TRES procesos electorales que pueden cambiar el tablero geopolítico en la región. Evo, en Bolivia, busca un cuarto mandato consecutivo. Desde que se encaramó no se baja del trono. Para reelegirse, consiguió que el Tribunal Constitucional –decidiendo que el derecho a elegirse era un derecho humano del ciudadano– anulara los resultados del referéndum del 2016 cuando los bolivianos rechazaron otro período continuo. Ya cargando con el desgaste gubernamental y la crítica por los infernales incendios del Amazonia, todavía obtiene una preferencia del 34%, seguido del opositor Carlos Mesa con 27%. El escritor y cineasta sustituto del depuesto Sánchez de Lozada, fue el responsable del colapso del sistema de partidos políticos que dio en bandeja de plata la silla presidencial a Evo, el primer jefe de Estado de origen indígena. Para ganar en la primera tanda ocuparía la mayoría simple superior al 50% o una diferencia de 10 puntos sobre su más cercano contendor. Evo apuesta a evitar el balotaje ya que los sondeos indican que lo perdería.
Los números indican que cayó de 35% a 34% mientras Mesa alcanza un 27%. De mantenerse esa diferencia, tendrían que ir a una segunda vuelta. La llave está en los indecisos que representan un 22%. El tercero en discordia, con un 13% es el también opositor Óscar Ortiz, que ha capitalizado el descontento al gobierno. En una eventual segunda vuelta, Mesa se impondría con 45%, frente al 38% de Morales. Eso dicen los pronósticos que solo sirven para establecer tendencia, ya que el día de las verdades a veces andan más perdidos que un perro en procesión. Las elecciones están programadas para el 20 de octubre y la eventual segunda vuelta tendría lugar el 15 de diciembre. En Argentina los pronósticos no favorecen al mandatario. Pierde por unos 17 puntos de diferencia con la izquierda. A 41 días de los comicios busca estrechar el margen para provocar el balotaje.
Alberto Fernández y la Cristina encabezan la fórmula del Frente de Todos con 48,4% de intención de voto versus Mauricio Macri, Miguel Pichetto, de Propuesta Republicana, con 32,8%, según datos recientes divulgados por Clarín. Ponderando los indecisos los números dan 51,9% para regresar a la era de los Kirchner y 34,9% por la continuidad del actual gobierno.
Uruguay tiene sus elecciones presidenciales el 27 de octubre. Hoy un 37% se inclinaría por el Frente Amplio, (el partido oficialista) mientras que un 26% por el Partido Nacional y un 19% por el Partido Colorado. Allá también hay balotaje. Si ninguno obtiene la mayoría simple. De lo contrario los dos que alcanzan más votos irían a la segunda tanda en cuatro semanas. El ganador de los colorados Ernesto Talvi se impuso al expresidente Julio María Sanguinetti. El empresario Juan Sartori por el Partido Nacional podría dirimir el balotaje con el Frente Amplio. Daniel Martínez con perfil de socialista histórico deberá encarar a Luis Lacalle Pou (hijo del expresidente Luis Alberto Lacalle Herrera). (Hasta ahora, a la izquierda no le ha resultado la táctica de cobrarle al hijo los pecados del padre, ya que este ha conseguido dejar sentado su narrativa con autoría propia). Si hoy fueran las elecciones gana el Frente Amplio pero obligado ir al balotaje con el Partido Nacional. Allí tienen, un resumen, a vuelo de pájaro, de los comicios pendientes a corto plazo.