Izaré la bandera en tu memoria

Por: Ángela Marieta Sosa
Especialista en derechos humanos

En Honduras, septiembre es un mes conmemorado a la independencia patria, sentimiento que la ciudadanía expresa de diferentes maneras, preparando a los estudiantes para los desfiles, abasteciendo los negocios para suministrar las necesidades que el fervor patriótico genera en estos días, y también en las redes sociales, unos suben imágenes conmemorativas y otros aprovechan para oponerse a todo lo que consideran incongruente a su sentir, actitudes naturalmente permitidas en una democracia como la nuestra.

Septiembre, es además en lo personal, un mes en el cual recordaré la partida de una de las mejores maestras de educación media que tuvo Choluteca, una gran poeta que declamaba sus poemas en la intimidad familiar, amante del arte, que apoyaba a los jóvenes y por cuya razón muchos festivales populares de la canción llevaban su hermoso nombre en su honor, esa gran mujer fue mi madre, Marieta Veroy Santamaría, quien todas las mañanas se preparaba con sus trajes sastres manga corta, bien combinados, para hacer patria en el aula de clases de la carrera de secretariado del Instituto Departamental Choluteca, dándome el ejemplo de cómo hacerlo.

Las madres hondureñas somos las formadoras de cultura patriótica, por ello debemos reflexionar y en el tiempo de calidad que compartamos con nuestros hijos, fundamentar la enseñanza en valores como el temor a Dios, la búsqueda de la excelencia, la paz, la tolerancia y el perdón; la crianza de nuestros hijos (as) es el factor que determina el nivel de identidad nacional de nuestras generaciones futuras, evitemos que sean presa fácil de quienes promueven el odio, la desobediencia y el desorden.

Por eso, hacer patria en Honduras, significa mucho más de lo que imaginamos, es dejar de poner excusas a la mediocridad y hacer el esfuerzo con lo que se tenga, es cuando la hondureña(o) que trabaja día a día, comienza por levantarse temprano a dar gracias a Dios y sale a buscar trabajo, es cuando el campesino madruga a tomar café y a surcar la tierra para sembrarla, es cuando el domingo se congrega a una iglesia, es cuando las familias se reúnen en Navidad y comen nacatamales, es cuando en los velatorios en los pueblos regalan pan, café y guaro para que la gente esté satisfecha y acompañe a los dolientes por su pérdida.

Hacer patria, es un sentir, que va más allá del derecho de suelo y de sangre adquirido, es saberse orgullosos de ser hondureños (as), a pesar de tanta descalificación utilizada por cierto sector de la sociedad para sobrevivir, es pararte frente a cualquier persona y decirle con respeto y educación que no posee la verdad absoluta sobre nuestro país, y que en este lugar somos más los buenos y comprometidos, que procuramos el bien para nuestras familias y nuestra comunidad, respetando los derechos de otros.

El sentimiento patriótico no solo es el fervor por la tierra que nos vio nacer, es ser agradecidos aún en nuestras circunstancias, hacer con esmero todo lo que nos corresponde desde niños hasta llegar a ser adultos mayores, dar lo máximo todos los días, respetar a la autoridad, y aún, cuando se está en el extranjero, con más ahínco, andar el camino correcto, pues somos el qué dirán de Honduras en otros lugares.

Honduras merece recuperar los cimientos de amor y respeto que sustentan la familia, la verdaderamente unida, aquella que da sin esperar reconocimiento de sus hijos, aquella que protege a la más pequeña, aquella que busca la luz de la justicia y que no tapa las fechorías de sus miembros, aquella familia que ama a Dios y lo practica primero en su hogar.

Por Honduras, hoy y siempre, izaré la Bandera Nacional, en tu memoria mamá, la levantaré hasta el cielo, para que el viento cante tu nombre y el de todas aquellas madres hondureñas que como tú, hicieron patria, hasta el último de sus días; tú me enseñaste, con tu ejemplo, tú eras una mujer luchadora, trabajadora y honesta, de procedencia humilde, pero orgullosa de haberte superado y de haberme criado, tú me diste todo lo que tenías, ahora soy y existo por ti, y me he superado por tu bendición, que hizo bendita también esta tierra.