La última Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples reflejó que 258,339 hogares, es decir el 12.3 por ciento de las viviendas en Honduras, no tienen un acceso de agua para consumo adecuado, especialmente en el “Corredor Seco”, otras áreas rurales y en la zona central del país.
De la región central de Honduras, la carencia de agua se sufre severamente también en la capital, donde algunos pobladores hasta forman caravanas para ir a lavar a ríos y otros se las ingenian con el objetivo de tener su propios lavaderos y represar el ansiado líquido que les llega a través de algunos “ojos de agua” o nacimientos.
De la dramática situación de la falta del líquido se ocupa también el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), uno de cuyos informes señala que esa carestía la experimentan más de 170 mil familias de 145 municipios y se empeora constantemente por los efectos del cambio climático y la falta de diseños e implementación de proyectos orientados a satisfacer las necesidades primordiales de la población.

Entre los departamentos mayormente afectados por la sequía resaltan Intibucá, Lempira y La Paz y debido a la ausencia de lluvias durante la temporada, se suman Francisco Morazán y regiones aledañas.
En cifras del Distrito Central, de 253 mil 96 viviendas registradas, cada año se agrava la problemática por la obtención de agua para consumo debido a que cada vez la población obtiene el líquido desde fuentes poco confiables con respecto a las normas de calidad, es decir desde pozos malacates, ríos contaminados y del almacenamiento por las lluvias.

SEQUÍA EN LA CAPITAL
Ante el volumen de agua por debajo del 30 por ciento de la máxima capacidad, en los dos principales embalses que abastecen de agua a la población capitalina, las represas Los Laureles y La Concepción, miles de personas cada vez buscan diversas alternativas para acceder al escaso recurso.
Pobladores de colonias afectadas por los prolongados racionamientos en sectores como la San Francisco, San José del Pedregal, Altos de la San Francisco, la Ulloa, la “Víctor F. Ardón”, y El Carrizal, ahora organizan “caravanas” hacia las cuencas de ríos cercanos para higienizar la ropa en lavaderos de piedras al estilo tradicional.
Uno de los capitalinos que acostumbrar a visitar los ríos aledaños, Reiniery González, manifestó que “la situación que estamos viviendo en Tegucigalpa y Comayagüela cada vez es más extrema y por eso tenemos que buscar alternativas para venir a lavar a los ríos, a nosotros nos queda más cerca el río de Mateo, pero hay otras personas que se van más largo”.

En el barrio El Porvenir, de Comayagüela, en representación de la comunidad, Lázaro Baquedano, destacó que con esfuerzos propios han construido algunos lavaderos para la población por la falta de agua en un punto donde llega una vertiente de la montaña aledaña, pero requieren de materiales para poder represar de mejor manera la escasa agua que les llega.
“Nos hemos paralizado de construir nuestro pequeño almacén de agua, para lavar ropa a mano, porque no tenemos cemento, estuvimos trabajando varios días, pero requerimos apoyo de las autoridades o personas que quieran colaborar y pueden comunicarse al número 9701-66-79″, instó Baquedano.
Por otra parte, una habitante de Ojojona, Cindy Paz, solicitó a las autoridades del municipio que establezcan mejores planes en relación a la administración del agua de las fuentes del lugar, debido a que denunció que mucho del líquido lo venden a través de camiones cisterna a otros sectores, mientras que en el lugar sufren la falta del líquido. (KSA)
