Autor: Luis Alonso Gómez Oyuela
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DANLI, El Paraíso.- “Hace 200 años estos pueblos de la América india soñábamos con ser libres, soberanos e independientes” (Eduardo Galeano). Estamos celebrando el 198 aniversario de la independencia nacional. La pregunta que surge a la mente de los hondureños, es: ¿independencia de que y de quienes?
La historia registra que en Centro América, el primer grito de rebelión independentista fue el 5 de noviembre de 1811 en San Salvador, siendo su más importante dirigente el presbítero José Matías Delgado, una de las figuras más altas de las luchas de independentistas. En Granada, Nicaragua en diciembre del mismo año. Tegucigalpa y Guatemala en 1812 y 1813. En El Salvador vuelve a producirse otra insurrección en 1814.
Finalmente, el 15 de septiembre de 1821, bajo las presiones sociales existentes, fue declarada la independencia de las cinco provincias de Centro América. A partir de entonces han transcurrido 198 años y todavía esperamos ser soberanos e independientes. Estamos listos para celebrar el Bicentenario de un hecho histórico pero continuamos dependiendo de los organismos internacionales que nos dicen lo que debemos hacer, porque como lo afirma Eduardo Galeano, nuestros fundadores, nos fundieron de por vida.

Pocos años después de estas revoluciones de 1810 varios de estos países después de declararse independientes, surgen nuevas ideas y corrientes filosóficas. En Latinoamérica surgen las identidades nacionales con emblemas, escudos, símbolos, compusimos himnos y marchas para resaltar la soberanía y el juramento de defenderla con nuestra vida. La mayoría de los himnos latinoamericanos tienen un contexto bélico que exalta el honor. La idea de morir por la patria es recurrente en todos los himnos de América Latina, otro aspecto es el de soberanía, esto en lo económico nunca se alcanzó.
Para el escritor uruguayo, Eduardo Galeano, “las independencias nacieron junto con la deuda externa, fueron hermanas siamesas; la deuda externa e independencia, o sea, que nacimos ahorcados, muchos de los próceres que nos fundaron, también nos fundieron y de paso nos hipotecaron de por vida con la banca británica”, ahora con el Fondo Monetario Internacional (FMI) al que el sistema político actual le debe ciega obediencia.
Pero que de nuestra independencia próxima a los 200 años, cuales son los logros hasta hoy. Honduras continúa sumida en la corrupción y la impunidad con gobiernos autoritarios. Los pobres, igual que los nativos de hace dos centurias, continúan doblando la cerviz por un bocado de comida, con salarios injustos, con un sistema de justicia que no le alcanza, por el contrario, son las víctimas de un sistema estilo colonialista. Hoy, con un índice de pobreza del 57 por ciento, el 45 bajo la línea de la pobreza, otro porcentaje que linda con la miseria y la indigencia. Millares de hondureños engrosan las caravanas que salen del país en busca de seguridad y mejores oportunidades de sobrevivencia. Pero aquí celebramos una independencia que jamás tuvimos y posiblemente nunca tendremos.

La historia registra que en Centro América, el primer grito de rebelión independentista fue el 5 de noviembre de 1811 en San Salvador, siendo su más importante dirigente el presbítero José Matías Delgado, una de las figuras más altas de las luchas de independentistas. En Granada, Nicaragua en diciembre del mismo año. Tegucigalpa y Guatemala en 1812 y 1813. En El Salvador vuelve a producirse otra insurrección en 1814.
Finalmente, el 15 de septiembre de 1821, bajo las presiones sociales existentes, fue declarada la independencia de las cinco provincias de Centro América. A partir de entonces han transcurrido 198 años y todavía esperamos ser soberanos e independientes. Estamos listos para celebrar el Bicentenario de un hecho histórico pero continuamos dependiendo de los organismos internacionales que nos dicen lo que debemos hacer, porque como lo afirma Eduardo Galeano, nuestros fundadores, nos fundieron de por vida.
Años después de la proclama de independencia Ramón Rosa escribiría en un contexto diferente: “En el cuadro que ofrece la edad heroica de Centro América, que comienza en el año de 1822 con la protesta armada contra la anexión de Centro América al Imperio mexicano de don Agustín de Iturbide, y que termina con los trágicos sucesos del año de 1842, destacase serena, noble y majestuosa la figura de un hijo de Tegucigalpa, de Francisco Morazán, que con su brazo supo combatir la reacción encaminada en contra de la independencia y la libertad, y, con su indomable carácter y sus ideas firmes y elevadas, mantener viva la fe en los altos e inmortales destinos de la Republica”.

Los conservadores de ayer, hoy se yerguen en la misma dirección, aniquilar a Morazán de la historia declarando la denominada “semana morazanica”, solo para favorecer intereses mercantilistas de los grupos de poder y sempiternos enemigos de la libertad y del gran sueño del paladín, una Centro América Unida con una educación liberadora, “porque Morazán toca, en su plenitud, la idealidad de los principios y la inmortalidad de las ideas”.
Pero Honduras es diferente hace mucho tiempo: la patria y la independencia quedan reducidas a los desfiles donde bellas jovencitas muestran sus atributos al ritmo de la música, los paracaidistas hacen demostraciones lanzándose desde las alturas, las bandas marciales tocan de todo, en fin, la patria es solo show de pocas horas. Sigamos soñando con ser independientes, que asumiremos con responsabilidad nuestro destino. Que ya no habrá caravanas tras un sueño que nunca llegara.

