Por Óscar Lanza Rosales
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Indudablemente que todo lo que hace el ser humano deteriora el ambiente, y sobre todo la obra física, como las carreteras, aeropuertos, generadoras hidroeléctricas y las urbanizaciones, entre otros.
Nosotros los Lanza que hemos vivido desde principios del siglo XX en El Hatillo, hemos visto los cambios ambientales que ha sufrido toda esta zona ubicada en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional La Tigra, desde aquella época con pocas casas, con sus pequeñas huertas a su alrededor, bosques de pino, hasta ahora que se ha llenado de viviendas, con pocos árboles por la deforestación y los incendios forestales, y con un clima muy caliente.
En los primeros 60 años del siglo pasado, las sabanas de El Hatillo se convertían en lagunas en el invierno, y era un lugar de paso de las aves migratorias. Era famoso el paso de los patos de agua. Abundaban los arrayanes, lo mismo que las distintas especies de la fauna, como tepezcuintles, venados, conejos, lobos, cusucos, guasalos, conejos y serpientes.
Recuerdo la presencia de científicos alemanes por varios meses en nuestro lugar, coleccionando la gran variedad de especies de pájaros.
Y un gran refugio de la fauna era el lugar que conocimos como “El Patio” -el sitio donde se va a construir el complejo habitacional, “Residencial Bosques de Santa María”- que desapareció con la construcción de la colonia 21 de Octubre y otras colonias aledañas, y la carretera a Valle de Ángeles.
El Patio era un verdadero refugio con mucha agua, vegetación y fauna; uno de los lugares preferidos de los cazadores de venados, y también a donde emigraban el ganado de los vecinos en el verano para saciar su sed, con fácil acceso porque no había cercos. Cuando alguien se le extraviaba una vaca o un caballo, terminaba encontrándolo en El Patio.
Volviendo a esta residencial, comprendemos que responde a la gran demanda de viviendas en nuestra capital, pero como ya lo dije una residencial por muy pequeña que sea, trae consigo daños al ambiente, como inundaciones, eliminación de desechos sólidos y aguas servidas, el tráfico vehicular, entre otros, que puede poner en peligro la salud y bienestar de los que van habitar esta residencial y sus alrededores. Por eso los gobiernos nacionales y locales, están siendo más rigurosos en todos los países del mundo, en el otorgamiento de licencias para su construcción, para lograr ciudades que funcionen; que sean seguras, adaptables y sostenibles.
Por las autoridades deberían exigir la realización de estudios de impacto ambiental (EIA), precisos y al detalle, elaborados por gente entendida en la materia, para provocar con las medidas pertinentes, el menor impacto ambiental de un proyecto de urbanización.
En el caso de esta residencial, la gente está descontenta con la aprobación de este proyecto por parte de SERNA y la AMDC, porque se desconoce sobre qué bases se otorgaron las licencias. Se desconoce el EIA, las medidas de mitigación; AMITIGRA tiene que certificar de manera contundente que el proyecto está fuera de la zona de amortiguamiento de La Tigra; sus promotores dicen que el suministro de agua proviene de pozos, pero los entendidos en hidráulica dicen que el agua de pozo por esa zona es muy pesada, no apta para el consumo humano; como el sitio donde se va construir incluye una zona totalmente deforestada y con una pronunciada inclinación (las faldas de El Hatillo), es susceptible de producir inundaciones y deslaves.
Se tiene el presentimiento que el suministro de agua va a provenir de La Tigra, lo cual implicaría una reducción significativa del caudal para la capital, que desde hace años viene padeciendo de una severa escasez.
Los capitalinos queremos que los promotores del proyecto y las autoridades que otorgaron las licencias, nos hablen con la verdad. Que sean francos. Que hagan público el EIA, las medidas de mitigación, y los estudios geológicos e hidrológicos, en que se sustentó el EIA.
Lo deseable es que esta residencial tenga su propio proyecto de agua, que lo deberían incorporar en la inversión total, y en el costo de cada vivienda. Y tratándose de casas lujo, con mucha mayor razón, se requiere en abundancia del precioso líquido, para mantener verde la grama todo el año, el jardín y llena la piscina, para cumplir la expectativas de los clientes potenciales de este proyecto, gente de altos ingresos.
Tanto el ministro de SERNA como el alcalde capitalino están obligados a proporcionar todos los detalles ambientales de este proyecto. ¡Esa es la única manera para ganarse la confianza de la ciudadanía!