas sin malicia, muestran su figura que atrae a propios y extraños.

De manera atrevida, muchos camarógrafos y fotógrafos andan a caza de la primera plana a costillas de una palillona que enseñó de más.

La competencia en el mes de la patria, pareciera que es, quién registra el vestido más corto, la pierna más contorneada y las nalgas y senos más voluptuosos.

Hemos perdido la identidad nacional, el amor a la patria, los desfiles patrios son para rendirle culto a la nación que nos vio nacer, la esencia de esta celebración no es quién exhibe más o quién tiene las nalgas más bonitas.

Debemos reflexionar sobre el sacrificio que hacen muchas de estas damitas cuando desfilan, exponiéndose a cualquier “penco” que con piropos vulgares y denigrantes, intimidan a estas jovencitas que deben soportar este tipo de agresiones.

Los medios de comunicación deberíamos hacer un alto, una autocensura en relación a las palillonas y su rol en los desfiles patrios, encontrar el verdadero papel de estas bellas jóvenes y dignificarlas como mujeres, como personas que tienen decoro, pundonor y una identidad.

No quiero tirármelas de santulón, pues me gustan las mujeres, pero sí me parece grotesco.

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