Joyas de la India (2/3)

José María Leiva Leiva

Siguiendo la línea de pensamiento del artículo precedente, compartimos en esta segunda entrega, otra joya del cine de la India, en donde se mezclan, en el mismo filme, géneros tan variados como la comedia, el drama, la acción con héroes y malvados, el romance y muchos otros más, que la vuelven sumamente atractiva y de suma entretención. Se trata de “Mi nombre es Khan” (2010),​ escrita y dirigida por Karan Johar, que narra la historia de un hombre musulmán (soberbiamente interpretado por Shahrukh Khan, “Om Shanti Om”), quien padece el síndrome de Asperger (autismo) y de su esposa (Kajol) después de los atentados terroristas ocurridos en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.

Es la tercera película que involucra la pareja protagonista y el director juntos, pues anteriormente participaron en “Kuch Kuch Hota Hai” (1998) y “Kabhi Khushi Kabhie Gham” (2001). La película se centra en dos etapas: el antes y el después de los 11-S. Durante el desarrollo de la trama, el protagonista Khan (Shahrukh Khan) narra sus experiencias a su esposa, Mandira (Kajol), con ayuda de su cámara y un diario, empezando sus primeros pasos en su ciudad natal hasta su encuentro con el presidente Barack Obama, con la intención de demostrar que todos los musulmanes no son terroristas.

En retrospectiva apreciamos los años de infancia del protagonista, Rizvan Khan (interpretado inicialmente por Tanay Chheda), quien vive junto a su madre y hermano menor en la ciudad de Borivali en la península de Bombay. A pesar de su situación personal, que le dificulta relacionarse con los demás compañeros, tiene un increíble talento para la mecánica y la reparación de objetos, que le sirven como medio de vida. Tras la muerte de su madre, el ya adulto Khan (Shahrukh Khan) decide viajar a San Francisco, donde reside su hermano Jimmy que trabaja desde hace unos años en el distrito financiero.

“Aquí es donde su cuñada, profesora de psicología, le diagnostica y le ayuda a controlar sus fobias dentro de una gran ciudad. De regalo obtiene una cámara filmadora que le ayuda a previsualizar el mundo y registrará su recorrido”. Rizvan, encuentra trabajo como vendedor de productos cosméticos de la empresa de su hermano. Es así como conoce a Mandira (Kajol Mukherjee), que trabaja en un salón de belleza como peluquera. Mandira es madre divorciada a cargo de un hijo llamado Sam (Yuvaan Makaar). A pesar que Rizwan es musulmán y Mandira es hindú, deciden casarse. La relativa paz y alegría de la familia queda comprometida después del 11-S de 2001, tras los atentado de las Torres Gemelas en Nueva York, y el Pentágono de Washington, pues se genera una islamofobia en todo el país. Esto conlleva una sucesión de hechos dramáticos, en el entorno más cercano al protagonista, pues les hace parecer como gente mala.

La situación empeora cuando Sam, el hijo de Mandira, muere tras ser salvajemente agredido por acoso escolar en el campo de fútbol donde entrena. Es entonces cuando Mandira se siente arrepentida de haberse casado con Khan, ya que su hijo adoptó el apellido musulmán de su padrastro. En plena discusión, y de manera irónica le pide a su marido que se vaya y que solo puede regresar si busca al presidente de los Estados Unidos de América (George Bush) para decirle: «Mi nombre es Khan y no soy terrorista«.

Kuch Kuch Hota Hai

Con este reto en mente, Khan va en busca del mandatario trasladándose en autobús y sustentándose como vendedor ambulante. Como parte del periplo se detiene en una comunidad de Georgia, donde conoce y se encariña con sus habitantes, particularmente con una familia de origen afroamericano. Más tarde, en una mezquita de Los Ángeles (ciudad donde iba a estar el presidente George W. Bush, interpretado por Brent Mendenhall) conoce a Faisal Rahman, un líder musulmán que planea secretamente atentar contra el presidente.

Khan encara al Dr. Faisal Rahman por interpretar el Corán de manera vengativa, lo que le hace recordar las palabras de su madre entorno a que solo existen dos tipos de personas en la tierra, “gente buena, que hace cosas buenas y gente mala, que hace cosas malas». Luego llama a la casa de su hermano para pedir el número telefónico del FBI advirtiendo un posible atentado. Para entonces Khan ya es figura pública, primero al ser detenido al pronunciar la frase «Mi nombre es Khan, y no soy terrorista«.

Y después, por volver (al ser liberado) a la comunidad de Georgia que estaba siendo azotada por una tormenta tropical, pues le preocupa la seguridad de los amigos que hizo en el pueblo. La noticia de su viaje al pequeño pueblo tiene gran repercusión en los medios de comunicación que se suman a él para auxiliar a los habitantes refugiados en la pequeña iglesia. Finalmente, Khan logra conocer al nuevo presidente de los Estados Unidos (Obama) y en presencia de Mandira le logra expresar la frase “mi nombre es Khan y no soy terrorista”.

Nunca mejor dicho, “Mi Nombre Es Khan es una película con un mensaje de paz y humanidad que necesita mucho este mundo hoy en día… Unos diálogos y una frescura memorables. Un respiro para todos aquellos que sólo ven la vida como una amalgama de conspiraciones políticas y económicas”.