Comenzó como una marcha pacífica, pero al final terminó en un campo de batalla, desde el puente La Guadalupe hasta el centro de la capital, entre miembros de la Resistencia y la Policía Nacional.
Desde las 7:00 am comenzaron a llegar a aglutinarse los miembros del Partido Libertad y Refundación (Libre), al final del bulevar Morazán a la altura de la colonia Los Almendros.
A las 9:00 de la mañana inició la movilización de manera normal, los diferentes colectivos se organizaron con pancartas y las respectivas consignas contra el gobierno y con música protesta en los autoparlantes.
Pero al llegar a la altura del puente La Guadalupe, un grupo de encapuchados se dedicó a pelear con la policía antimotines, mientras que otros se fueron al centro de la capital, en donde Manuel Zelaya y los demás líderes del partido realizaron una proclama en contra del gobierno.

Un grupo de la policía se quedó a la altura de la iglesia Los Dolores, conteniendo un grupo de encapuchados, que no paraban de tirar piedras.
Mientras en la plaza Central, Manuel Zelaya criticaba a los funcionarios que «andan llenos de guaruras, militares, policías, en carros blindados y son unos enfermos de poder que tienen que abandonarlo».
«En mi gobierno los pobres no pagaban, se les respetó a los maestros el estatuto del docente».

«La revolución es inevitable en Honduras para sacar al sistema que nos oprime. Solo hay un solo camino para lograr esos propósitos».
Siempre me preguntan, qué opina de esa represión, y les digo: «Los militares y la policía representan a los acaudalados y a la oligarquía que oprime este pueblo».
«Viene la libertad… patria o muerte».


