Un joven fue ultimado a balazos la madrugada de este viernes afuera de su casa por pandilleros, horas después de haber salido en libertad, tras ser capturado por error por la Policía.
La familia de la víctima, quien era un estudiante del instituto Xiomara Castro de Zelaya, reaccionó indignada y consternada por su crimen.
El fallecido es Darwin Roberto López Lizardo (18), quien ayer fue capturado por agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) al suponerlo integrante de la Pandilla 18.
Horas después de su captura, las autoridades determinaron dejarlo en libertad, porque no encontraron pruebas que lo ligaran a la estructura criminal.
Informes de la Policía Nacional informaron que el crimen de López Lizardo se dio a eso de las 3:00 de la madrugada en la Aldea Agua Blanca de Tegucigalpa.
Testigos indicaron que desconocidos llamaron al muchacho a su celular y le dijeron: «bajas o subimos; si subimos se va tu familia también», por lo que, atemorizado, el joven salió de su vivienda y en ese momento lo ultimaron a balazos.
Este viernes, parientes y amigos del infortunado retiraron el cuerpo del estudiante en la Morgue capitalina y entre lágrimas aseguraron que hoy su pariente no estuviera muerto, sino lo hubieran presentado como un peligroso criminal.
“Es una injusticia, no era él, fue un error el que cometieron, se aclaró que todo era una confusión y eso le costó la vida”, dijo una prima del joven muerto.
“Si la Policía hubiera investigado, él no estuviera hoy en un cajón”, añadió la mujer.
La madre del joven, indicó que su hijo era un estudiante con excelencia académica y que días antes de su detención había sido asaltado.
Asimismo, añadió que los delincuentes presuntamente habían utilizado los documentos personales de su vástago para cometer varios ilícitos y por eso fue requerido por las autoridades.