Por: Carlos Medrano
La crisis de agua potable en la ciudad capital hondureña tiene de correr a autoridades edilicias, a quienes ya se les traspasó toda la responsabilidad de la administración del preciado líquido y que ha significado una “papa caliente” para “Tito” Asfura, hasta ahora dedicado a encementar Tegucigalpa.
El atolondrado alcalde, sin planificar, sin administrar de manera coherente una ciudad tan compleja como Tegucigalpa y Comayagüela, y quien había gozado de paz y un camino abierto para hacer y deshacer en la vetusta ciudad, ha sido duramente criticado por propios y extraños, ya que lo están responsabilizando de semejante desmadre.
La casi única solución que han encontrado los científicos y eruditos acuíferos es que la única salida a la problemática es la construcción de una o dos “mamos” de represas que puedan almacenar tal cantidad de agua para que soporte los veranos llenos de malos olores, enfermedades y pestes.
Pero contrario a esta tesis, yo digo que eso no es la solución.
Desde hace algunos años he venido observando cómo se desperdicia el agua en Honduras, específicamente en la capital de la República, claro un pueblo sin educación y con un líquido relativamente barato, lo más fácil era botar y botar un recurso no renovable.
Muchos salvajes, lavando sus vehículos con sus potentes mangueras sin ningún reproche; otros tardándose una eternidad en la ducha haciéndose una especie de masaje corporal; muchos lavándose los dientes con la llave “a toda madre” mientras se cepilla con una paciencia franciscana.
Son pocos ejemplos de los que hoy nos tiene en esta crisis, inconciencia, falta de educación, derroche siendo miserables.
La solución no es construir una nueva represa para Tegucigalpa, la solución es el ahorro de agua, que nos permita que alcance para todos, ya que el consumo será bajo y se podrá distribuir para más casas, una ecuación sencilla de entender.
Podrán construir una megarepresa, un monumento de ingeniería que dé más horas de agua a los hogares, pero mientras la ignorancia y la inconciencia nos sigan ganando la batalla, el nuevo caudal de agua que salga por las tuberías, saldrá de las cañerías, así como entró, desperdiciándose irremediablemente.
Es casi el mismo ejemplo que el de la basura, ya que puede “Tito” Asfura estar recogiendo y levantando cantidades industriales de basura, la ciudad casi siempre se mira sucia por los animales que tiran la basura en las calles sin ningún reparo.
La ciudad más limpia no es la que más se barre, sino la que menos se ensucia, dice el refrán.
Este refrán lo pudiéramos trasladar al tema del agua, la ciudad que más agua tiene es la que menos desperdicia dicha agua.
Honduras requiere de mentes inteligentes, la construcción de represas forma parte de la solución, pero no es la única, pero si seguimos desperdiciando el agua como un país rico, los resultados serán los mismos.
Honduras lo que necesita es ahorro de agua, eso no fuese caro si tuviéramos educación, pero es una salida que es a largo plazo y de manera sostenida.
El culpable no es “Tito” Asfura, los culpables somos los capitalinos que no hemos ahorrado agua, no hemos exigido a nuestras autoridades atención al tema y no hemos planificado para largo plazo.