Legados de honor

Teniente coronel de Infantería DEM.
José María García Discua

A la presente tradición, se le atribuye un valor agregado denominado “experiencias pasadas”, que son retos superados por nuestros antecesores, quienes con su entusiasmo superaron obstáculos y barreras, los cuales dificultaron sus caminos, consiguiendo seguir adelante y esforzados por anhelos propuestos, donde imperaron dificultades e innumerables vicisitudes a su paso, acompañados de peligros, triunfando abantes por la consistencia a sus puestos.

Por ejemplo: José Francisco Morazán Quezada (1792-1842) fue un Teniente General y presidente de la República Federal de Centroamérica, quien antes de morir, escribió en sus manifiestos varios legados de herencia y de fe en la libertad de los centroamericanos, que hoy en día siguen siendo motivos de orgullo y dignidad, fuente de inspiración para muchos escritores como el poeta hondureño Froylán Turcios y otros.

Así mismo Dwight David como general y presidente de EE UU. (1953-1961) es ejemplo a invocar en este mensaje, pues cuando era un joven oficial, ocupó algunos puestos sin relevancias, que muchos considerarían el fin de una carrera profesional, pero que su ímpetu y actitud ante los desafíos, se exigió en detalles a sus ocupaciones presentes y proyectadas.

También don Mario Raúl Hung Pacheco, siendo general de Brigada y comandante en jefe de las FF AA de Honduras (1994), escribió en su legado acerca de la conducta y actitud con que debes afrontar al asumir tu cargo, cualquiera que fuese: ocupas prudencia y una conducta meditada al interior del peso del mando, con mucho liderazgo y responsabilidad a utilizar el buen criterio.

Decididamente si optamos por ser profesional, veremos que durante el periodo de formación se combinan: experiencias con altas y bajas, ascensos, estancamientos y descensos, puntos de inflexión que marcan tiempos y periodos con atención a los detalles, evidenciando decisiones oportunas que marcan la diferencia entre el éxito y el fracaso, dentro de los cuales en ninguno hay excusas, ambos nacen del interior de la persona humana capaz de superarse.

Otro asunto a debatir en el tema es sobre la convicción de ser líder profesional, y saber dirigir a líderes y lideresas, encomendados bajo nuestra responsabilidad, de modo que ejerzamos el derecho del sabio sobre sus subalternos, que es: enseñarles, instruirles, guiarles e ilustrarles con sapiencia los aspectos de una carrera profesional comprometida, que nos proporciona la oportunidad de cultivarnos y desarrollarnos en situaciones difíciles y adversas.

Con todo eso: el conocimiento profesional propio, por apreciar y ubicar en tiempo y espacio, nos dará esa pócima de liderazgo, para cumplir con nuestra responsabilidad, sin tener que recurrir a sombras y perfiles de imitación, más incitar a ser inéditos en todo, meritando el cargo para el cual fuimos encomendados por nuestros líderes superiores, que han confiado a nuestras costas: hombres de honor, potenciales y recursos al servicio de nuestra patria.

De otra manera: las responsabilidades son consideradas situaciones complejas, que requieren medidas y posturas fundamentadas en el carácter temperamental, que se van moldeando en la praxis y el campus de la vida, a escala perfeccionada por habilidades y destrezas que solo con actitud positiva se reconocen esas capacidades de aprender y adquirir experiencias oportunas.

Por otra parte: el comportamiento ético y capacidades experimentadas, sustentan la base de una conducta apropiada, la cual permite razonar en los propios roles, que sustentan el cumplir con éxito la tarea de ascender y escalar niveles de confianza en el recorrer a la excelencia en nuestras obligaciones.

Como muestras, si buscamos la excelencia al cumplir nuestras funciones, la actitud viene a ser la clave, que se manifiesta de diversas formas y maneras, a medida se avanza en lo profesional y en cualquier otra destreza que profese un vínculo entre sus integrantes, se asumen compromisos encomiables.

Justamente si tratamos de mejorar y superar legados de honor que han profesado nuestros antecesores, confiamos que con equipos de trabajo, que se unen a los esfuerzos direccionales de sus líderes, será para entonces que gozaremos del privilegio de servir, junto a personas que se esfuerzan por alcanzar nobles ideales.

Acertadamente, muchos son los individuos que interactúan en el cumplimiento de una misión o responsabilidad designada, y egoísta seríamos atribuir únicamente a nosotros el éxito o el fracaso como tal, sin considerar los esfuerzos hechos a expensas de la integración de equipos de trabajo, que conforman las formas de interacción comunes y se asumen roles diversos.

Para concluir las diversas categorías de funciones y desempeños: no son únicas, exclusivas ni individuales, sino más bien son parte de responsabilidades que sobreponen y complementan roles establecidos por lineamientos y parámetros, que son compartidos por integrantes de un equipo de trabajo en conjunto y en consecución de una meta común, regidos e inspirados por un líder que valora y comparte los principios y valores institucionales, que fortalecen los legados de honor a las futuras generaciones.