¿QUÉ habría provocado la intempestiva salida del influyente ultraconservador asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca? El tercero, en los pocos meses que va de la actual administración, que sale. En su twitter POTUS ofrece su versión de lo sucedido. “Informé anoche a John Bolton que ya no se requieren sus servicios en la Casa Blanca. Tuve fuertes desacuerdos con muchas de sus sugerencias, así como otros en el gobierno”. Sin embargo el renunciado transmitió un mensaje con una versión ligeramente distinta. “Ofrecí mi dimisión la pasada noche y el presidente Trump dijo ‘Hablemos mañana sobre eso’”, apuntó Bolton. Sin embargo –dejando en la incógnita si lo quitaron o renunció, si hablaron o no “la mañana siguiente”– otro twitter de POTUS da el toque final: “Por ello, solicité su dimisión, que me fue entregada esta mañana. Agradezco mucho a John su servicio. Estaré nombrando un nuevo asesor de Seguridad Nacional la próxima semana”.
Si renunció o lo destituyeron –o si puso su renuncia para presionar sobre algún asunto pensando que no lo quitarían– queda como materia de especulación del auditorio. Hay distintas versiones sobre los temas de desacuerdo. El estira y encoge en las relaciones entre los Estados Unidos y Corea del Norte. El anuncio de Trump de sostener una cumbre con su par iraní aprovechando que ambos concurren a la Asamblea General de la ONU que se celebra este mes de septiembre. Sin duda la oposición de Netanyahu a que se realice esa reunión. Las negociaciones con los talibanes para acudir como invitados a pláticas en Camp David. El supuesto encuentro fue cancelado por los últimos atentados en Afganistán. La guerra comercial con los chinos. Las posturas encontradas en el equipo de colaboradores sobre si buscar la distensión entre las dos potencias o arreciar el enfrentamiento. Un duelo a muerte hasta provocar el rendimiento de Beijing, con el escalonamiento de los aranceles y el ensanchamiento de las listas de artículos objeto del castigo, cuyo efecto ya se siente en la economía de ambas naciones. Aunque el otro tema, el venezolano, es el más próximo a nosotros. Trascendió que POTUS estaba inconforme por el fracaso de sacudirse la autocracia venezolana. El desastre en la fallida intentona dirigida a tumbar a Nicolás supuestamente involucrando a sus más cercanos colaboradores –entre ellos el general Padrino– pero que acabaron, los muy chismosos, informando de la treta a su jefe.
Los venezolanos, que a ratos acariciaban hasta la posibilidad de una invasión, entusiasmados con las posturas más contundentes que escuchaban del asesor dimitente, ahora buscarán otras inspiraciones para soñar despiertos. Por ahora están resignados, se cansaron de tanto esperar. Ni siquiera salen a las calles a protestar contra el inamovible Nicolás. Los del grupo de contacto, pese a que los diálogos anteriores fueron un rotundo fracaso ya que a Nicolás no le sacaron ni una tan sola concesión, más bien ocupó el teatro montado para ganar tiempo, replegarse, reelegirse y volver a reprimir, tienen otra vez platicando a los opositores con la dictadura. Estarán tristes con la caída de alguien que les daba esperanza de liberarse del yugo. Otros, a no dudarlo, pondrán carnaval para festejar que se haya ido. Qué en realidad sucedió o si estos desencuentros han sido auténticos o imaginarios, medias verdades y medias mentiras, por el momento, queda de adivinanza.