ACERTARON los meteorólogos de COPECO que alborozados amanecieron ayer anunciando: “¡Buenos días! Hoy viernes se prevé la formación de una vaguada que generará lluvias y chubascos acompañados de actividad eléctrica en la mayor parte del territorio nacional, más intensos en las regiones: Valle de Sula, occidente, varios sectores del centro y oriente”. Ha de ser que esa tormenta tropical Fernanda que ocasionó precipitaciones torrenciales en varios estados del noreste de México, como el huracán Dorian que azotó varias ciudades costeras de los Estados Unidos, como la tormenta tropical Gabrielle que merodea el Atlántico oriental, escurrieron parte del agua sobrante sobre el territorio nacional. El gobierno acaba de declarar emergencia en el agro a causa de la sequía. Como aquí la agricultura sigue siendo una actividad que se realiza de manera rudimentaria, dependiente de encenderle candelas a San Isidro Labrador, la cosecha de granos básicos de primera fue deficitaria.
Ni hablar de la caficultura que se encuentra en cuidados intensivos debido a los precios de misericordia que pagan los mercados internacionales por el café. Buenos negocios solo para la pequeña porción que se exporta de cafés de calidad. Se han perdido muchísimas fincas, después de varios años de malos precios que no cubren ni el costo de mantenimiento. Para los caficultores endeudados hasta el copete, no es rentable seguir cosechando. En lo atinente a los granos básicos. De los 20 millones de quintales de maíz que consume el hondureño la mitad se importa de los Estados Unidos. Este año el país ha tenido que hacer masivas importaciones de maíz y de arroz para cubrir el déficit en la producción y no poner en riesgo la seguridad alimentaria. Así que la emergencia oficial en el agro, conlleva la facilitación de fondos para financiar, a una tasa preferencial del 7.25%, que no es ni tan baja tampoco, la producción de postrera. El Ejecutivo –anunciaron en conferencia de prensa– dijo que harán una presentación a los cooperantes y a las embajadas acreditadas del impacto de la sequía para solicitar el apoyo internacional. Quizá de algo sirva esa visita para abrir una oficina comercial con tonalidades diplomáticas en Jerusalén, ya que allá esa gente laboriosa siembra en el desierto. La tecnología innovadora israelí de riego por goteo, les permite altos niveles de aprovechamiento del agua en su pequeño territorio. “El riego por goteo o comúnmente conocido como riego de precisión es el suministro de agua directamente a las raíces de cada planta en dosis medidas. Al enfocarse en la capacidad específica del suelo para absorber agua, la zona de la raíz se mantiene a niveles óptimos de humedad, lo que permite mayores rendimientos”.
La crisis que se padece tiene distintas razones. Sí, el cambio climático. Aunque todo ello también es causa y efecto de otros males. El mal manejo y manoseo indebido de los recursos naturales. El deterioro acelerado del bosque, consecuencia de la tala inmisericorde, los voraces incendios que azotan, la insuficiente reforestación de las zonas, las plagas –no siempre adecuadamente atendidas para prevenir mayores daños– como el gorgojo descortezador. “Las sequías –se queja un campesino– cada vez más frecuentes y más severas, secan el manto freático, por lo que las aguas subterráneas están cada vez más profundas, haciendo más difícil que ríos, lagunas y embalses se llenen con las lluvias”. La calamidad se vive tanto en el campo con en las ciudades. Los capitalinos son víctimas de los groseros racionamientos de agua. Echan el agua un ratito una vez a la semana. Las procesiones de gente cargando tambos a tuto, kilométricas distancias, para abastecerse de su raquítica ración de agua, de un charco, de un pozo, de un escuálido chorrito, de los carros cisterna, o de una quebrada, son crudo testimonio de los apuros del necesitado luchando por la sobrevivencia. Es un inclemente infortunio. Sin embargo, ¿cuándo fue la última vez que el amable público escuchó a la dirigencia política nacional hablando sobre la gravedad y la solución de estos problemas?