“Mareros” tenían moderno equipo para redireccionar llamadas a “El Pozo I”

En operaciones especiales de inteligencia ejecutadas por la Fuerza Nacional AntiMaras y Pandillas (FNAMP), se logró ubicar un moderno sistema de recepción de señales para llamadas de celular que se estaba instalando en las cercanías de la cárcel de máxima seguridad, denominada “El Pozo I”, ubicado en Ilama, Santa Bárbara.

Con la finalidad de no permitir la incidencia por parte de organizaciones criminales desde los centros penales, los agentes con el acompañamiento de elementos de la Policía Militar del Orden Público (PMOP), ubicaron un equipo tecnológico utilizado para las telecomunicaciones.

Con la instalación de ese equipo los distintos privados de libertad tratarían de redireccionar y potenciar la señal telefónica al interior de ese centro penitenciario.

Al momento del descubrimiento tecnológico se requirió para efecto de investigación a cinco personas, quienes posteriormente fueron identificados como miembros y colaboradores de la organización criminal Mara Salvatrucha (MS-13).

LOS EQUIPOS

Los requeridos para investigación son un técnico en telecomunicaciones con experiencia en la instalación de antenas para la recepción de telefonía celular y un ayudante para la instalación de ese equipo de telecomunicaciones.

Además, se capturó a tres personas que se dedican a los trabajos de albañilería y construcción, cuya labor era instalar el equipo con todos los requerimientos necesarios para su funcionamiento ilegal.

Al momento de ser requeridos a los involucrados se les decomisó un vehículo marca Ford F-150, placas PDE-4700, color negro, así como un panel solar, una batería con su respectivo inversor de electricidad, una computadora laptop y un “kit” de herramientas para la instalación de antenas.

Ayer por la tarde continuaba la operación en la aldea San Miguel del municipio de San José de Colinas, Santa Bárbara, con la finalidad de encontrar los elementos probatorios de los delitos en contra de esas personas que han sido requeridas.

Con ese descubrimiento y capturas las fuerzas del orden envían un mensaje claro y contundente que los trabajos de inteligencia que se están desarrollando en los centros penales están orientados a no permitir que los privados de libertad sigan teniendo conexión alguna con otros miembros de las estructuras delictivas para seguir cometiendo crímenes fuera de los recintos carcelarios.