Por Jaime Martínez Guzmán
Con la entrada en vigencia de nuestra Ley Fundamental de Educación en el 2012, la estructura del sistema educacional, en las modalidades regidas por la Secretaría de Educación, ha tenido algunos cambios, un tanto nominales. Las modalidades educativas anteriormente denominadas, preescolar, primaria y media, está con el ciclo común y el ciclo diversificado, actualmente tienen las denominaciones, educación prebásica, educación básica (9 grados) y educación media con los bachilleratos técnico-profesionales y el bachillerato humanista.
La educación básica está conformada por un primer ciclo (1º a 3º grado), un segundo ciclo (4º a 6º grado) y un tercer ciclo (7º a 9º grado), sustitutivos estos de lo que fue el ciclo común. En la implementación del primero y segundo ciclos, no se han producido mayores problemas. Prácticamente es la sustitución de la denominación educación primaria, donde sus docentes ya son preexistentes con título habilitante a nivel de licenciatura. Además en la Universidad Pedagógica Nacional ya existe una especialidad formativa para estos dos niveles.
Consideramos que en la implementación del tercer ciclo de la educación básica (7º 8º y 9º grados) sí se han originado problemas que afectan la calidad educativa. Dicha implementación se ha hecho bajo dos procedimientos: 1) Mediante la trasformación del ciclo común (1º 2º 3º curso), en los institutos donde estuvo vigente esta modalidad, junto a la anterior educación media. Así con suficientes secciones, sus docentes especializados están ya ubicados convenientemente. 2) Mediante la transformación de escuelas primarias a centros básicos, adscribiendo a ellas, en forma progresiva, los grados del tercer ciclo. Este procedimiento sí da lugar a situaciones que afectan a la calidad en su eficiencia y eficacia, pues tiene que recurrirse al cuasi empirismo docente, con la consecuente ineficacia del proceso enseñanza aprendizaje. Veamos lo que todavía está ocurriendo.
Principalmente en municipios de nuestro interior, cuando sus escuelas primarias se convierten en centros básicos y se abre el 7º grado, a lo más, con una o dos secciones, con el objetivo meritorio de dar continuidad de estudios a los alumnos egresados del sexto grado; ocurre que no se encuentran docentes con especialidad para el servicio en el tercer ciclo para hacerse cargo de las secciones abiertas, como sí los hay para el segundo y tercer ciclo.
También es difícil encontrar docentes especializados en asignaturas básicas como Matemáticas, Español, Ciencias Naturales y Estudios Sociales, que quieran llegar al pueblo a servir solamente 10 horas de clases, que son las que podrían sumar en la apertura inicial, cuando su tiempo completo anhelado es de 36 horas. Tiene que recurrirse al cuasi empirismo, cuando a docentes, por ejemplo especializados en Matemáticas, se les tiene que asignar clases de otras asignaturas para cuyo servicio no están preparados, y así hacerles un regular sueldo que pueda interesarles.
Siendo que prolifera la creación de centros básicos bajo las condiciones explicadas precedentemente, también en barrios y aldeas de algunas ciudades, y que ello trae como consecuencia lógica, una insuficiente calidad de los aprendizajes de los y las estudiantes, es que deben implementarse acciones tendientes a su mejoramiento. Me parece que algunas podrían ser las siguientes:
1.- Establecimiento, en los centros regionales de la Universidad Pedagógica Nacional, la especialidad de Profesorado para el Tercer Ciclo de la Educación Básica, a fin de que sus egresados se hagan cargo de grados completos de dicho ciclo, excepto en asignaturas como inglés, por razones obvias. En la actualidad en la UPNFM, por medio de la Dirección de Formación Inicial de Docentes, coordina el proceso curricular de la carrera de Profesorado de Educación Básica, sin embargo, solamente para I y II ciclo, la que se ofrece en algunos centros regionales. Debería extenderse esa carrera hasta el III ciclo.
2.- Preparación científica y metodológica de los docentes de los centros básicos para adoptar la estrategia metodológica de los “maestros asociados”, mediante la cual ellos se especializan en el servicio de una sola asignatura en todos los grados, conforme a su preferencia, experiencia y preparación.
3.- En las ciudades con demanda educativa de consideración, en vez de abrir centros básicos en barrios y aldeas, adscribiendo el tercer ciclo a las escuelas primarias y se encontraren con la problemática de personal, antes planteada, una alternativa saludable, en procura de calidad educativa, sería el establecimiento de centros educativos para impartir exclusivamente el tercer ciclo de la educación básica.
Exsecretario de Educación