La enciclopedia histórica de Honduras

Por: Mario Hernán Ramírez
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Uno de los más significativos y relevantes actos de justicia y entero reconocimiento a la intelectualidad hondureña aparecen en la primera gran enciclopedia de sabor auténticamente catracho y conmemorativo de dos grandes sucesos que marcan definitivamente el Alfa y Omega de nuestra querida Honduras y por ende de América, 1492-1992 “V Centenario del Descubrimiento de América-Encuentro de dos mundos.”

1792-1992 nacimiento y conmemoración del bicentenario del primer varón de la historia centroamericana, el irrepetible general José Francisco Morazán Quezada, motivación básica para que los autores y editores de esta portentosa obra hayan dedicado un poco más de diez años hasta ver cristalizado su sueño y entregar para la eternidad, un trabajo que consta de 12 tomos, en el cual participaron más de 100 hondureños e incluso extranjeros, con legítimo conocimiento de nuestros ancestros que con su apoyo enriquecieron esta enciclopedia que lleva el sello de la desaparecida empresa Graficentro Editores, que por cerca de 50 años condujo como el mejor capitán de la nave el ilustre doctor Ramiro Colindres Ortega, con la asesoría, reiteramos, de prominentes figuras de las letras nacionales.

Aquí recordamos, los nombres de otros dos hondureños ilustres, los poetas Cirano Pompeyo del Valle (QDDG) y Óscar Armando Valladares, quienes con el gerente de esta editorial, pasaron días y noches enteras esculcando cuanto documento fuese importante para insertarlo en la misma y poder entregarle al pueblo hondureño y a los demás intelectuales de América y de otros países de habla hispana, la obra más completa que sobre nuestra identidad nacional existe hasta el momento; sin menospreciar, por supuesto, el trabajo realizado décadas atrás por prominentes figuras como el doctor Ramón Antonio Vallejo y los historiadores Ramón Rosa, Rómulo Ernesto Durón, Salvador Turcios Ramírez, Leandro Valladares, Adolfo Zúniga, Alberto Membreño y otros ínclitos compatriotas que andando el tiempo consagraron lo mejor de su existencia al estudio más profundo de la Honduras, desde su nacimiento hasta el 2019, dicho sea de paso, próxima a conmemorar el II Centenario de su independencia de la tutela española.

Al hojear este importante documento, nos maravillamos con su contenido, pues en él aparecen episodios jamás antes conocidos por nadie y que fueron recogidos precisamente en España, Inglaterra, Italia, Holanda, Portugal y los propios Estados Unidos de América en su monumental Biblioteca del Capitolio, ubicada en Washington, D.C., de donde se extrajeron gran cantidad de hechos consignados en esta magnífica colección histórica que pasa por nuestro mundo como uno de los legados más importantes para las generaciones de este y el próximo milenio, o sea que se trata de una investigación científica, ceñida estrictamente a la realidad, porque quienes testifican estos hechos son las figuras más connotadas y sobresalientes de la historia universal.

La enciclopedia histórica de Honduras que comenzó a circular en nuestro país allá por 1989, constituye el más fiel reflejo de que hondureños de ilustre prosapia y empapados de un legítimo orgullo hibuerense, se preocuparon por su elaboración, observando la mayor fidelidad de sus investigaciones, en trabajos como los realizados por Víctor Cáceres Lara, Medardo Mejía, José Reina Valenzuela, Eliseo Pérez Cadalso, Juan Bautista Valladares, Alfonso Guillén Zelaya, Rafael Heliodoro Valle, Luis Andrés Zúñiga y más acá en el tiempo por hombres de letras como José Dolores González, Darío Euraque, Ricardo Agurcia Fasquelle, Darío González, Ernesto Alvarado García, Julio Rodríguez Ayestas, Rafael Jerez Alvarado, Armando Cerrato Valenzuela, Leticia de Oyuela, Helen Humaña, Elvia Castañeda de Machado y otras figuras relevantes, también, de la intelectualidad hondureña que con sus valiosos aportes contribuyeron indiscutiblemente al mejor contenido de esta voluminosa enciclopedia, de cuya edición debería por lo menos permanecer la colección completa en cada una de las bibliotecas de los hombres y mujeres que han consagrado su vida y las nuevas generaciones de historiadores académicos y autodidactas, repetimos, que han consagrado su vida al estudio del apasionante mundo de la historia universal y en este caso particular, de nuestra querida Honduras que con esta obra salva su prestigio ante los demás países del orbe, porque definitivamente este valioso trabajo que el doctor Ramiro Colindres Ortega y sus más cercanos colaboradores nos ofrecen, es el mejor testimonio de la Honduras que desde antes del descubrimiento asomó sus ojos al mundo.

Hemos querido referirnos a la misma, en honor al esfuerzo extraordinario que el doctor Colindres Ortega, por más de una década logró alcanzar, trabajando día y noche, y que el gobierno de la República está en la obligación ineludible, posiblemente a través del Congreso de la República, la Cancillería Nacional u otro ente, de repente el Banco Central de Honduras, para premiar de alguna forma lo logrado a través de este estudio mancomunado que involucra a los más ínclitos varones verdaderamente enamorados de la patria que los vio nacer y que de una u otra forma dejan plasmado ese auténtico amor a la Honduras de siempre, a través de las páginas de esta monumental obra.

El doctor Colindres Ortega, actualmente no se encuentra en una situación, como la que vivió hace unas cuatro décadas con intensidad, lleno de juventud, para entregarnos esto que hoy comentamos ligeramente en homenaje a quien honor merece.