En la aldea Pajarillos, en Cantarranas, Francisco Morazán, un hombre se ha propuesto cambiarle el mundo a personas con rezago escolar, enseñándoles a leer y escribir, como voluntario de un proyecto social de los productores de azúcar.
Un conocido refrán dice que “una golondrina no hace verano”, pero consciente de ello, Cristian Gonzales sigue adelante marcando la diferencia en comunidades donde no hay centros escolares al formar parte del programa “Alfazúcar” que impulsan seis ingenios en las zonas de influencia.
Con libros y cuadernos recorre la zona rural, hasta ahora así ha sacado a la luz a más de 70 personas adentrándolos en la magía de la lecto escritura, inició en la iglesia de la comunidad enseñandoles a los fieles a descifrar las letras de la Biblia, contó el mentor.
Este proyecto de alfabetización está dirigido a jóvenes y adultos con rezago escolar y es financiado por seis ingenios agrupados en la Fundación de la Agroindustria Azucarera de Honduras (Funazúcar).
Entre los incentivos, ofrece becas de estudio y material educativo. Este programa empezó en 2008 cuando se suscribió una alianza entre la Funazúcar y la Secretaría de Educación, desde ese entonces más de 43,000 hondureños aprendieron a leer y escribir, aseguraron ejecutivos de agroindustria.
Tiene un radio de acción en 18 comunidades de los departamentos de Cortés, Santa Bárbara, Francisco Morazán y Choluteca, de los más poblados del país y en donde operan los ingenios azucareros.
Los participantes mejoran sus oportunidades laborales al culminar su noveno grado, además, influye entre los padres de familia porque adquieren conciencia de que la educación es importante y apoyan a sus hijos para que continúen en la escuela, explicó la directora ejecutiva de Funazúcar, Elsa Osorto.
Asimismo, que la mayoría de los beneficiarios dejaron de estudiar porque no tenían dinero para movilizarse a otras comunidades donde había centros de educación básica. La última encuesta de hogares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), establece que el 12.8 por ciento de la población mayor de 15 años no sabe leer ni escribir. (JB)