A medias “marchó” economía informal en los desfiles patrios

Con el sudor corriendo por su cara, Dagoberto Espinoza, empujaba su carreta el domingo, abriéndose paso entre la gente ofreciendo “minutas” para mitigar las altas temperaturas, pero cuando se acercaba el mediodía sus bolsas continuaban vacías ante la poca demanda.

“Mire que empecé desde las 6:00 de la mañana y apenas he vendido cuatro minutas, hoy no voy a comer, es increíble. No pensé que esto iba a estar tan bajo”, se lamentaba el hombre de unos 55 años de edad, mientras se secaba la frente con un trapo.

Contó que vive de vender “raspados”; una mezcla de hielo con emulsiones adulcorantes, pero este 15 de septiembre cuando se cumplieron 198 años de independencia, la gente no andaba dinero y querían a 3 y 5 lempiras las minutas que, por lo general, valen entre 10, 15 y 20 lempiras.

A unos 100 metros más adelante en dirección al estadio Nacional, donde terminaban el recorrido los colegios participantes, un menor gritaba con voz ronca “agua, fresco, agua, fresco. Compre, compre por favor”, pero por mucho que alzaba el tono, la gente pasaba sin detenerse.

Al ver poca afluencia, algunos comerciantes se retiraron temprano a sus casas o se fueron a otros lugares de la ciudad en busca de clientela.

De fondo sonaban ritmos musicales autóctonos de las bandas musicales, que le servían al pequeño de aproximadamente siete años, para hacer una pausa y mover su cuerpo al son de la punta o la sopa de caracol.

El menor y su madre se apostaron frente a la iglesia San Martín de Porres del barrio Morazán, con una carreta, hielera y bandejas de comida que esperaban vender, el desfile continuaba su rumbo mientras no bajaba la cantidad de producto de esta familia.

Ambos se desplazaron desde el municipio de Santa Ana, Francisco Morazán, en busca de unos cuantos lempiras en estos desfiles patrios, donde la mayoría de comerciantes coincidieron en que la economía marchó a medias dadas las condiciones difíciles que atraviesan los hondureños.

“He vendido bien poco, a esta hora llevo menos de dos mil lempiras, el año pasado antes del medidodía ya había vendido el doble”, se lamentaba Alejandra Zúniga, una mujer que ofrecía entre sus manos todo tipo de bebidas.

Ropa, comida y bebidas era la oferta que ofrecían decenas de vendedores a lo largo del bulevar Suyapa.

En la misma dirección se expresó Kelly Hernández, ya que las enchiladas y tacos de carne se enfriaban, sin que llegara la cantidad de clientes por ellos, la mayoría de los comerciantes se quejaron de esta tendencia a la baja de las ventas que presenta el comercio informal.

A diferencia del año pasado, esta vez se notó rala la presencia de personas apostadas a ambos lados del bulevar Suyapa por donde hicieron el recorrido más de 60 institutos públicos y privados de segunda enseñanza.

De acuerdo a los entrevistados, las ventas se vieron mermadas porque hubo restricciones por parte de las autoridades municipales, por la desaceleración económica que se experimenta y por termor a que se protagonizaran relajos.

Sin embargo, se observó resguardo policial y militar en cada esquina del recorrido que transcurrió sin aspavientos desde las inmediaciones del Hospital Escuela al estadio Nacional, donde se congregó la mayoría de capitalinos.

Los vendedores que acompañaban el desfile paralelo de la “Resistencia”, salieron corriendo en distintos rumbos al verse afectados por los gases que expulsaron las bombas lacrimógenas que lanzó la Policía.

El resguardo militar y policial se dejó ver entre los asistentes a esta celebración.