¿Candidatos idóneos?

Por Nery Alexis Gaitán

Las noticias al respecto del nombramiento de los nuevos organismos electorales van de la manera siguiente. Ya hay “45 profesionales seleccionados con base a su formación académica, experiencia y que aspiran a integrar el nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE), Tribunal de Justicia Electoral (TJE) y Registro Nacional de las Personas (RNP), quienes se someterán en orden alfabético a audiencias públicas. De aquí saldrán 15 ungidos, a quienes la Comisión Multipartidaria los remitirá al pleno de la Cámara Legislativa para su respectivo nombramiento y juramentación como integrantes de los nuevos órganos electorales.

Los cargos a ocupar en los nuevos entes electorales son: Tres comisionados propietarios y dos suplentes para el RNP. Tres consejeros propietarios y dos suplentes para el CNE y tres magistrados propietarios y dos suplentes que estarán a cargo del TJE”.

Hasta aquí todo iría bien si supiéramos que en verdad se elegirían a los más aptos y capacitados. En primer lugar nos preguntamos, ¿con base en qué criterios eligieron a los 45 si los requerimientos exigidos son mínimos y todos los cumplen? Todos tienen formación académica y experiencia. Es un misterio cómo una varita mágica los seleccionó.

Pero ya sabemos que todo este proceso de nombramiento ha sido producto de una negociación entre los partidos, distribuyéndose los cargos en un balance de poder. Y que estamos frente a una pantomima política más; en donde, desde el inicio, ya se sabe quiénes serán los ungidos en los nuevos cargos. Monigotes al servicio de los partidos que representan.

Con respecto a los candidatos en sí, lo ideal sería que fueran personas íntegras, honestas, y que por sobre todas las cosas estuvieran interesados en defender los intereses del país; antes que los intereses personales y partidarios. Pero la realidad es otra, como aquí todos nos conocemos y especialmente las figuras públicas que han cometido desaciertos conocidos por toda la población, nos damos cuenta que de los seleccionados algunos son tremendas fichas que siempre han estado al servicio de intereses mezquinos y en contra del país, de su paz, de su tranquilidad; y, sobre todo, de su sistema democrático.

Personas que en su momento han sido señaladas por supuestamente cometer actos reñidos con la ley, en ningún momento debiesen ser seleccionadas para estos puestos. Una hoja de vida que reflejara que la persona es honesta, debería ser la primera condición para tomarlo en cuenta para cualquier cargo.

Pero aquí impera el descaro y la sinvergüenzada. Veamos algunos ejemplos. A alguien de los seleccionados se le atribuyó dejar botada una pistola y una cantidad millonaria de lempiras en un hotel del sur, al ir huyendo del país; el dinero fue reintegrado a la Tesorería General de la República; y el caso judicial duerme el sueño de los justos. Otro tiene cuentas pendientes con el Tribunal Superior de Cuentas. Y así por el estilo…

Da pesar que en ningún momento se eligen personas que en verdad amen al país y desarrollen su trabajo tomando en cuenta el bienestar colectivo. Estamos lejos de que en Honduras se instaure la meritocracia, que es el sistema de gobierno en que los puestos de responsabilidad se adjudican en función de los méritos personales.
Deben terminar de una vez por todas las misas negras, las componendas, las negociaciones de villanos que no toman en cuenta el bienestar de las grandes mayorías. Los políticos deben anteponer los sagrados intereses nacionales, antes que los intereses de partido, personales o familiares.

Honduras necesita políticos comprometidos con su desarrollo. Por lo tanto, deben actuar a favor de los pobres a quienes dicen representar. Y, sobre todo, salvaguardar la paz y su sistema democrático. Es la única manera de que el país pueda desarrollarse y llevar bienestar a los pobres, que tanto lo necesitan.