Por Álvaro Sarmiento
Especialista Internacional
en Comercio y Aduanas
Pocos problemas son tan generalizados y bien distribuidos en toda la sociedad, como realizar trámites “eternos” en alguna oficina pública e incluso en alguna empresa de servicios. Seguramente el lector puede llenar libros contando las mil y una peripecias para sacar la tarjeta de identidad, algún certificado o permiso de importación, o trámite en la sala de emergencia en el Seguro Social.
Por otro lado -y doy fe de ello- algunas instituciones públicas como el Instituto de Migración tienen una tramitología bastante eficiente para la emisión de pasaportes, donde el ordenamiento de atención al público, permite atender a la cantidad de “clientes” que realmente es factible en un horario específico.
Generalmente el problema no termina al ser atendido después de varias horas de fila, ya que muchas veces no se lleva toda la papelería o requisitos, o peor, número de fotocopias que requiere la persona que está atendiendo.
La tramitología resulta en una ruleta, donde pocas veces se sabe con certeza qué requisitos y en qué formato deben presentarse.
Fuera del desgaste físico y mental de hacer filas de manera interminable así como el costo persona, empresarial, índices internacionales como el Doing Bussiness del Banco Mundial o el Reporte Mundial de Competitividad reflejan esas crudas realidades e inciden en las decisiones de inversión. Vender el país como un imán de inversiones es afectado, nos guste o no por estos indicadores internacionales.
“El Fin del Trámite Eterno”, es la publicación insignia del Sector de Instituciones para el Desarrollo del BID, libro que explora la problemática, cómo los gobiernos pueden hacer frente al desafío y el papel de las tecnologías digitales. Se pretende tomar nota de las mejores prácticas internacionales para producir tres efectos de fondo: Impulsar la competitividad, la confianza ciudadana en el Estado y la Inclusión Social. Toda una navaja suiza.
El estudio, ubica a Honduras en el 13 de 18 en el número de horas necesarias para hacer un trámite (5.8 horas), arriba de las 5.4 horas de promedio en Latinoamérica.
El excelente trabajo del BID, identifica varias causas del problema: 1. Poca coordinación y colaboración interinstitucional, altos niveles de desconfianza, alta complejidad regulatoria. Asimismo, la poca capacidad para la utilización de canales digitales para gestionar trámites. En algunos países hemos visto la diferencia de la noche al día de pedir un certificado de nacimiento, utilizando una APP para obtenerlo, esto es sin moverse de la casa ni hacer fila alguna. Pero lo anterior requiere condiciones que a veces no se cumplen, por ejemplo suficiente ancho de banda, identificación legal que me autorice solicitar el servicio, y bancarización, ya que generalmente los pagos se hacen a través de tarjetas de crédito o débito.
El estudio hace 5 recomendaciones: 1. Conocer la experiencia ciudadana de los trámites. 2. Eliminar los trámites que sean posibles. 3. Rediseñar los trámites con la experiencia ciudadana en mente. 4. Facilitar el acceso a los trámites digitales. 5. Invertir en prestación presencial de calidad.
La agenda del gobierno digital, debería ser prioritaria en los esfuerzos de atracción de inversión al país.