Abandono escolar

Por Álvaro Sarmiento

Especialista Internacional
en Comercio y Aduanas

Posiblemente si se consultara a los principales especialistas de desarrollo en el mundo, es decir, conocedores de las mejores prácticas y experiencias en la generación estable y sostenida de riqueza, y se les diera a escoger cuál es la variable más relevante para disminuir los índices de pobreza en el largo plazo, seguramente todos priorizarían la educación.

La inversión en la gente (recurso humano), sigue siendo el mejor de los negocios, la inversión más acertada, pero claro está que muchas veces, otras condiciones o circunstancias pueden provocar que la educación no se vea tan prioritaria o que se abandone por temas como la inseguridad o simplemente porque a veces la prioridad número uno en una familia es trabajar, a la edad que sea, para alimentarse.

Para muchos hondureños, el “pan del saber”, se trata únicamente de una frase un tanto romántica, que no puede saciar el hambre a un niño. Sin embargo, estudios del Banco Interamericano de Desarrollo BID, concretamente “las consecuencias de no ir al colegio se arrastran por décadas. Cada año de escolarización supone, en promedio, un aumento entre el 8 y el 10 por ciento de los ingresos de una persona; y también aumentan sus posibilidades de adquirir un trabajo más calificado, que pague mejor y que entregue mayores beneficios al grupo familiar.

Sabemos también que mientras más tiempo se queden las jóvenes en la escuela, menor la probabilidad de que queden embarazadas”.

Una vez tenemos clara la necesidad de invertir en educación, surgen más interrogantes, ¿qué significa invertir en educación? ¿Qué es más prioritario?: ¿contratar más maestros?, ¿mejorar la formación de los docentes?, ¿asegurar un número determinado de horas de clase?, ¿alimentar con merienda escolar a los niños?, ¿facilitar nuevas tecnologías (computadoras, tabletas, mejores anchos de banda)?, ¿mejorar los niveles de inglés?, ¿crear cuerpos de policías especializados en brindar seguridad en las vecindades de las escuelas? , y muchos etcéteras.

La nota No.16 del BID/Centro de Información para la Mejora del Aprendizaje, ¿cuáles son los principales retos de la educación en Mesoamérica? Brinda información sumamente útil para procurar identificar los principales problemas y soluciones, de tal manera que no se repita el inútil estribillo, “se necesita invertir más en educación”.

La publicación en referencia, cita: a) “En Mesoamérica el 33% de jóvenes entre 18 y 24 años ha abandonado la escuela habiendo terminado hasta la secundaria baja (9 años de educación) como máximo nivel educativo. En el resto de la región el abandono escolar temprano no supera el 19%. b) En Mesoamérica el 22% de los jóvenes entre 11 y 18 años no asiste a la escuela. De estos, 32% reporta no tener ningún interés en asistir y 30% no hacerlo por problemas económicos. c) Mientras que el 17% de los hombres menciona que el trabajo es el principal motivo para no estudiar, solo el 4% de las mujeres reporta este como su principal razón”.

Y en cuanto a resultados de la inversión actual, concretamente frente a las pruebas PISA: “Los países de Mesoamérica con la tasa de bajo desempeño más alta fueron: República Dominicana, Guatemala y Honduras. En promedio el 88% de los jóvenes obtuvieron bajo desempeño en matemáticas en estos países”.

Hace falta entender cuáles son los problemas e identificar las mejores prácticas y experiencias para resolverlos.

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