Estatutos y objetivos

Por J. E. Mejía Uclés

Me permito hacer referencia al artículo de Juan Ramón Martínez, aparecido el día jueves 22 de agosto en el matutino, La Prensa, en la sección de Opinión, con el título de “Empresarios y burócratas”, en el cual de manera clara hace referencia a las dificultades que presenta tanto el gobierno a través de los burócratas y los empresarios metidos a políticos, olvidándose que primero representan a una gremial empresarial y en segundo plano su opinión política personal como cualquier otro ciudadano hondureño, que bajo el principio de la libertad tienen todo el derecho de expresar su criterio sobre la actualidad que vive el país.

En primer lugar no hay conflicto con las gremiales que son parte del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), son visiones propias de cada una de ellas de cómo se conduce el gobierno en la forma de administrar la nación. Sí hay algo que nos distingue a los empresarios es que todos aquellos desacuerdos que puedan producir controversia son resueltos de la manera más clara y definida en el contexto de su seno y no en los medios de comunicación social.

Que así se perciba en la opinión pública es considerar al COHEP como una organización beligerante, cuyo poder fáctico no puede desconocerse, que como sus estatutos y reglamentos, lo prescriben, defiende el estado de derecho promoviendo la seguridad jurídica mediante el respeto y correcta aplicación de las leyes.

Aquí, Juan Ramón, no hay conflictos, los hubo en 1968, cuando López Arellano se lanzó en contra de los empresarios y los persiguió, tal el caso de Gabriel Mejía, que se fue a refugiar a San Pedro Sula, por estar en contra de los decretos que cuestionaban la Integración Económica Centroamericana. Son los gobiernos los que se lanzan en contra de los empresarios, por eso es que se producen los enfrentamientos, han estado en contra de la libre empresa, y es precisamente cuando los empresarios luchamos porque no se respeta la propiedad privada, con derechos claramente definidos y firmemente tutelados.

Son los gobiernos más bien los que buscan a los empresarios para que financien las campañas políticas, somos los empresarios uno de los poderes fácticos, en el cual confluyen intereses nacionales. Los que reciben todos los palos y las cargas administrativas que se les antojan a los gobiernos. Nunca ha tenido el gobierno una política económica definida.

Los gobiernos nunca han protegido a los empresarios, los han sangrado, pero no les han facilitado los fines, cargas, impuestos, trabas administrativas, inconvenientes en la facilitación de comercio, problemas aduaneros, en fin una serie de obstáculos que en nuestro país lo hacen difícil.

Lo de Pedro Barquero hijo y lo de Jorge Faraj, son posiciones personales, que como hemos dicho las sostienen porque como ciudadanos hondureños tienen la independencia de hacerlo; que te sientas incómodo Juan Ramón, por la posición que han adoptado, es la facultad de que gozan por vivir en un país en donde se lucha por la eliminación del intervencionismo estatal en las actividades productivas que corresponden a la libre empresa.
Empresarios somos todos!

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