Pese a la carestía de agua potable en la capital, cerca de un 40 por ciento del recurso hídrico se escapa por las tuberías de la red de distribución del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (SANAA), establece un informe.
Así lo expone un documento denominado Plan de Acción para Tegucigalpa y Comayagüela, con miras a los próximos 30 años, tomando en cuenta el impacto del cambio climático y el crecimiento poblacional, elaborado por técnicos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
En lo anterior se detalla que estas ciudades gemelas del Municipio del Distrito Central (MDC) enfrentan un reto de gran magnitud en su manejo integral del ciclo hidrológico y la escasez de agua. Entre los temas clave en este tema destacan que “la pérdida de prácticamente 38 por ciento del agua producida debido a la obsolescencia de las tuberías, el agua no contabilizada, conexiones clandestinas, entre otros”.
El estudio del BID hecho desde el 2013, indica el predominante uso de cobros por promedios, en lugar del cobro por consumo real, lo cual dificulta detectar fugas y usar la tarifa de agua como un mecanismo para gestionar la demanda y desincentivar consumos no sostenibles.
De igual manera, hace referencia a que “el desigual acceso al agua, siendo que tan solo 5.6 por ciento de los hogares pertenecientes a alguno de los 72 barrios en condiciones de extrema pobreza en el MDC están conectados a la red de agua potable. Considerando que el SANAA actualmente cuenta con 117 mil conexiones y solo 41 por ciento de estas tienen medición, se estima necesario el despliegue de al menos 69 mil medidores adicionales.
Esta acción se debería complementar con un sistema de monitoreo y vigilancia en las zonas marginadas fuera de la red de suministro, de manera que también se reporten emergencias hídricas, y con base en eso regular la administración del agua dentro de la red y a través de los camiones cisterna que alcanzan a las poblaciones de mayor marginación.
Asimismo, establecer un Programa de Control sobre Pérdidas Físicas y Comerciales como se ha mencionado repetidamente a lo largo de este plan. En las condiciones actuales de suministro Tegucigalpa es capaz de garantizar tan solo 93 litros de agua por persona al día en el punto de entrega, debido a que 38 por ciento del agua captada se pierde en la red.
Los expertos indican que es probable que los sectores de medios y altos ingresos tengan consumos por encima de la demanda real de 183 litros por persona; mientras tanto, los barrios de mayor marginación difícilmente consiguen 90 litros por persona al día.
“El agotamiento de las fuentes existentes de abastecimiento, con un déficit actual promedio de 35 hm³ al año, déficits estacionales de 5 por ciento y 45 por ciento entre invierno y verano”.
Actualmente, los habitantes de los barrios de mayor marginación adquieren el agua por medio de camiones con pipas y pagan hasta 50 veces el precio del agua que pagan los hogares abastecidos por el SANAA. “Esto puede llegar a representar un 25 por ciento del ingreso mensual de las familias. Lo cual implica una condición insostenible para una urbe que busca promover la equidad social”.
A esto se suma la proliferación de asentamientos humanos en zonas por encima de la cota de 1,150 metros sobre el nivel del mar; para aquellos por encima de las alturas de tanques de distribución o las plantas potabilizadoras, su conexión a la infraestructura de abastecimiento se vuelve económicamente prohibitiva.
La baja capacidad de los embalses y la ausencia de presas de almacenamiento, lo cual inhibe el aprovechamiento de posibles excedentes de la temporada invernal; en este punto existe una fuerte interrelación los problemas de saneamiento, pues al reducirse los caudales de las fuentes superficiales no reguladas se producen estancamientos y malos olores.
Consciente de los riesgos que conlleva la incapacidad de garantizar el suministro de agua por mera indisponibilidad de recurso hídrico, el propio SANAA ya ha suspendido la aprobación de algunos desarrollos habitacionales nuevos.
La premura con la que se necesita una nueva fuente de abastecimiento ha llevado a la capital a considerar la realización de un trasvase desde la presa Nacaome, un proyecto que tiene un gran potencial para cerrar el déficit hídrico rápidamente, pero cuyos costos energéticos son potencialmente altos, además de implicar impactos sociales y ambientales que deben ser apropiadamente ponderados.
Considerando que SANAA actualmente cuenta con 117 mil conexiones y solo 41 por ciento de estas tienen medición, se estima necesario el despliegue de al menos 69 mil medidores adicionales. Esta acción se debería complementar con un sistema de monitoreo y vigilancia en las zonas marginadas fuera de la red de suministro, de manera que también se reporten emergencias hídricas, y con base en eso regular la administración del agua dentro de la red y a través de los camiones cisterna que alcanzan a las poblaciones de mayor marginación.
Programa de Control sobre Pérdidas Físicas y Comerciales como se ha mencionado repetidamente a lo largo de este plan, en las condiciones actuales de suministro de Tegucigalpa es capaz de garantizar tan solo 93 litros de agua por persona al día en el punto de entrega, debido a que 38 por ciento del agua captada se pierde en la red.
RECOMENDACIONES
En el informe se plantean recomendaciones como el monitoreo y manejo del consumo de agua, así como la reducción de las ineficiencias en la red. Mientras eso ocurre, se propone llevar a cabo los estudios necesarios para tomar una decisión informada y políticamente concertada respecto a qué combinación de infraestructuras será la más apropiada para saciar las necesidades futuras de Tegucigalpa y Comayagüela.