(I parte)
Fredis Mateo Aguilar Herrera
José Francisco Morazán Quezada, nos hace recordar su gesta liberal a favor de la unión centroamericana, cuya visión vive aún en el corazón de cada uno de los hondureños y centroamericanos seguidores de sus pensamientos, ideales y actuación en sus duras y múltiples batallas revolucionarias libertarias, que tuvieron como finalidad inmediata el afianzamiento de la independencia centroamericana.
Como estadista de Honduras y posteriormente al frente de la Federación Centroamericana, es un verdadero ejemplo de humanismo y actos republicanos, que debe significar para nosotros muestra de identidad nacional y un modelo a seguir en el estilo de gobernar en los tiempos actuales. José Martí, llegó a decir que él era un “genio poderoso, un estratega, un orador, un verdadero estadista, el único quizás que haya producido la América Central”.
Debemos reconocer que su talento se encarnó haciendo patria al expresar en su manifiesto “Declaro. Que mi amor a Centroamérica muere conmigo”. Excita a las generaciones sucesoras a dar vida a este territorio, pero que en la actualidad requiere de mejores derroteros. Rafael Heliodoro Valle afirma: “Más que hombre de ideas, fue un hombre de acción; pero su nombre no puede dejar de dar brillo a la historia en Centroamérica”.
Dentro de su mandato en Honduras, sus principales reformas estuvieron orientadas en los campos de la educación, sistema judicial y postulación de una nación moderna, soberana e integrada. Para lograr su cometido luchó con hidalguía contra sus enemigos conservadores que pretendían un régimen unitario y centralizado. Finlánder Díaz Chávez expresa que “Morazán fue el único caudillo de Centroamérica que por la fuerza de sus ideas revolucionarias importadas desde el exterior realizó su praxis consecuente con sus propósitos”, inspirado en la política de Voltaire, Montesquieu, Rousseau y varios trabajos de fisiócratas franceses y economistas ingleses, estudiando las campañas militares de Napoleón y por tal razón se le considera hijo de la revolución francesa de donde firmemente se proclamaron los tres derechos del hombre: igualdad, libertad y fraternidad .
En el ámbito geopolítico, Morazán trasciende nuestra patria porque su doctrina liberal, progresista y unionista le permite visualizar las fronteras no como límites ni barreras, sino más bien como puntos de encuentro de integración política, económica y social entre los estados centroamericanos, apostando desde ya por una patria grande y percibida desde entonces como una sola unidad geográfica y no como parcelas territoriales divididas que impiden su desarrollo.
Sus anhelos y actuaciones por el fortalecimiento de la región fueron tan claros y pretenciosos, porque marcan hoy en día el rumbo que debemos tomar, ya que solo con ese espíritu podemos afrontar los retos y desafíos que nos unen, permitiendo así salir del atraso en que nos encontramos respecto a otros países de otras latitudes continentales.
En su gobierno federal se destacan entre sus principales logros: la implantación de la democracia con la creación y cumplimiento de leyes justas, reglamentación de la educación pública como elemento toral de sus objetivos, protegió la industria y organización del servicio diplomático, mantuvo el respeto a todas las libertades ciudadanas como base de los principios republicanos. Pero en su mandato también enfrentó problemas con la nobleza y clero, luchó contra el caudillismo imperante de orden económico, sufrió los estragos del cólera morbos, el que se convirtió en arma ideológica de sus acérrimos enemigos antifederalistas al atacarlo y señalarlo de ser el culpable de la introducción de cierta enfermedad. Esta versión atribuida fue inventada, injusta, temeraria e inhumana y solo demuestra el odio y el interés por destruir su imagen y su coraje.
De manera mal intencionada sus enemigos le proponen se declare dictador de la Federación, circunstancia que rechaza con gallardía y no permite ser humillado por su condición de hombre moralista y que va contra sus postulados democráticos y republicanos. Morazán sentó las bases integracionistas de los pueblos centroamericanos y por tanto su pensamiento continúa vigente. Pablo Neruda expresa. Alta es la noche y Morazán vigila ¿Es hoy, ayer, mañana? Tú lo sabes.