Playas de vida y muerte para las tortugas marinas que anidan en Río Plátano

A pesar de los esfuerzos de monitoreo, investigación y conservación que ha realizado desde hace más de 23 años el comité de conservación de tortugas marinas de Plaplaya, en coordinación con varias instituciones, organizaciones y cooperantes internacionales todavía siguen documentando aprovechamientos ilegales de las nidadas e inclusive asesinatos de la tortugas marinas que llegan a desovar a las playas de la Reserva del Hombre y La Biosfera del Río Plátano.

En Reserva del Hombre y la Biosfera del Río Plátano ocurren cuatro de las cinco especies de tortugas marinas reportadas para Honduras, las cuales son: tortuga Baula o Laud (Dermochelys coriacea), tortuga Caguama o Boba (Caretta caretta), tortuga verde (Chelonia mydas) y tortuga Carey (Eretmochelys imbricata); la única especie que no anida en Río Plátano es la tortuga Golfina (Lepidochelys olivacea) la cual tiene su distribución restringida en Honduras.

Las tortugas marinas es de los pocos grupos de reptiles que se adaptaron a vivir en el mar y se originaron hace unos 60 millones de años; las cuatro especies de tortugas marinas que ocurren en Río Plátano están agrupadas en dos familias: Dermochelyidae (Baula) y Cheloniidae (Caguama, Verde y Carey) McCranie, 2015. Todas las tortugas marinas son muy importantes para la biología y ecología de los océanos, ya que ayudan al mantenimiento de los ecosistemas marinos formando parte esencial de las cadenas alimenticias oceánicas. Por la importancia que revisten estas especies en el año 2012 y con apoyo de especialistas en el tema de monitoreo biológico y pobladores indígenas/mestizos de la Reserva se identificó al grupo de tortugas marinas como uno de 11 objetos o beneficiarios de la conservación para la Reserva del Hombre y la Biosfera del Río Plátano.

Estos objetos o beneficiarios de la conservación deben ser monitoreados en tiempo para conocer el estado actual de sus poblaciones y las distintas amenazas que ponen en riesgo su integridad ecológica y la de toda la Reserva, las principales amenazas identificadas para este grupo en Río Plátano son las siguientes: Saqueo de nidos, cacería y uso de playas como carreteras.

La comunidad Garífuna de Plaplaya se ubica dentro del municipio de Juan Francisco Bulnes (Wualumugu) al noroeste del departamento de Gracias a Dios y forma parte de la zona cultural de la Reserva del Hombre y la Biosfera del Río Plátano (RHBRP), una de las áreas protegidas más importantes en el Corredor Biológico Mesoamericano y la de mayor importancia y tamaño en la República de Honduras. La RHBRP fue creada en el año de 1980, mediante Decreto No. 977-80 y ampliada en el año de 1997, por Decreto No.170-97; ocupa una vasta superficie de 832,335.01 ha, aproximadamente, lo cual representa alrededor del 7% del territorio nacional. En 1982 la UNESCO a través del Comité del Patrimonio Mundial y a solicitud de nuestro país, le otorgó a la reserva, la categoría de Sitio de Patrimonio Mundial Natural de la Humanidad, con la identificación No. 196. Río Plátano posee alrededor de 66km de playas en las cuales anidan 4 de las 5 especies de tortugas que ocurren en Honduras.

EL comité de conservación de tortugas marinas de la comunidad de Plaplaya con apoyo de diversos organismos, proyectos e instituciones a colectado datos de nidadas y liberaciones de tortugas marinas por más de 23 años, en los últimos años también se han colectado parámetros y datos más técnicos y científicos como ser: georeferenciación de cada nido encontrado y sembrado, lugar de patrullaje, fecha y hora, responsables, fase de la luna , marejada , dirección del viento, condición climática, especie de tortuga, marcas (viejas/cicatrices), largo curvo de caparazón, largo recto de caparazón, ancho curvo de caparazón, ancho de cabeza, orientación del animal durante el desove, profundidad del nido y distancia del nido a la marea más alta entre otros.

Como resultado de ese monitoreo se han documentado 489 nidos, de los cuales 383 fueron de tortuga Baula, 46 de Caguama, 7 de Verde y 3 de Carey; se han guardado en viveros un total de 32,865 huevos y se han liberado al mar 13,700 neonatos (tortuguitas).

Los meses de anidación en las playas de Plaplaya van desde marzo a septiembre, siendo los primeros meses de marzo-junio la época en donde anidan más las tortugas Baula y Caguma; y de julio a septiembre las tortugas Verde y Carey. En estas playas las detecciones de hembras desovando se realizan durante la noche y el día, según los comunitarios en algunas ocasiones también individuos machos de tortuga Baula salen a las playas unos minutos y luego regresan al mar.

Lamentablemente no todos los resultados son buenos. Como no se cuenta los recursos para desarrollar actividades de patrullajes y monitoreo en la zona ocurren múltiples saqueos de nidos y eventualmente asesinato de hembras adultas. En este año se ha reportado alrededor de unas 80 nidadas, las que lamentablemente muchas han sido saqueadas por personas inescrupulosas que aprovechan los huevos o los venden a compradores locales o de otras comunidades a precios que oscilan entre 10 a 20 lps cada huevo.

Esta actividad ilegal podría poner en peligro crítico de extinción a esta especie, siendo que de cada mil tortuguitas solo una podría estar regresando al sitio donde nació. Esta poquísima tasa de éxito en el crecimiento poblacional de por sí ya es un problema, el cual incrementa más cuando se está acabando toda una generación con esos aprovechamientos ilegales.

Además de los saqueos de nidos también este año se han estado registrando asesinatos o muerte a tortugas adultas; esto con el mismo fin de aprovechar los huevos; en las playas de Río Plátano la carne de la tortuga Baula no es apetecida por suerte pero pueden ser asesinadas para extraerles los huevos que aún no han depositado en la playa.

Estos reptiles, a pesar de ser organismos muy antiguos, evolutivamente hablando, son también extremadamente perceptivos y pueden detectar la presencia humana fácilmente y es ahí donde ocurren los asesinatos, ya que una vez que las tortugas salen del mar a depositar sus huevos, si detectan algo inusual o peligroso, se regresan para ponerse a salvo; pero a veces no las dejan regresar porque son casi «2000 lempiras los que se les escapan».

Es por ello que en algunas ocasiones realizan una matanza grotesca, donde muchas veces les cortan las aletas traseras o todas para evitar que el enorme reptil pueda escapar, luego de eso la matan y lo hacen » macheteando sus cabezas» hasta quitarles la vida y luego proceder a la extracción de los huevos

Estos aprovechamientos ilegales y asesinatos de tortugas marinas ocurren principalmente en las playas del municipio de Iriona y Juan Francisco Bulnes.

El asesinato de estas especies y el aprovechamiento ilegal de sus nidadas en Honduras y Río Plátano es penado por la Ley Forestal como lo señalan los siguientes artículos: 188.- CAPTURA DE FAUNA ILEGAL.- pena de cuatro (4) a siete (7) años; articulo 189.- COMERCIALIZACION ILEGAL DE FAUNA.- pena de cuatro (4) a nueve (9) años y el 190.- DAÑOS PRODUCIDOS A LA FAUNA sancionado con una pena de uno (1) a tres (3) años); lamentablemente hasta el momento no se ha judicializado a nadie por esos delitos a pesar de que ocurren casi a diario y durante la época de anidación que va desde marzo a septiembre.

Para evitar esos actos ilegales el ICF, a través de la Región Biosfera del Río Plátano y el comité de conservación de tortugas marinas de Plaplaya ejecutan un proyecto de emergencia financiado por el Fondo Patrimonial y el Fondo de Áreas Protegidas y Vida Silvestre(FAPVS) y su objetivo principal es evitar el aprovechamiento ilegal y la matanza de tortugas adultas, por medio de patrullajes y monitoreos, así como también la sensibilización de las comunidades, mediante charlas sobre conservación de tortugas marinas y su importancia para el humano-ecosistemas.

«Si queremos que estas especies tan carismáticas e importantes sigan existiendo en nuestras playas y el planeta debemos de cambiar muchos malos hábitos y costumbres humanas, pero sobre todo aprender a respetar la vida silvestre para que nuestras futuras generaciones tengan el privilegio de conocer tan impresionantes organismos«. (Por: Marcio A. Martínez/Coordinador del Componente de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de la Región Biosfera del Río Plátano del ICF.)