Jorge Bueso Arias, una vida por la patria y el bien común

Aquel niño inquieto que nació en la pintoresca Santa Rosa de Copán, no solo sería un hombre respetado en el occidente de Honduras, como la institución que forjó y tanto ha contribuido al desarrollo del país, sino que trascendió a ser un personaje nacional, centroamericano y cosmopolita. Venido al mundo el 14 de septiembre de 1919, al seno del hogar formado por el ingeniero en minas, Manuel Bueso Pineda (1893-1968), conocido como don “Melo”, y doña Lastenia Arias Fiallos de Bueso, don Jorge Bueso Arias cumple hoy 100 años de una vida pletórica de realizaciones.

Es una existencia prolífica de ejecutorias e incentivos al emprendedurismo y la producción nacional y Bueso Arias está inscrito en la vida nacional como el excandidato liberal que, por esas cuestiones de la política vernácula, no ganó la Presidencia de la República en 1970, además que su figura se agiganta como un hombre probo y humanitario.

EL BANQUERO. Muy lúcido, don Jorge Bueso Arias se mantiene al frente de las operaciones del Banco de Occidente.

CÚMULO DE VALORES

No podía ser de otra manera por el cúmulo de valores cívicos, morales y de trabajo que le inculcaron sus padres, don Manuel “Melo” Bueso Pineda y la señora Lastenia Arias, ambos también originarios de la antañona, apacible y pujante Santa Rosa de Copán, quienes prosiguieron el cultivo de tabaco de sus ancestros llegados a la región occidental allá por 1793.

Anales históricos registran que en sus tiempos de soltero, en Santa Rosa de Copán, Bueso Pineda procreó a la famosa escritora Argentina Díaz Lozano, nacida en 1912, como Argentina Bueso Mejía, de su relación con Trinidad Mejía.

Para 1916, el joven Bueso Pineda se casó con la dama Lastenia Josefa Arías Fiallos, hija del expresidente Juan Ángel Arias Boquín (1903), con quien procreó seis hijos: Héctor Bueso Arias, Jorge Bueso Arias, Alma Luz Bueso Arias, Luis Bueso Arias, Enrique Bueso Arias y Rodolfo Bueso Arias. A la sazón, don “Melo” fue un prominente empresario y alcalde de Santa Rosa de Copán y cónsul de Honduras en El Salvador, que incentivó en los negocios familiares y los estudios a sus hijos, incluyendo a Jorge Bueso Arias.

Hoy 14 de septiembre de 2019, cuando cumple 100 años de feliz y productiva existencia, don Jorge Bueso Arias conserva la lucidez que desde sus años mozos le valió para ser un destacado estudiante, igual que fundar y dirigir el Banco de Occidente e, incluso, haber sido ministro de Economía y Hacienda, en el gobierno de su correligionario, el presidente Ramón Villeda Morales (1957-1963).

FUNCIONARIO. En sus años mozos en el servicio público, Jorge Bueso Arias junto al entonces presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy.

NIÑEZ Y ESTUDIOS

Bueso Arias es el fiel reflejo de la honorable familia cimentada por sus padres. En su oportunidad, relataría que un año después de su nacimiento, en 1919, con su familia se trasladaron a San Pedro Sula, Cortés, donde su padre decidió radicarse junto a sus hermanos para establecer el negocio “Bueso Hermanos”.

“Lamentablemente en una de esas famosas revoluciones nuestras, saquearon y quemaron el almacén. Tengo bastante presente el recuerdo del edificio en llamas. Una vez que todo pasó, mi padre nos llevó a que viéramos las cenizas de lo que fuera el negocio familiar y recuerdo que en lugar de expresarse con ira por lo sucedido nos manifestó que: esto no tendría que pasarle a ningún hondureño”, contaría.

Fue por eso que en 1924, los Bueso retornaron a la “Sultana de Occidente”. De regreso en Santa Rosa de Copán, el inquieto niño Jorge fue ingresado al jardín de niños de las hermanas Castillo y cursó la primaria en la Escuela “Jerónimo J. Reina” y la secundaria en el Instituto “Álvaro Contreras”.

Debido a las limitantes que había en la región para cursar la educación superior, don “Melo” lo envió a Inglaterra para que aprendiera inglés a la perfección, pero solo pudo permanecer en ese país durante ocho meses por la tensión que en esa época vivía Europa con las amenazas de Adolf Hitler, quien llevaría a Alemania a la II Guerra Mundial.

Fue así como su padre prefirió que se trasladara a Estados Unidos y lo matricula en la “Louisiana State University”, en Baton Rouge, donde se graduó, en 1941, como licenciado en administración de negocios.
Por lo dificultoso que era en ese entonces viajar a Estados Unidos, recordaría Bueso Arias, en los actos los hondureños que se graduaron solo fueron acompañados por el señor Manuel Zelaya, quien en ese entonces era el gerente general de El Ahorro Hondureño Compañía de Seguros.

El señor Zelaya había llegado para acompañar a su hijo Roberto Zelaya, uno de los graduandos y al final de la ceremonia los invitó a cenar y le propuso trabajar con su compañía, si bien todo se habló de manera informal.

MATRIMONIO. Uno de los pilares de su vida ha sido su esposa, doña Mercedes Callejas Bonilla.

ACTIVIDAD EMPRESARIAL

Su primera escuela en el mundo de los negocios sería trabajar en las empresas familiares. Ya en Santa Rosa de Copán, el primer trabajo del joven profesionista copaneco fue levantar un inventario general de Casa Bueso y Hermanos, el negocio familiar de gran tradición en la región occidental del país, con sucursal en San Pedro Sula, que dirigía su tío, el ingeniero Abraham Bueso Pineda.

Días después recibió una carta de don Manuel Zelaya, quien le reiteró su propuesta para que trabajara como cajero en El Ahorro Hondureño. “Yo le dije a mi padre: aquí soy el hijo de don ‘Melo’ y todo se me hace fácil. Mejor permítame ir a trabajar a Tegucigalpa, donde nadie me conoce y podré terminar de formarme a través de un esfuerzo propio”, contaría.

De esa forma, el 15 de mayo de 1942 comenzó a laborar con El Ahorro Hondureño, donde de manera gradual fue ascendiendo hasta llegar al puesto de subgerente general.

HOMBRE DE FAMILIA. Con sus hijos y sus nietos en la intimidad de una celebración familiar.

BANCO DE OCCIDENTE

Habiendo incursionado en el sistema financiero nacional, don Jorge Bueso Arias se casó en 1950 con Mercedes Callejas Bonilla, quien era hija del líder nacionalista anticastrista Venancio Callejas y de la señora Juanita Bonilla, hija del expresidente Policarpo Bonilla.

Del matrimonio Bueso Arias-Callejas Bonilla nacieron dos hijos: Manuel Venancio e Isabel Bueso Callejas. Ese mismo año pidió un permiso de seis meses en su trabajo para encargarse de los negocios de sus padres, quienes viajarían a conocer Europa junto a dos de sus hermanos.

“Estando aquí me di cuenta de las grandes necesidades de tener una institución bancaria en Santa Rosa de Copán y en el occidente del país, sobre todo para los productores de café, quienes a pesar de las grandes cantidades que cosechaban, no tenían acceso a un crédito”, evocaría.

Al retorno a Honduras de su padre, don Jorge Bueso Arias le expuso la iniciativa de fundar un banco y su progenitor le da todo el apoyo. Fue entonces como mediante la experiencia adquirida en temas bancarios y con el apoyo de la Casa Bueso y de notables familias de la zona fundó el Banco de Occidente.

El capital inicial fue de 100 mil lempiras con la contratación de 1,000 acciones por el valor de 100 lempiras cada una y el Banco de Occidente inició operaciones el 1 de septiembre de 1951.

Debido al fuerte arraigo de los Bueso en la región y su reconocida honorabilidad, los pobladores de la zona occidental depositaron sus ahorros en el nuevo banco, que abría sus puertas en la “cuna de los mayas” para apoyar a los productores y comerciantes de la región y eso le permitió a la entidad un crecimiento muy rápido que le ubica como una institución solvente y de prestigio.

El banco comenzó operaciones presidido por su padre, mientras que él fue nombrado gerente general. Entre otros directivos también figuraron el doctor Jesús Humberto Medina (vicepresidente), Salvador Canahuati, Manuel Luna Mejía y Ramón Medina Cueva.

CONVENCIÓN. Convencionales del Partido Liberal le confieren un reconocimiento a la trayectoria política de Jorge Bueso Arias.

SERVICIO PÚBLICO

Reconociendo su talento y capacidad, para 1955, el entonces presidente Julio Lozano Díaz, lo llamó para nombrarlo secretario general del Consejo Nacional de Economía, aunque el gobernante era nacionalista y el banquero de una familia liberal.

Para el 21 de octubre de 1956, las Fuerzas Armadas (FF AA) dieron golpe de Estado a Lozano Díaz y lo exiliaron en Miami, Florida, Estados Unidos, donde murió solo y lejos de las glorias del poder que acarició.

De esta forma, el gobierno pasó a manos de una junta conformada por el director de la Escuela Militar, general Roque J. Rodríguez; el comandante de la Fuerza Aérea Hondureña (FAH), coronel Héctor Caraccioli; y por el mayor e ingeniero, Roberto Gálvez Barnes, quienes convocaron a los partidos políticos a elecciones generales.

Los militares convencidos de que sus consejos llevarían por buen rumbo la economía de Honduras, nombraron a don Jorge Bueso Arias como ministro sin cartera.

Las elecciones generales se realizaron el domingo 21 de septiembre de 1957 y la presidencia fue ganada por el candidato liberal, doctor Ramón Villeda Morales, sobre el nacionalista Tiburcio Carías Andino y el reformista Abraham William Calderón, escindido del Partido Nacional.

Juramentado por el Congreso Nacional, presidido por el también liberal, Modesto Rodas Alvarado, en 1957 asumió la Presidencia de la República el candidato liberal, doctor Ramón Villeda Morales (1957-1963), quien en 1959 no dudó en llamar a Bueso Arias para ocupar el Ministerio de Economía y Hacienda, desde donde impulsó la integración económica centroamericana, un tema casi desconocido para esa época.

Las próximas elecciones se celebrarían en 1963, y el candidato oficial del Partido Liberal era el carismático doctor Modesto Rodas Alvarado, a quien la historia política registra que favorecían las encuestas y amplias mayorías de población trabajadora se inclinaba a votar por él, mientras el candidato por el opositor Partido Nacional era el expresidente Tiburcio Carías Andino.

Para esos comicios se nombró a la profesora Victoria Burchard de Castellón como secretaria al frente del Consejo Electoral y por primera vez una mujer ocupó un alto cargo en Honduras, pero no se llevaron a cabo debido a que en 1963, el general de aviación Oswaldo López Arellano derrocó al presidente Villeda Morales, el 3 de octubre de ese año.

LIBERALES. Junto al extinto líder liberal Jaime Rosenthal Oliva, con quien comulgaron en la Alianza Liberal del Pueblo (Alipo), luego de una reunión en Casa de Gobierno.

GUERRA DE 1969

Don Jorge Bueso Arias es un personaje arquetipo de acrisolado prestigio y patriotismo que antes de los aciagos momentos de la mal llamada “guerra del fútbol”, con la agresión de tropas de El Salvador, en junio de 1969, trató de evitar que estallara el conflicto y también lejos de cerrar fincas en problemas financieros más bien ha auxiliado a sus propietarios para que puedan salir adelante.

Medios internacionales registran que días antes de la guerra, por iniciativa del Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL), a la sazón la mayor fuerza de oposición, Bueso Arias visitó a su amigo, el general López Arellano para decirle que apoyaban a su gobierno “ante cualquier situación que se viera envuelto con las amenazas de El Salvador”.

Bueso Arias contaría que el apoyo de los liberales no era para López Arellano, quien había asumido la presidencia en 1965 tras unos comicios “no muy libres”, sino “para el pueblo de Honduras”. Contaría que López Arellano le respondió que “el enano”, el presidente de El Salvador, el político y general Fidel Sánchez Hernández (1967-1972) le estaba llamando por teléfono, pero no quería contestarle.

“Le dije: contéstale Oswaldo, porque es necesario evitar cualquier conflicto entre los dos pueblos, porque a los dos nos haría mucho daño y perjuicio y no hay necesidad de ello. Pero él insistía en que no le contestaba. No pude convencerlo”, detallaría Bueso Arias.

Bueso Arias tiene su residencia en su natal Santa Rosa de Copán, una de las zonas por las que buscaban irrumpir los militares salvadoreños en su plan de llegar hasta Puerto Cortés, en el Caribe hondureño, tras atravesar el occidental departamento de Ocotepeque, fronterizo con El Salvador y Guatemala, que fue uno de los teatros más sangrientos del conflicto bélico.

Bueso Arias, una vez que cayeron las primeras bombas en su ciudad, se apresuró a colaborar en la Defensa Civil, realizando una tarea enorme, al lado de los militares y no la interrumpió un solo instante, al lado de la población de aquel sector que colaboró con voluntad inquebrantable.

Bueso Arias, quien promovía una iniciativa de apoyo a las tropas hondureñas que combatían en el occidente del país, hasta se puso a disposición, con un vehículo suyo y como motorista, de la misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) que intercedió para el cese el fuego, que se registró el 18 de julio de 1969.

El empresario del tabaco y banquero muy posiblemente sea de los muy pocos hondureños que tenía 50 años cuando la guerra y que, 50 años después, vive para contarlo, con una asombrosa lucidez, destacan medios.

TABACO. En su tierra natal de Copán, inspeccionando una plantación de tabaco, el negocio que impulsaron sus ancestros llegados a la región occidental allá por 1793.

LA CANDIDATURA

Para 1970, el mismo Villeda Morales propuso ante la Convención Liberal la candidatura de Bueso Arias a la Presidencia, que no gozó del apoyo del  expresidente del Congreso Nacional, Modesto Rodas Alvarado, que según diversas fuentes, instó a los liberales a no votar por su correligionario por haberse interpuesto en sus aspiraciones de ser el abanderado del liberalismo.

Las elecciones generales de Honduras en 1971 se realizaron el domingo 28 de marzo de 1971 y las ganó el candidato nacionalista, el abogado y jurisconsulto Ramón “Monchito” Ernesto Cruz, quien fue derrocado por el mismo López Arellano, el 4 de diciembre de 1972.

El candidato del Partido Liberal, el copaneco Jorge Bueso Arias no contó con la participación de un buen número de liberales vinculados al Movimiento Liberal Rodista, que se abstuvieron de concurrir a las urnas, alcanzando un 32 por ciento de la votación.

Los años de servicio en el gobierno no le hicieron descuidar el Banco de Occidente, y a partir de 1970, la entidad inició su expansión, de forma que hoy día mantiene más de 170 agencias a nivel nacional y es uno de los más sólidos del país.

Hoy cuando cumple 100 años de edad, don Jorge Bueso Arias se ocupa siempre de las operaciones del Banco de Occidente, se informa del acontecer político y económico de Honduras, pero también comparte con sus familiares y empleados sus momentos importantes, con una especial lucidez que son el símbolo de una vida dedicada al servicio de la patria y el bien común.

ANÉCDOTA
En una ocasión un productor de café de Santa Rosa de Copán, cuna del Banco de Occidente, a quien don Jorge conocía desde que eran cipotes, decidió “tirar la toalla”, porque sintió que era incapaz de honrar la deuda que tenía con la institución.

Tras varios meses, el caso del cafetalero llegó al escritorio de don Jorge, por cuanto ya correspondía expropiar la finca. En lugar de eso, el banquero lo mandó a llamar con uno de los empleados y por la tarde ya estaba en su oficina.
Le preguntó sobre la situación de deuda en que había caído y el productor le contestó que por los bajos precios del café no le quedaba ni para pagar a sus trabajadores, mucho menos para saldar su deuda, por lo que prefería que se quedaran con la propiedad.

Don Jorge le dijo que lo que menos le interesaba era su finca de café, ya que era el patrimonio de su familia y que lo llamaba para ayudarle a que no la perdiera. “No quiero tu finca, aquí estamos para ayudarte”, le dijo, por lo que ordenó que le cancelaran los intereses que debía y le readecuaran los pagos, de manera tal que pudiera cumplirlos. Así fue. La hacienda sigue produciendo café en manos de los herederos del agradecido cafetalero.

Hoy atesora una vida prolífica de realizaciones, pero sobre todo la impronta de un hombre de desarrollo, probo y humanista.

Carta de Jorge Bueso Arias a Segisfredo Infante en 2018

El 20 de agosto del año en curso don Jorge Bueso Arias hizo llegar a mis manos, en TEN-Canal Diez, una segunda carta impresa que leímos en el programa televisivo “Economía y Cultura” (del martes 28 de agosto), mientras hablábamos de los aportes del pueblo judío a la humanidad entera, con los rabinos Bernardo Gorgum Pineda y Rolando Valladares Arias, representantes de la Comunidad Hebrea de Tegucigalpa.

Don Jorge Bueso Arias es, y ha sido, uno de los hombres más respetados en Honduras y en el resto de América Central. Su nombre, así como el de “Monchito” Cruz Uclés, podrían ser estandartes para salvaguardar organizaciones como el Partido Liberal y el Partido Nacional, en una de las peores arremetidas históricas internacionales contra ambas instituciones, por parte de personas que la “Historia” identificará con bastante precisión. Por ahora tenemos el genuino placer de reproducir la primera carta íntegra que “Don Jorge” me hizo llegar en forma digital, ya que la carta impresa se extravió en los recovecos del camino.

“28 de julio de 2018. Licenciado Segisfredo Infante. Rdo. Diario La Tribuna. Ciudad. Muy estimado don Segisfredo: Al leer en la edición del Diario La Tribuna del jueves 26 del corriente mes su artículo intitulado “¿Centroamérica dislocada?”, me recordé que en el año 2002 yo había escrito un panfletito que nombré: “¿Qué nos pasó a los centroamericanos?” (que no le di mucha publicidad) recordando lo que habían hecho los gobiernos de Centroamérica entre los años 1960 y 63, cuando yo era Ministro de Economía y Hacienda en el gobierno del doctor Ramón Villeda Morales, comparándolo con lo que en ese año 2002 habían logrado los países de la Unión Europea.

Lo escribí a raíz de que en enero de ese año, 12 países de los que conformaban la Unión Europea habían adoptado el euro como moneda única. Ojalá que pueda tener tiempo de leerlo y ver cómo habíamos avanzado en el año 1963 en la integración económica de estos 5 países de Centroamérica y que estábamos contemplando que, a más tardar en 1971, tendríamos una unión aduanera para los 5 países: es decir arancel único de importación, a través de la Nomenclatura Arancelaria Única de Centroamérica (NAUCA) que ya estaba en vigencia; libre movimiento de personas, capitales y mercancías nacionales y extranjeras entre todos los países de Centroamérica; las mercancías extranjeras podrían entrar por cualquier puerto de Centroamérica y se crearía una única autoridad aduanera de los 5 países de Centroamérica, que se encargaría de distribuir los ingresos aduaneros, aceptando que se trataría de que en esa distribución se diera cierta ventaja a los 2 países que en aquel entonces llamábamos “de menor desarrollo relativo” que éramos Honduras y Nicaragua.

Más todo lo demás en que ya se había avanzado y se avanzaría en los años antes de llegar a la unión aduanera. Como hondureño y como centroamericano he creído en la unión de estos 5 países, desde que en los últimos grados de primaria y secundaria se nos explicó lo que había sido la República Federal Unida de Centroamérica y las ventajas que eso traería a todos los pueblos de Centroamérica. Naturalmente, con la experiencia vivida, sigo aún creyendo que es el mejor camino para progresar de estos países.

Sí llamo a la atención que mientras Costa Rica, según el Banco Mundial, tenía en el año 2016 un ingreso anual por habitante de unos $12,400.00, nosotros solo teníamos en ese año un ingreso por habitante de unos $2,500.00. Costa Rica en esos términos, en Latinoamérica, solo estaba superada por los países del cono sur: Uruguay, Argentina, Chile y por Panamá y estaba arriba de países mucho más grandes, como Brasil, México, Colombia, etc. Eso lo atribuyo, como lo digo en el folleto, a que Costa Rica ha tenido un sistema político democrático desde el año 1870, mientras que todos los demás países de Latinoamérica, sin excepción, en ese período hemos tenido una o más dictaduras. Le envío un fuerte abrazo, Jorge Bueso Arias”.