Fiscales, abogados y un juez en Nueva York empezaron el viernes a organizar las piezas del juicio a Tony Hernández, que comienza el 02 de octubre próximo, en la corte federal de Manhattan.
Según trascendió, en el proceso se oirán los detalles de dos asesinatos, los abogados del hondureño pidieron que no se incluyan generalidades, como estadísticas sobre droga o el contexto político del país centroamericano.
El juez Kevin Castel dijo que aceptará que se incluyan en el juicio los detalles del asesinato en el 2011 de un traficante de droga en el departamento de Copán.
Según la fiscalía, la víctima era un traficante que estaba bloqueando una ruta hacia la frontera con Guatemala que usaban Hernández y sus asociados para traficar droga. Uno de los asociados supuestamente propuso a Hernández asesinar al traficante.
La segunda víctima fue otro traficante asesinado en el 2013 en el departamento de Colón. Según la fiscalía, el traficante fue arrestado y Hernández temió que acabara cooperando con las autoridades hondureñas y ofreciera información sobre las operaciones de drogas. Un socio de Hernández y el extraficante Wilter Neptalí Blanco Ruíz acabaron matándolo, aseguran documentos de la fiscalía.
El jueves los abogados de Hernández, Omar Malone y Michael Tein, pidieron a Castel que el juicio se concentre en las acusaciones contra Hernández y se excluyan generalidades sobre la historia, geografía y política del país centroamericano. La fiscalía, sin embargo, planea llamar a expertos en política del país y en la historia de las rutas del narcotráfico allí para ofrecer más contexto al jurado.
Malone insistió en el peligro de irse por las ramas.
“No litiguemos sobre la historia geopolítica de Honduras”, señaló. “Hay generalidades que podrían afectar negativamente al señor Hernández”.
Castel, sin embargo, dijo que era necesario tocar esos aspectos y que intentaría que los fiscales no se alejaran mucho del tema.
El jueves, el fiscal Emil Bove destacó que otras de las cosas que tocará el juicio será la supuesta colaboración de Tony Hernández con traficantes colombianos que generaban su cocaína en laboratorios de la jungla colombiana y estampaban las iniciales TH en cada ladrillo.