Mes de la patria, Día de la Bandera el primer día del mes, Día del Niño hondureño el 10, día nacional para recordar la independencia el 15, día para recordar la muerte del general morazán el 15, Día del Maestro el 17, día para conmemorar la llegada de los pliegos de la independencia el 28, Día de San Miguel de Tegucigalpa el 29.
Las festividades ya se iniciaron desde el pasado domingo 8 con los desfiles de las preparatorias y las escuelas primarias públicas y privadas.
La columna de hoy la dedicamos a los hondureños que residen en diferentes partes del mundo. A los hijos ausentes de la patria, hombres y mujeres que viven lejos de la tierra que les vio nacer y que en festividades como las de la efemérides nacional experimentan la nostalgia al escuchar las notas del Himno Nacional o ven flamear la bella enseña bicolor con las cinco estrellas.

Los que estudiaron en el Instituto Central, en el San Miguel, San Francisco, María Auxiliadora, Liceo Hondureño, Moderno, Tegucigalpa, Normal de Señoritas, el Alpha, el Gregg, el Honduras y otros colegios de la época de los cincuenta y en las escuelas primarias públicas y privadas, han de recordar, cuando prevalecía el entusiasmo y el patriotismo que se vivía al participar en los desfiles del 14 y 15 de septiembre.
Maestros y alumnos de aquellos tiempos le tributaban respeto y devoción a la Patria, no pensaban en marchas paralelas ni en demostraciones callejeras donde afloran más las ideologías extremistas y se marginan las figuras de Valle por la del Ché, de Herrera por la de Fidel, la de Cabañas por la de Chávez y en vez de ondear banderas azul y blanco prefieren las rojinegras y jóvenes violentos encapuchados provocando desórdenes.

De esas remembranzas cívicas los centralistas no olvidan a su colegio marchando de gala por las calles de la ciudad (foto 1) hacia la Plaza Morazán para depositar las ofrendas florales en la estatua del héroe; los salesianos han de recordar cuando se desplazaban con su banda de guerra luciendo la prestancia del San Miguel (foto 2).
Las jovencitas del María Auxiliadora acompañadas de las religiosas de la orden, marchando hacia el parque Valle (foto 3) a rendirle homenaje al redactor de la Acta de Independencia don José Cecilio del Valle o recordar a la Academia Alpha de los maestros Valerio, cuando desde Comayagüela se dirigía hacia el centro capitalino a los actos programados para efectuar la juramentación de la bandera nacional evento al cual acudía el presidente de la República y los miembros de su gabinete de gobierno vestidos de riguroso chaqué o traje escuro.

La emoción y los sentimientos patrios se vivían cuando en la plaza Morazán se congregaban los colegios, las escuelas y el público (foto 4) para rendirle a Honduras el amor en la conmemoración de los aniversarios de la emancipación política.
Ver desfilar al Moderno con sus guapas palillonas, admirándolas y respetándolas, apreciar la marcialidad de los cadetes de la Escuela Militar (foto 5) que allá por la cintura de los años cincuenta encabezaban los desfiles por las calles de la ciudad, aplaudir el paso de los alumnos del San Francisco dirigidos por los padres de Canio y Humprehy y disfrutar las marchas acompasadas de las periquitas del Tegucigalpa.

Seguir al Central con su banda viendo a los alumnos del primer colegio de la capital luciendo su uniforme de gala y terciando en hombros de los estudiantes los viejos fusiles Mauser o en el desfile de la compañía de equinos cabalgando los alumnos los mejores caballos de las haciendas de Tegucigalpa. (Foto 6)
¡ Qué recuerdos! , existían entonces un alto grado de valores morales y cívicos, los niños, los jóvenes, los maestros, padres de familia, comerciantes, autoridades, en fin la población entera celebrábamos con júbilo el cumpleaños de la patria, cada capitalino vivía la fecha con entusiasmo, éramos reverentes ante los símbolos patrios y palpitaban en nuestros corazones el amor y devoción a Honduras.

Hoy es Día del Maestro, saludamos a los mentores hondureños, pero la patria continúa de fiesta y nuestros compatriotas que nos leen en la lejanía, no se olviden de esta Honduras que les prodigó su suelo bendito por Dios, para ser la cuna mecida por los aires de los fragantes pinos y al arrullo del trinar de los cenzontles, chorchas y zorzales.
Felicidades en las Fiestas Patrias y hasta la próxima semana.