Avanza la democracia en la región

Por: Óscar Antonio Oyuela Castellón

Hasta hace poco era común escuchar aquel dicho: “cuando estornuda Estados Unidos se resfría Latinoamérica”, ahora con la globalización lo que decida la nación del norte u otro alejado país tiene efecto multiplicador internacionalmente. Nadie explica con propiedad cómo surgió la globalización, unos sostienen que fue a partir de la expansión de los imperios del viejo mundo, otros atribuyen a que los que dominaron las rutas marítimas acercaron los continentes, y los estudios contemporáneos explican que fue a partir del acelerado desarrollo de las comunicaciones facilitando conexiones inmediatas entre individuos y gobiernos. En todo caso ha sido un largo proceso económico, social, cultural y político para hacer hoy del mundo una aldea global que nos beneficia o afecta en parte o en todo por igual. Entonces no podemos ignorar lo que ocurre en el vecindario, como es el caso de las dictaduras de Venezuela y Nicaragua que tienen sus respectivos pueblos en las calles exigiendo les devuelvan la democracia. Tampoco podemos desatender lo que sucederá el 17 de junio en Colombia con las elecciones presidenciales. Ojalá salga triunfador Iván Duque candidato del Partido Centro Democrático apoyado por el “uribismo”. Su competidor Gustavo Petro exguerrillero del M-19 desmovilizado en 1990, promete hacer cumplir el Acuerdo de La Habana (o ¿Acuerdo de Paz?) suscrito entre el gobierno del Premio Nobel de la “Paz” y la FARC, supuestamente para “reducir diferencias entre ricos y pobres” y convocar una constituyente para confeccionar una constitución al mejor estilo chavista.

La nueva política exterior de Estados Unidos después de 11 de Septiembre, de momento pareció no importarle que su patio trasero fuera utilizado para establecer un frente antiimperialista, estaba enfocado en el Medio Oriente y en la lucha contra “El eje del mal”, mientras Cuba recibía con beneplácito a su nuevo mecenas cargado de petrodólares venezolanos, y para afianzar la alianza castro-chavista diseñó las bases del socialismo del siglo XXI, ejecutado por Chávez mediante compra de votos de los aliados en la OEA y ONU a cambio de petróleo con Petrocaribe y empresas con capital mixto del Alba. Cuando bajó el precio del petróleo se fue cerrando progresivamente el grifo del vital carburante y los aliados sutilmente fueron retirándose y guardando su voto para mejor momento. Cuando muere el líder bolivariano asciende al solio presidencial el que fuera conductor de “Mel” a raíz de aquella oportuna asonada con el “golpe al Ejecutivo”. El régimen endureció sus políticas de seguridad metiendo preso a los políticos disidentes, sacando a las calles los colectivos chavistas para enfrentarse a los manifestantes opositores. La crisis se agudizó dramáticamente.

Hasta hoy más de 4 millones de venezolanos han abandonado el país. El resto de la historia es de todos conocidos: el otrora líder obrero Lula encarcelado por corrupto en Brasil, una Cristina Kirchner a punto de ir a prisión por abuso de poder y lavado de activos, el más astuto Mujica filosofando tranquilo en su chacra en Uruguay, el mediocre Maduro y sus secuaces acusados ante la Corte Penal Internacional por genocidio y la dinastía “orteguista” en Nicaragua está por entregar el poder a un gobierno de transición. Este tsunami democrático sin duda pasará por El Salvador hasta llegar a México.

Con el mayor caudal electoral pasó a la segunda vuelta electoral el candidato del Partido Centro Democrático de Colombia, Iván Duque apoyado por el movimiento “uribista”. Duque exfuncionario del BID, de acuerdo a los pronósticos de los centros de pensamiento y las firmas encuestadoras independientes, indican que será el ganador en el proceso eleccionario del 17 de junio próximo. Duque inspira confianza en el electorado nacional porque mantiene el discurso de campaña y lo sostuvo en los debates presidenciales, rechazando las condiciones de los Acuerdos de La Habana mal llamado “Acuerdo de Paz”, porque deja sin castigo a los responsables de los crímenes de guerra, al contrario se le premia a la FARC concediendo el gobierno frecuencias de radio y televisión, extensas zonas agrícolas, y cargos en el Congreso y en el sistema de justicia.

Su antagonista el exguerrillero, Gustavo Petro defiende el Acuerdo de Santos y promete reducir diferencias entre ricos y pobres y se convoque a una constituyente al mejor estilo chavista.

Si gana Duque gana América Latina con una renovada democracia imperfecta. J. Locke, padre del liberalismo sostenía que “cada quien posea su propia libertad y sus propiedades …”, y J.J. Rousseau afirmaba que la democracia perfecta solo sería posible en una “sociedad de dioses”. La democracia sigue siendo el mejor sistema que jamás haya inventado la humanidad.