Un grupo de militares de las Fuerzas Armadas de Honduras (FAH) trabajan la mañana de este jueves en la limpieza de la estatua del prócer Francisco Morazán Quezada, en el Parque Central de Tegucigalpa.
Los uniformados pretenden eliminar la suciedad que se ha adherido a la obra patrimonial durante un año, con un lavado con agua y detergente de la totalidad de la obra desde su pedestal de bronce.
A 137 años este gran monumento rinde homenaje a uno de los próceres de la patria hondureña. Francisco Morazán fue un político, militar y estadista, llegó a ser presidente de la República Federal de Centro América durante los años veinte y treinta del siglo XIX.
Un 27 de agosto de 1882, el gobierno que presidía Marco Aurelio Soto determinó dejar un legado de obras escultóricas en la ciudad que, aparte de embellecerla, se convirtieran en el tributo que la patria les hiciera a sus ilustres hombres.
A parte de la estatua en bronce del paladín destacaba la de José Cecilio del Valle, los bustos de José Trinidad Cabañas y José Trinidad Reyes y el grupo de las Cuatro Estaciones.
