Quién no ha jugado yoyo, un simple aparatito que puede ser elaborado de madera, plástico o metal con una cuerda de nailon o cáñamo, con este juguete se pueden hacer acrobacias difíciles o sencillas pero es una gran entretención.
Ahora la política del yoyo se aplica en la agricultura que desarrolla el Ministerio de Agricultura, ahí tenemos una excelente cosecha de frijoles, maíz, arroz, aguacates, naranjas, limones, camarones, etc., etc., y mañana es que tenemos que importar; porque las lluvias programadas se fueron para otro lado, que vino una canícula, que el cambio climático; que nos cayó la plaga del chapulín (pero no el chapulín colorado) que nos visitó la plaga mosca blanca, que en la tierra apareció la plaga del hongo; etc., etc., ya es tiempo que la prensa hablada, escrita, televisada nos deje de engañar y que cuando den una noticia sea verificable, no cifras que son inventadas por esos técnicos de escritorio; de PRONAGRO, SENASA, DIGIPESCA, Ministerio de Agricultura que tienen engañado al Ejecutivo para cuidar su chamba.
De la noche a la mañana salimos exportando aguacates, cuando la verdad es que importamos de México, Guatemala, Costa Rica de repente de El Salvador o Nicaragua.
Bien sabemos que tenemos que importar maíz para la elaboración de concentrados; arroz ya que solo producimos 1/3 parte de lo que consumimos, frijoles rojos o negros de Nicaragua y hasta de Etiopía.
Si es cierto que exportamos cítricos (naranjas y limones) tomates, chiles dulces y jalapeños, ajonjolí en pequeñas cantidades; azúcar un poco; bananos no como antes (primer exportador) un poco de madera ya que nuestros bosques fueron talados innecesariamente por extranjeros, casi agotaron la caoba, cedro, guanacaste, granadillo y no digamos el pino, ya que era exportado en rollo (vi salir por Amapala buques cargados con madera de color para Europa), el pino en su mayoría era exportado por Puerto Cortés, Tela y La Ceiba, lo mismo vía terrestre para El Salvador.
El camarón y otros mariscos son exportados para Estados Unidos, Taiwán, México y un poco para Europa.
Si el gobierno tuviera que incrementar la producción agrícola otro gallo nos cantara, pero la agricultura que tenemos es de subsistencia: nuestros campesinos se conforman con sembrar y tener para comer o es que no hay programas de financiamiento y asistencia técnica.
Mientras no dependamos de Tata Dios para esperar las lluvias nuestras cosechas seguirán de subsistencia.
Hermann M. Reichle V.
Tegucigalpa, M.D.C.