A punto de dar el patatús las represas que abastecen de agua la capital. Solo hay agua para septiembre. Agudizan los groseros racionamientos que han venido aplicando durante todo el año. Primero echaban el agua dos veces por semana, después una vez a la semana y ahora, con la crisis encima, con suerte, media hora una vez al mes. No hay solución a la tragedia, que se repite como cuento viejo todos los años. Las mismas promesas mentirosas de funcionarios locuaces. Los mismos embustes para el público de los boca abiertas que se los tragan. Podríamos revisar en los anales noticiosos las declaraciones labiosas, de años atrás, para cerciorarnos que se trata de repetición de la misma historia, tantas veces contada como el inocente público quiera escucharla. Vayamos, entonces, a lo reciente.
9 de enero del 2017: “Antes del mes de marzo, la alcaldía capitalina asumirá el manejo del acueducto metropolitano que está a cargo del SANAA, mientras se prepara para hacerle frente al enorme reto de abastecer a más del 30 por ciento de la población que carece del servicio de agua potable”. (Dato equivocado. Es más, de la mitad de los vecinos que dependen de carros cisternas o cargar kilómetros de distancia agua a tuto en pesadas cubetas para su limpieza y alimentación). “El jefe de Infraestructura de la comuna y gerente del SANAA, Roberto Zablah, confirmó que se trabaja en suplir la demanda a través de cuatro represas, una en el río Jiniguare, en Ojojona; otra en el río de El Hombre, otra en el arroyo Sabacuante y una más en Tatumbla”. Transcurrió todo el año y nada. Dos años después. 18 diciembre, 2018: “Las autoridades municipales anunciaron que para febrero del 2019 se llevará a cabo la licitación para edificar dos nuevas represas y optimizar el servicio de agua potable en la capital”. “Roberto Zablah, confirmó que el financiamiento de las obras, para sumarle nuevas fuentes de agua al suministro de los capitalinos, será concesionado por 25 a 30 años, ante un oferente particular”. A saber, qué pito tocó el inquieto jefe de Operaciones de la alcaldía y jefe del SANAA. Pasaron los meses. Febrero 11, 2019: “Autoridades de la Alcaldía Municipal del Distrito Central (AMDC) prevén iniciar, en los próximos días, el proceso de licitación de dos proyectos, uno es el desvío de corrientes de agua hacia el embalse La Concepción y otro es la construcción de una nueva represa en la cuenca del río de Ojojona en Jiniguare”.
El alcalde, Nasry “Tito” Asfura, adelantó que “los nuevos proyectos hídricos aportarán a la oferta actual un metro cúbico más para mejorar los sistemas de suministro del vital líquido en Tegucigalpa y Comayagüela”. 30 de agosto del 2019: “Sedienta de lluvia la capital”. “Solo hay agua para septiembre”. “El SANAA espera que mañana comiencen las lluvias y llenen los embalses”. Sin embargo, que nadie se altere o vaya a sufrir taquicardia de desesperación. Lo dijo el alcalde. “El 15 de noviembre abrirán las ofertas de la primera represa de La Tigra que dará 4 millones y medio de metros cúbicos”. Sin embargo, el 9 de mayo anticiparon que “los capitalinos deberán esperar que se acabe este gobierno y venga el otro para tener nuevas represas, ya que –según advierte el SANAA– los procesos de licitación, construcción e incorporación de nuevas fuentes de agua podrían tardar mínimo tres años”. (Como mínimo; aparte que como al alcalde lo solicitan de donde ustedes ya saben para que deje a medio palo lo que está haciendo y ensartarlo a probar suerte con el premio gordo, este proyecto de agua, como el Trans-450, podría quedar encriptado en las nubes). Están avisados, entonces. Para que nadie dude. Para que todos aguanten con resignación cristiana y paciencia franciscana y sin quejarse tanto, todo este tormento provocado por el colapso de las fuentes de vida del hormiguero capitalino.