Por Noé Pineda Portillo
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El tema de este articulo: “Al maestro con cariño”, fue también el tema de una película de los años sesenta del siglo pasado la que fue interpretada por el famoso actor negro Sidney Poitier. La película trata de un ingeniero que consigue trabajo como maestro de una escuela en los suburbios londinenses y de fama por la conducta conflictiva de los alumnos. El profesor Mark (en la película) fracasa cuando trata de ganarse los alumnos con métodos pedagógicos tradicionales, eran los tiempos que la disciplina que imperaba era “la letra con sangre entra”, con castigos severos. Hasta que busca y encuentra nuevas metodologías educativas, con las que se gana la confianza y el cariño de todos sus alumnos.
Viene al cuento este recuerdo, cuando nosotros éramos niños de escuela y los maestros usaban la represión como castigo para enseñar, cuando el maestro nos restregaba contra el pizarrón por no saber escribir ciertas letras por falta de madurez motora en nuestras manos, cuando hincaban al alumno en la arena y no lo dejaban salir al recreo, cuando lo ponían de centinela en la puerta del aula y tantas otras que estigmatizaban al alumno, logrando incluso la expulsión parcial o total del mismo, con tal de lograr la buena conducta, según ellos.
De esta conducta docente, que hasta estaba tipificada en algunos reglamentos, se hacía eco esa escuela degradante, hasta que aparecieron las nuevas metodologías de la enseñanza, donde se trataba al alumno como un ser humano y que había que tratarlo con el respeto aplicando, los derechos humanos. Los derechos del niño, del adolescente, del joven estudiante. Todavía hay rescoldos de ese pasado tenebroso. Pero la sociedad va cambiando a medida avanza la investigación de las malas prácticas de enseñanza. Aparece la escuela viva, la nueva escuela como comunidad escolar.
Cuántos recuerdos buenos tenemos de los maestros y maestras que nos enseñaron y aconsejaron de buena fe, tanto a nivel de primaria, secundaria y universidad. Y el respeto y cariño que se ganan dichos maestros que acudimos a saludarlos, abrazarlos con cariño cuando los encontramos. Esas actitudes son agradables y elegantes, pues con ello se demuestra la buena obra y la buena cosecha. Allí si cabe con amor: “Al maestro con cariño”.
Por eso es significativo e importante celebrar el Día del Maestro, como figura importante de la sociedad. En Honduras se celebra el 17 de septiembre, en otros países como México el 15 de mayo, en Argentina 11 de septiembre, Bolivia 7 de marzo, en Alemania el 12 de junio. Lo más importante es que la UNESCO instituyó como Día Mundial del Docente el Día 5 de Octubre desde 1994 abarcando desde preprimaria hasta la universidad. Con una buena educación dada por el maestro, existe la posibilidad que luego aparezca el buen ciudadano, el científico, el político, el creador artístico, etc. El maestro tiene a veces un papel socialmente humilde. pero fundamental desde el punto de vista de la civilización.
Felicidades en su día, colegas docentes.