Prioridades

Por Boris Zelaya Rubí

“Es imperativo facilitar el desarrollo de los pequeños y medianos empresarios, porque el pequeño grupo de los “grandes” que dominan, controlan y manejan la economía, no pueden sacar adelante al país y el problema social, por las grandes carencias de las mayorías, lo cual es el referente de acción de los farsantes llamados socialistas”.

En un país tercermundista como el nuestro, todos los problemas sociales son prioritarios; las campañas políticas tempraneras permiten al pueblo, sobre todo al analfabeto, escuchar las mismas promesas mentirosas, jurando contar con la solución futura para todos los males que nos aquejan… ¡sinvergüenzas! Siendo todavía funcionarios se atreven a prometer en vez de ejecutar acciones urgentes y priorizar ¿de qué nos sirven las mejores carreteras y puentes si no tenemos agua?

En cuanto a la salud, abundan las medicinas naturales que, según los expendedores, curan todos los males.

Dudamos que sean certificadas por los organismos competentes, para que el pueblo no caiga en “trampas publicitarias”, por la saturación de enfermos en hospitales del Estado, y la tardanza para conseguir una consulta, algunos afectados por plagas y otros por falta de prevención, sumada la eterna escasez de medicinas, conformándonos con las producidas en el país, las cuales según dicen, tienen fama de dudosa calidad en su composición.

En cuanto a la falta de trabajo, el Estado no puede convertirse en el máximo empleador, pero tal y como se supone que se están promoviendo las inversiones extranjeras, es posible que a largo plazo se vaya solucionando ese problema que cada día crece más, que trae tantas desgracias a nuestra patria por la migración de nuestros jóvenes, que arriesgan sus vidas en una travesía de dolor y muerte.

Lo más urgente que se deriva de todas las prioridades de solución es atacar la delincuencia, pero al paso que vamos, aun con todos los esfuerzos del actual gobierno llegaremos al “juicio final” sin haberlo logrado.

Escuchamos a un analista optimista y con fe en nuestras futuras generaciones decir que para el año 2030 no habrá pobreza en Honduras, ¡qué bien! Aunque sea para nuestros nietos o bisnietos que podrán, como en un tiempo nos tocó a nosotros, andar por las calles de la ciudad y visitar los parques sin ningún peligro, aunque para ese entonces nosotros no lo podremos comprobar porque como dicen popularmente, ya estaremos viendo pasar los aviones y haciendo gárgaras de lodo.

Los alcaldes del país y de repente candidatos a la reelección, deben priorizar los problemas de sus comunidades como el agua y las alcantarillas, porque de nada sirve hacer puentes o vías más rápidas si carecemos de lo más vital, o será que las ejecutan pensando en ayudarse a sí mismos o a sus “amigotes”. Ojalá que estemos equivocados, porque la labor es de aunar esfuerzos con políticas públicas integradas, tanto económicas como sociales, que sean dirigidas a incluir todos los sectores, para lograr empleos decentes y productivos, así como la seguridad jurídica y de los bienes, a las empresas de extranjeros valientes que vengan a invertir en nuestro terruño.

Por los valientes aspirantes a dirigir la nación (después del “Comandante Vaquero”, cualquiera cree que puede llegar a presidente de la Republica), recordamos los dichos de las viejitas de antes ¡sin importar que no tengan ni tres dedos de frente! Se les debe exigir plantear públicamente las soluciones que tienen para solventar los problemas nacionales, como siempre no sabemos si siendo funcionarios padecerán de amnesia grave, porque uno de los más lenguaraces, que encuentra errores en todos los actos de los funcionarios de este gobierno, recibió la venia del jefe para convertirse en candidato, pero resultó, como dice su compañero de “gorra” en “mal cuajo”, hasta que se convenzan que el “tal Mel” no confiará más que en sus parientes (su sangre), así que los demás solo pueden soñar y dejarse arrastrar por las estrategias violentas de su “patrón”.

“El principal objetivo del gobierno es armonizar los derechos de un ciudadano, como miembro de una sociedad democrática y libre, tiene que estar preparado para tomar parte en la protección de los derechos de los demás”.

Nota: A los comandos insurreccionales les rogamos dejar celebrar las fiestas patrias en paz, ¡por favor! no atenten contra los jóvenes que sueñan con un futuro mejor.

De rodillas solo para orar a Dios.