MAQUILAS, ARANCELES Y COMERCIO DOMÉSTICO

LA Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM) alertó sobre la necesidad de certidumbre en materia fiscal y jurídica, a fin de no frenar las inversiones, la creación de empleos y planeamiento a largo plazo, durante una reunión con autoridades del Congreso Nacional (CN)”. Perfecto que los directivos eleven esas exigencias. Aunque paralelamente deberían estar dispuestos a contribuir con el crecimiento de otras actividades empresariales y comerciales. Decimos lo anterior, porque la maquila opera dentro de un sistema especial arancelario. Ello es que gozan del beneficio de importar insumos del exterior, libres de gravámenes, como materia prima necesaria en la elaboración de los artículos que después, ya confeccionados, reenvían a los mercados del exterior. La queja es que, al amparo de este privilegio arancelario, también compran dispensado una variedad de productos que perfectamente pueden adquirir en el mercado nacional.

Los efectos de esos excesos es que muchas empresas locales, en el comercio y en la industria, ven sus ventas disminuidas por lo que no es otra cosa que competencia desleal. No pueden competir con los precios más bajos de lo que estas empresas maquiladoras obtienen en el exterior al amparo de las dispensas. Hay cantidad de negocios que antes tenían como clientes a las maquiladoras, que han cerrado, mandando sus trabajadores a la calle, porque lo que les compraban antes, ahora las empresas maquiladoras lo traen dispensado de afuera.

Empresarios no solo son los que tienen negocios en las maquilas. También los pequeños y medianos comerciantes que no gozan de la prerrogativa de la libre introducción, son emprendedores generadores de empleo. No luce bien esa falta de solidaridad hacia lo doméstico. Va totalmente en contra de una actitud que debe ser norma del hondureño de preferir lo hecho en casa. De allí que ahora que las autoridades financieras, junto con la cúpula empresarial –por instrucciones del Fondo Monetario Internacional– estudian revisar el régimen de franquicias y exoneraciones, es el momento de evitar estos abusos. Si bien deben permitir que la industria maquiladora importe lo esencial requerido para operar, también debe de excluir todo aquello que se produce en el país o lo que perfectamente pueden adquirir en el comercio local. Es cierto que los parques libres donde operan las maquilas son generadores de cientos de empleos. Esto fue un logro desde que el país obtuvo mercado abierto de los Estados Unidos al amparo de los Beneficios de la Cuenca del Caribe. Y posteriormente cuando México negoció el Nafta y las maquilas emigraban hacia allá bajo el paraguas de mayores beneficios, Honduras gestionó con el gobierno estadounidense la ampliación de los beneficios de la Cuenca del Caribe. Esta modalidad estuvo vigente hasta que se negoció el Tratado de Libre Comercio.

Así que si bien es preciso cuidar el empleo masivo que ofrece la maquila hondureña, como hacer lo posible por atraer nueva inversión en este sector, no puede ser en detrimento del empleo generado por otras empresas que funcionan en el mercado doméstico. La maquila, incluso en cuanto su nula promoción nacional, ya que no consideran importante proyectar su imagen institucional, no es un enclave en el país. Es parte de la actividad económica nacional. Una muy importante. Pero el hecho que no venda sus productos en el mercado nacional no significa que no ocupe de imagen institucional. Y mucho menos que crean innecesario su proyección social dentro de la comunidad. Nadie pone en duda la contribución de la industria maquiladora en la generación de empleo, como en otros factores que benefician al país. Aunque no operan en isla, sino en territorio nacional. Tal como diría la sabiduría popular que agrado quiere agrado.